El paquete de reformas constitucionales presentado por el presidente Andrés Manuel López Obrador el 5 de febrero plantea una nueva visión de Estado y de cómo debería ejercerse el poder público en México. La fecha es altamente simbólica: el aniversario de la Constitución de 1917.

El Presidente busca materializar la Cuarta Transformación con reformas a los tres Poderes de la Unión y en los tres niveles de gobierno: federal, estatal y municipal: El foco se ha puesto en la reforma al Poder Judicial de la Federación; sin embargo, las 18 reformas constitucionales apuntan a crear nuevas reglas en el juego político-electoral de México y del ejercicio del poder público con una alta concentración en quien ocupe la Presidencia de la República. El resultado electoral del pasado 2 de junio representó un aval avasallante a las propuestas de reformas constitucionales del presidente López Obrador. En cuanto a dicho resultado, el electorado lo ha empoderado en un nivel histórico inusitado en el México moderno, al grado de que, si el INE confirma que Morena cuenta con la posibilidad de operar mayorías calificadas en ambas cámaras, en realidad el 1 de septiembre de 2024 quedará integrado un ‘Congreso Constituyente’, con facultades para modificar la Constitución Federal en los términos de sus 18 iniciativas o, eventualmente, de cualesquiera otras reformas que él o la presidenta electa Claudia Sheinbaum, propongan. ____ Nota del editor: Luis Pérez de Acha es experto en Derecho Constitucional, Fiscal y Administrativo. Es abogado por la Escuela Libre de Derecho y Doctor en Derecho por la UNAM. Es socio fundador y director del despacho Pérez de Acha e Ibarra de Rueda y socio fundador de la ed-Tech Inteli-iuris, plataforma para la enseñanza jurídica. Síguelo en X como @LuisPerezdeAcha Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

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