Por Daina Beth Solomon Oriana Silva, venezolana de 30 años y madre de dos hijos, estaba tan decidida a llegar a Estados Unidos que entró ilegalmente y fue expulsada a México cinco veces en siete meses. Ahora está intentando otra vía que espera que sea más fácil: la aplicación móvil de asilo estadounidense. A medida que las restricciones fronterizas de la era covid de Estados Unidos daban paso el viernes a nuevas y estrictas normas de asilo, ella y otros migrantes que se encuentran México han optado por renunciar a los cruces ilegales y en su lugar hacer caso a los llamamientos de la administración Biden para solicitar asilo a través de una aplicación móvil.

«Es más mejor, como dice el dicho», dijo Silva el jueves en la frontera, revisando un chat de WhatsApp con consejos sobre la aplicación conocida como CBP One. «Ya estamos aquí, ya estamos a un paso». Silva se encuentra en Ciudad Juárez, una de las mayores ciudades fronterizas mexicanas, donde el temor al endurecimiento de las normas estadounidenses llevó a decenas de miles de personas a apresurarse para entrar al país vecino en los últimos días antes de que expirara la restricción fronteriza por covid llamada Titulo 42. Según la norma de la era covid, las autoridades estadounidenses podían expulsar de forma inmediata a los migrantes de vuelta a México, impidiéndoles solicitar asilo. Las nuevas normas prohíben a los migrantes volver a entrar en el país durante cinco años si son atrapados cruzando ilegalmente. La reciente avalancha desbordó a las autoridades estadounidenses y elevó a 28,000 el número de migrantes retenidos por el Servicio de Aduanas y Protección de Fronteras de Estados Unidos (CBP), muy por encima de la capacidad declarada y en niveles aparentemente récord. Pero en Ciudad Juárez la escena el viernes era de relativa calma, y en la mañana el secretario de Relaciones Exteriores de México, Marcelo Ebrard, señaló que el flujo de migrantes hacia Estados Unidos había disminuido tras tocar techo por el fin del Título 42. «Se han salido de los albergues, han dejado las calles», dijo Enrique Valenzuela, un funcionario del estado de Chihuahua que dirige un centro de servicios para migrantes, señalando que muchos habían entrado en Estados Unidos. «Ha bajado un poquito la presión en Juárez», añadió. Con respeto a la aplicación móvil, no está claro hasta qué punto las opiniones de Silva, y de los otros nueve inmigrantes con los que Reuters habló sobre la plataforma, son compartidas por quienes esperan llegar a Estados Unidos. El aumento del número de inmigrantes que cruzaron el paso del Darién, que une Panamá con Colombia, en abril y principios de mayo sugiere que en las próximas semanas y meses llegarán muchas más personas a la frontera. Junto a Silva, dos jóvenes venezolanos dijeron que también iban a solicitar citas para el asilo en la aplicación CBP One, que no ha estado exenta de problemas. Juan Ángel Pavón, otro venezolano de 52 años, dijo que lleva tres meses intentando conseguir una cita en CBP One, aunque los contrabandistas le aseguraron que podrían traerlo rápidamente a él y a sus dos hijas, de 12 y 14 años, a Estados Unidos, aseveró. Pero estaba decidido a aguantar y no correr el riesgo. «Somos víctima de cualquier rumor», dijo, sentado en una tienda de campaña en un pequeño campamento de migrantes cerca de la frontera. Observó que la última información que circulaba de boca en boca era que el CBP One pronto empezaría a ofrecer más plazas para citas. «Dios mediante, ojalá y sea así. Sería una gran solución para la situación de descontrol que está viviendo la población inmigrante». (Reporte de Daina Beth Solomon; editado en español por Aida Pelaéz-Fernández)

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