Los datos presentados por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público dan cuenta de que las finanzas públicas del país tuvieron un débil desempeño, a lo largo del primer trimestre del año. Lo anterior debido a que tanto en materia de ingresos como de gasto, hubo caídas respecto a lo aprobado originalmente en el paquete fiscal para 2023.

Por un lado, los ingresos presupuestarios sumaron 1 billón 742,940 millones de pesos (mdp), lo que significó una disminución de 5.5% respecto a lo proyectado para este año. Cabe resaltar que según el Informe de Finanzas Públicas y la Deuda Pública, a lo largo del mismo periodo, el gobierno también destinó más recursos de lo programado al servicio de la deuda. En los primeros tres meses del año, se destinaron 258,296 mdp al costo financiero de la deuda, lo que fue 46.3% mayor al monto que se ejerció en el mismo periodo del año pasado. Por otra parte, los ingresos presupuestarios también quedaron 117,486 mdp por debajo del programa anual. Entre los temas que han impactado los ingresos, destaca el hecho de que por sexto año consecutivo el gobierno federal no recibió el ingreso extraordinario que representa un remanente de operación de Banxico, esto al registrar una pérdida de 339,855 mdp durante el 2022, impactado por el efecto de la apreciación del tipo de cambio en sus operaciones financieras. Según algunos analistas, la situación de los ingresos representa la mayor caída de los últimos 11 años para un mismo periodo. Ante las cifras mencionadas, funcionarios hacendarios han hecho énfasis en que no habrá ajustes al gasto público, por encima de los ya proyectados en los Precriterios de 2024. Sin embargo, dichas declaraciones no han podido evitar que diversos analistas enciendan las alertas, al advertir que la SHCP podría no lograr los ingresos previstos en la Ley de Ingresos de la Federación de 2023. De darse esta situación han dicho que sería necesario recortar el gasto o nuevamente contenerlo con subejercicios. Habrá que estar atentos al desenvolvimiento del equilibrio fiscal que guarde el gobierno, toda vez que el 2023 y 2024, por ser años electorales, el intenso jaloneo político podría generar nerviosismo frente a las variables macroeconómicas. La política monetaria ha tenido un impacto significativo en las finanzas de las entidades federativas, al provocar que tanto en el orden estatal como en el municipal de gobierno se enfrente una deuda más costosa. Por esta razón, es altamente probable que el gasto público se vea presionado en áreas clave del desarrollo, tales como la inversión en obra pública o incluso el financiamiento de programas sociales locales. Una situación similar es la que ha enfrentado la Comisión Federal de Electricidad (CFE), que en marzo del 2023 reflejó una deuda de más de 448,500 mdp a pesar de que este 2023, por segundo año consecutivo, reportó una utilidad neta en los primeros tres meses del año que la llevó a obtener ganancias por 32,100 mdp. Especial atención habrá que darle a Pemex, la cual reportó para el primer trimestre del año, un rendimiento neto de 56,700 mdp. La empresa logró su segundo año positivo luego de dos ejercicios previos en números rojos. No obstante, el resultado es menor en 54%, comparado con la utilidad de 122,500 mdp para el mismo periodo en 2022.

Habrá que revisar minuciosamente el desenvolvimiento de la empresa petrolera. El subsecretario de Hacienda, Gabriel Yorio, ha declarado que este año, el Gobierno mexicano no contempla otorgar una inyección de capital, para ayudar a pagar la deuda de Pemex próxima a expirar. Ante los temores de una recesión en Estados Unidos, una baja en la demanda de gasolina en ese país, así como las preocupaciones en torno a la economía de China, las variaciones en el precio del barril podrían tener un impacto a la baja, en las finanzas públicas de la federación. Sirvan estas consideraciones para recordar que 2023 es el preámbulo de un año electoral complejo en México, ¿estarán las finanzas públicas lo suficientemente sanas para enfrentar la tensión comicial que se avecina? ___________________ Nota del editor: El autor es abogado y economista, fue diputado federal, senador de la República y aspirante a una candidatura independiente a la Presidencia. Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor.

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