Habían pasado dos meses del inicio de su gobierno cuando el presidente Andrés Manuel López Obrador explicó que por “incorruptible” había decidido nombrar a Luis Cresencio Sandoval como secretario de la Defensa Nacional. Saltillo, Coahuila y el día del Ejercito fue el evento en el cual el presidente de la República explicó su elección: “decidí nombrar como secretario de la Defensa al general Luis Cresencio Sandoval, porque en todo su expediente y en la información que recabé se destacaba algo que para mí es fundamental, se decía: ‘Luis Cresencio Sandoval, incorruptible’. Por eso es el secretario de la Defensa”. A más de 50 meses de ese episodio, es ese secretario el que en las últimas semanas ha estado bajo la polémica.

Sandoval, el secretario incomodo El nacido el 7 de febrero de 1960, en Ensenada, Baja California, es un hombre en quien el presidente Andrés Manuel ha depositado confianza, recursos y más facultades. A las Fuerzas Armadas, el actual gobierno le encargó obras como el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), el Tren Maya, la refinería Olmeca en Dos Bocas, Tabasco, la construcción de las sucursales del Banco del Bienestar, entre otras. A la par de las asignaciones, vinieron los recursos. Las Fuerzas Armadas tienen el segundo presupuesto más grande de la administración pública. En este gobierno se le han asignado a la Sedena y Marina 809,349 millones de pesos. En una administración marcada por la austeridad, el general causó polémica. Una investigación de
Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad reveló que el secretario realizó viajes de lujo al extranjero en jets del Ejército, se hospedó en hoteles de alta gama y que tuvo comidas y cenas en buenos restaurantes, así como visitas a museos y lugares emblemáticos de las ciudades visitadas. Al ser cuestionado sobre estos viajes, el presidente López Obrador salió a la defensa de su secretario. “Ah, su familia a lo mejor sí, sí, a lo mejor su familia sí. ¿Y qué? ¿Cuál es el problema?”, dijo cuando se le preguntó si eran verdad esos viajes. Esos viajes van en contra a la política y recomendación que ha hecho el presidente López Obrador: vivir en la justa medianía. No había pasado ni un mes cuando surgió un nuevo escándalo para el general. Luis Cresencio Sandoval compró un departamento de lujo en Bosque Real a una accionista de una empresa proveedora de la que la Sedena que el año pasado recibió un contrato de 319 millones de pesos. De acuerdo
con la investigación de MCCI , la adquisición se realizó por 9 millones de pesos, pero inmuebles de dimensiones y características similares están valuados hasta en 30 millones de pesos.

El silencio del general Aunque ha asistido a la conferencia matutina en Palacio Nacional, el secretario de la Defensa Nacional no ha aclarado ni sus viajes de lujo ni la adquisición de su departamento. El martes acudió a la mañanera, y a pesar de que se presentó el reporte quincenal sobre la seguridad pública, el general no expuso nada ni tomó la palabra. Diputados de oposición han pedido la renuncia del general por las polémicas en las que se ha visto involucrado. El coordinador de los senadores de Morena, Ricardo Monreal, informó que a más tardar la próxima semana, el general comparecerá ante diputados y senadores.
Diferencias con la Marina En las últimas semanas también ha trascendido que el secretario de la Defensa Nacional sostiene diferencias con el titular de la Secretaría de Marina, José Rafael Ojeda Durán. Los desencuentros fueron confirmados por el presidente Andrés Manuel López Obrador, quien consideró que son normales. “¿Cuál es la nota filtrada del Pentágono al Washington Post? Que se están peleando la Secretaría de Marina con la Secretaría de la Defensa, ¿y qué ellos no se pelean allá? ¿Cuál es la nota?”, o sea ¿Quieren más información? Hacienda se pelea con la CFE todos los días, Pemex con Hacienda, pues cada quien tiene su criterio; Economía con Hacienda, eso es lo más normal”, afirmó el mandatario federal
el pasado 19 de abril .

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