Ciudad Juárez, Chihuahua.- Con el fin del Título 42 y la entrada en vigor del Título 8 en Estados Unidos, las puertas 40 y 42 del muro fronterizo entre México y este país se vaciaron de migrantes, pues con el solo intento de llegar a la llamada “Zona Amarilla”, ellos podrían recibir sanciones severas por parte de las autoridades migratorias.

La aplicación de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP por sus siglas en inglés) es la única esperanza para centenares de migrantes que se quedaron varados en Ciudad Juárez, tras ser expulsados aún bajo el título 42. Al exterior de las instalaciones del Instituto Nacional de Migración (INM) en Ciudad Juárez, sitio que hace unas semanas se incendió y provocó la muerte de 40 personas, se reunió un centenar de personas en situación de movilidad provenientes de varios países para formar un campamento improvisado. Afuera de una casa de campaña instalada a espaldas de la presidencia municipal de Ciudad Juárez, Juan Mijares relató a Expansión Política que no está en sus planes intentar ingresar de manera ilegal a Estados Unidos, pues sabe que las reglas cambiaron y quiere hacer las cosas bien para que no sea deportado a Venezuela, su país de origen. “Yo ya descargué mi aplicación (CBP One) ya van dos veces que intento y no me da (cita), ya entró el Título 8, ahora solo a esperar que me den cita; si me la dan y si me dan luz verde, adelante para allá (a Estados Unidos), como dice el dicho: rendirme nunca, retroceder jamás”, afirmó. Desde su casa de campañ, puede apreciarse claramente la ciudad de El Paso, Texas, y cada que se refiere a Estados Unidos levanta la mano y señala el muro fronterizo que se ubica a un costado del Río Bravo.

Volver a Ciudad Juárez

Omar y un pequeño grupo de venezolanos se entregaron a las autoridades de Estados Unidos el pasado 5 de mayo en el cruce fronterizo entre Ciudad Juárez y El Paso, Texas, cuando aún estaba vigente el Título 42. Aunque iniciaron su solicitud de refugio, las autoridades migratorias decidieron rechazarla, pero en lugar de devolverlos a Ciudad Juárez, fueron trasladados en autobuses hacia San Diego, California, para ser expulsados hacia Tijuana unos días después. “Tijuana está feo para pasar, es difícil, por eso decidimos regresarnos a (Ciudad) Juárez, no podemos devolver a nuestro país, tenemos que seguir luchando para pasar, por eso regresamos, porque aquí está más suave para pasar”, explicó. Kevin Eliseo, migrante guatemalteco, aseguró que a pesar del Título 8, intentará cruzar la frontera aún conociendo los riesgos que conlleva ante las autoridades de Estados Unidos, pues no es opción para él regresar a su país. “Allá (en Guatemala) está más duro que aquí, por eso preferimos este tipo de situaciones, pasar hambre, abusos, a estar allá, yo voy encima, yo voy con todo, voy a cruzar, porque voy a cruzar”, expresó.

Familias separadas

Estoy tan cerca y tan lejos a la vez, me dan tantas ganas se estar allá (en Estados Unidos)

La gran mayoría de personas que al concluir el Título 42 acampan frente a la línea fronteriza entre México y Estados Unidos, son varones. En su mayoría, mujeres son las que tienen la mayor tasa de aceptación como refugiadas. Por ello, algunos hombres se quedan en México y sus parejas se encuentran en El Paso, Texas. Por lo anterior, algunos incluso están dispuestos a trabajar en Ciudad Juárez para juntar dinero y pagar un “Coyote” para reunirse con su familia. “Mi pareja ya está allá (en El Paso, Texas), estamos tan cerca y tan lejos a la vez, seguiré intentando con el CBP One, si no, tengo que hallar la forma de estar con ella nuevamente”, expresó Roger, migrante venezolano. Desde el lugar en el que estaba parado Roger se apreciaba el muro de metal color óxido y detrás, la ciudad de El Paso, Texas. Dijo que sentía frustración por observar su sueño, por tener una mejor vida, sin poder brincar ese muro, pues teme a ser deportado a su país. El Título 8 impone medidas más restrictivas a los migrantes que intentan ingresar a Estados Unidos de manera ilegal. En caso de que estas personas sean detenidas por agentes de la Border Patrol, podrían recibir sanciones más severas e incluso, no podrían tramitar una solicitud de refugio hasta dentro de cinco años.

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