El adiós a la pandemia de covid-19 llegó cuando ya nadie lo esperaba. Después de tres años de padecer y convivir con esta enfermedad, la población parece acostumbrada a sus impactos sanitarios, sociales y económicos; pero no olvida el dolor que causó. Más de 300,000 personas perdieron la vida en México y casi todas las sobrevivientes enfrentan algún estrago socioemocional. La emergencia de salud pública por covid-19 quedó atrás en el país el 10 de mayo de 2023, tras la publicación del decreto presidencial que confirma su final. Ahora, el sistema sanitario deberá modificarse para gestionar a largo plazo la enfermedad, pues la emergencia termina, pero el virus seguirá existiendo.

El mayor reto de esta nueva fase, que en 2020 todas y todos esperaban que llegara pronto, será la memoria, coinciden especialistas en salud. No olvidar que aún hay riesgo de enfermar, aunque los contagios y las defunciones disminuyan. Recordar que los sistemas de salud, ante las amenazas virales, no deben bajar la guardia. “La parte agresiva, la parte más violenta, parece que ya pasó. Ahora tenemos un virus que sigue circulando, causando enfermedad y muertes, pero en una cantidad menor”, subraya el epidemiólogo de la UNAM, Gustavo Olaiz. En esta etapa se abre la puerta a retomar la vida que dejamos en 2019, pero sin dejar de lado las prácticas de cuidado aprendidas en el camino. “Ha terminado la sensación de incertidumbre y de angustia. La emergencia ha pasado”, menciona Samuel Ponce de León, profesor de la Facultad de Medicina de la UNAM.

Los cambios El Consejo de Salubridad General aprobó el lunes 8 de mayo el fin de la emergencia sanitaria y Hugo López-Gatell, subsecretario de Prevención y Promoción de la Secretaría de Salud, difundió la resolución un día después. La misma tarde del 9 de mayo, el decreto que levanta la emergencia se publicó en el Diario Oficial de la Federación (DOF). A partir de esta fecha, la Secretaría de Salud cuenta con 30 días para presentar un
plan de gestión del covid a largo plazo. Aunque la estrategia no se conoce a detalle todavía, López-Gatell adelantó que constará de siete ejes, relacionados con las recomendaciones que la población deberá seguir, los servicios médicos, la vigilancia y monitoreo de casos, y los procesos de reconversión hospitalaria. También considera cambios en la vacunación covid, el manejo clínico de enfermos y planes de respuesta ante nuevas epidemias.

“Covid-19 permanecerá con nosotros por siempre”, declaró el funcionario en la conferencia matutina del presidente Andrés Manuel López Obrador.

Vigilancia de contagios Aunque el subsecretario no explicó qué sucederá con el monitoreo de los casos y muertes por covid, que actualmente se difunde semanalmente a la población, los especialistas consultados subrayan que los reportes deben mantenerse públicos. El doctor Olaiz, coordinador del Centro de Investigaciones, Políticas, Poblaciones y Salud de la UNAM, explica que continuar con la vigilancia implica seguir aplicando pruebas de detección y monitoreando a las personas con síntomas, como ocurre con otras infecciones respiratorias graves como la influenza. “Lo que deberíamos esperar es que se siga vigilando concienzudamente al virus, cómo se está comportando. Ningún país va a levantar totalmente la vigilancia del virus”, apunta en entrevista. El acceso a esta información es relevante, sobre todo, porque las autoridades sanitarias de México y otros países fueron señaladas en repetidas ocasiones por su falta de claridad en la comunicación del riesgo de contagio y porque el tiempo ha demostrado que el acceso a la información es un derecho que, incluso, puede salvar vidas. Es probable, además, que al retirar la emergencia y todas las medidas de precaución, los contagios se incrementen. También permanece el riesgo de que surja una nueva variante del SARS-CoV-2, por lo que es necesario mantener la vigilancia, agrega el doctor Ponce de León. “Hay que vigilarlo porque no estamos exentos”, expone.

Vacunación covid La Secretaría de Salud ha indicado que la vacunación contra covid-19 se incluirá de manera permanente en el Programa de Vacunación Universal. Más tarde difundirá las especificaciones técnicas de estos cambios; pero, en otro momento, López-Gatell dijo que las dosis ya no se aplicarán a toda la población, sino a los grupos en mayor riesgo de morir si se enferman. Así ocurre con la inmunización contra la influenza. Cada año, en temporada invernal, el sector salud se concentra en vacunar a las personas con enfermedades crónicas, a las adultas mayores, infantes menores de 5 años y mujeres embarazadas. En esta etapa será importante mejorar las vacunas que actualmente se usan contra el covid para que incluyan las nuevas variantes del virus y así evitar que su efecto protector quede limitado, además de realizar estudios que determinen cómo se aplicarán los refuerzos y con qué periodicidad.
Reconversión hospitalaria Durante la segunda ola de la pandemia, en México se destinaron 74,000 camas hospitalarias, 11,000 de ellas con ventiladores mecánicos, a la atención de los enfermos de covid. “La experiencia más grande de reconversión hospitalaria que se haya tenido en el mundo”, según López-Gatell.

Aunque hace meses que la mayoría de los hospitales regresó a la normalidad, todavía mantienen camas disponibles para los contagios y los expertos esperan que algunas áreas hospitalarias se mantengan preparadas porque existe el riesgo de que algunas personas enfermen de gravedad, sobre todo en temporada invernal. “No estamos fuera de riesgo. El peligro poblacional más importante ya se terminó, es cierto, pero el peligro individual no ha cambiado”, dice el doctor Olaiz.

Recomendaciones a la población Aunque es probable que la temporada de calor profundice la disminución de contagios, los especialistas consultados son enfáticos: el cubrebocas también llegó para quedarse. “Hay que avisarle a la gente, hay que advertirle, que no podemos bajar la guardia, que debemos seguir utilizando el cubrebocas en lugares cerrados”, subraya. Para la fase pospandemia, lo ideal es apelar a lo aprendido en los últimos tres años. Incorporar a la vida cotidiana las medidas de autocuidado, más allá de si se establecen en una norma gubernamental. “Tenemos que aprender a volver a realizar nuestras actividades, pero, insisto, conservar las precauciones que nos permitan tener menos riesgo de un contagio”, dice el doctor Ponce de León.

Medicamentos La mejora en el manejo clínico de las personas contagiadas fue uno de los motivos por los que tanto la Organización Mundial de la Salud (OMS) como el gobierno de México pusieron fin a la emergencia de salud por covid-19. Sin embargo, señalan los expertos, en el país continuamos sin acceso universal a los mejores tratamientos para covid-19, como el Paxlovid, un antiviral que reduce en 90% las complicaciones de la enfermedad si se administra en los primeros tres días de síntomas. Al poner fin a la emergencia, se espera que los medicamentos y otros insumos que se aprobaron para su uso de emergencia continúen trámites ante la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) para obtener un registro sanitario común y, con ello, ampliar su comercialización en el país.
Las secuelas Lo que no termina con el fin de la emergencia sanitaria son los efectos, las secuelas y otros padecimientos que el virus ha dejado a su paso, como el covid largo o crónico. Además de las grandes afectaciones a la salud mental de la población. A decir del doctor Ponce de León, esto demanda al sistema de salud atención y capacidad de pruebas diagnósticas, espacios de educación, entrenamiento, capacitación e instalaciones; también, estudios de investigación clínicos sobre el poscovid, un padecimiento que está generando una carga de enfermedad significativa, pero no termina de reconocerse ni de sistematizarse su atención. “Esta insuficiencia de servicios de la que adolece nuestro país tendrá que resolverse”, apunta. Llegó el fin de la pandemia, pero no del covid-19. Como resume el doctor Mauricio Rodríguez, quien fue vocero de la Comisión Universitaria para la Atención de la Emergencia Coronavirus: “covid-19 no se va, se queda en la vida cotidiana, en la memoria, en las secuelas. Toca aplicar lo que hemos aprendido, celebrar, reflexionar y estar mejor preparados para la próxima”.

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