Fotos: Rafael Montiel A poco mas de 12 horas de haber culminado oficialmente el Título 42 y la entrada en vigor del Título 8, que impone mayores restricciones a migrantes en Estados Unidos, un pequeño grupo de personas provenientes de Venezuela logró ingresar a ese país bajo el anterior régimen. Es la última oportunidad para estas personas que esperaron por días para entregarse voluntariamente a las autoridades de Estados Unidos e iniciar su solicitud de refugio. En caso de que no sean aceptados, serán retornados a Ciudad Juárez, Chihuahua.

El pequeño grupo en el que además había colombianos, un peruano y una familia turca sabe que juegan su última oportunidad y acepta el reto, aunque ello les valga permanecer horas en la estación migratoria de El Paso, Texas, para ser deportados de inmediato. Milton es integrante de ese grupo que permanece confinado en la llamada “zona amarilla”, a un costado del Río Bravo, y muestra desesperación al ver que otro pequeño grupo logra cruzar la puerta 42. A pesar de ello, no pierde la esperanza y asegura que estará los días que sean necesarios, sin alimento, sin agua y bajo el sol a plomo, con tal de ingresar bajo el Título 42. “El Título 42 terminó ayer, nosotros tenemos más de tres días, deberíamos entrar con eso porque si no, nos estarían quitando un derecho, una oportunidad también”, explica Milton, quien se ataja un poco el sol con el gorro de su sudadera. Otra mujer migrante que se reservó su nombre consideró que las condiciones en que se encuentran desde hace días en la frontera, llegan a ser inhumanas, sin embargo, se dijo agradecida con elementos de la Guardia Nacional de Estados Unidos, quienes les ofrecieron agua y un poco de alimento, no así con los agentes de la Border Patrol, quienes, aseguró, los trataron como “delincuentes”. “Aquí estamos adultos, mujeres que están menstruando, tenemos días sin bañarnos, pero nosotros ya no importamos, lo que nos preocupan son los niños, los bebés que aquí tenemos”, expresa en tono molesto porque aún permanecen confinados a unas horas de haber culminado el Título 42. A pesar de las molestias, este grupo resiste para poder tener una oportunidad de ingresar a Estados Unidos y solicitar refugio, para no ser expulsados hacia México. Si estos migrantes son expulsados hacia Ciudad Juárez e intentan pasar nuevamente las puertas 40 o 42, aplicaría el Título 8 y por tanto serían considerados no elegibles para solicitar refugio e incluso la imposibilidad de reingreso hasta por cinco años. Después de varias horas de espera, finalmente estos migrantes lograron pasar por la puerta 42 y la llamada “zona amarilla” quedó completamente vacía de migrantes. Únicamente quedan frente a la puerta 42 grandes contenedores que terminaron repletos de pertenencias de migrantes; mochilas, ropa, incluso hasta teléfonos celulares, pues para poder cruzar a Estados Unidos, no deben llevar ningún objeto, salvo la ropa que traen puesta. Elementos de la Guardia Nacional de Estados Unidos se dedicaron a tapar todos los huecos de la malla de púas frente a la barda perimetral del Río Bravo, a pesar de ello, se mantiene la presencia de uniformados para evitar el ingreso de migrantes.

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