El matrimonio civil de Adrián y Luis Fernando de 28 y 31 años de edad, respectivamente, celebrado en Estancia de Morelos, en el sureño estado de Oaxaca, fue la primera boda igualitaria llevada a cabo en una comunidad perteneciente a la comunidad mixe o ayuuk, una voz indígena que significa gente del idioma florido que habita en la región geográfica de la Sierra Norte del estado. Adrián es originario de Estancia de Morelos, perteneciente al municipio de Santiago Atitlán, y Luis, de la localidad de Jaltepec de Candayoc, San Juan Cotzocón Mixes.

“Es un paso muy importante que hay que dar en mi región en mi pueblo (…) y además de realizarlo nosotros estamos dándole como esta visibilización que tenemos ya las personas homosexuales de nuestras comunidades indígenas de la región. Vamos viendo cómo las personas están cambiando esta construcción social y para nosotros era muy importante esta boda y hacerlo visible para que demos a conocer los derechos igualitarios ”, expresaron a EFE Adrián Rojas y Luis Fernando Vargas. La ceremonia realizada en la calle donde se localiza la casa del padre y la madre de Adrián, que sirvió de salón de fiestas improvisado con un techo de lonas adornado con globos de diversos colores, fue presidida por Fabiola Galván, jueza del registro civil de Zacatepec, quien viajó dos horas para darle legalidad y feliz término a un noviazgo de siete años . Enseguida entregó el acta de matrimonio a Adrián y Luis quienes, vestidos con un traje beige y azul marino respectivamente y una cinta dorada en sus cabezas para simbolizar la igualdad, se abrazaron y dieron el primer beso dentro de la ley del matrimonio que fue precedido por los aplausos de sus amistades y familiares, “qué vivan los novios”, gritaron los asistentes para dar comienzo al festín. La jueza compartió a EFE que esta es la primera boda igualitaria que se lleva a cabo en la región Mixe de Oaxaca y, contrario a lo que se pensaba, no se han llevado a cabo numerosas uniones civiles en otras regiones de Oaxaca como por ejemplo en la región del Istmo de Tehuantepec, donde se localiza el municipio de Juchitán de Zaragoza, donde convive la comunidad “muxe” como se les nombra en lengua zapoteca a las personas del llamado tercer género.

Discriminación desde la cosmovisión indígena

Adrián y Luis son licenciados en ciencias de la comunicación y en sus comunidades ubicadas a casi 200 kilómetros de la capital de Oaxaca han sufrido discriminación, incluso en el idioma mixe hay un vocablo para referirse de manera despectiva a los homosexuales. “Todavía se le tiene miedo al tema de la homosexualidad, hay como mucho tabú, entonces al ser una comunidad indígena todavía más es como muy normado ver parejas de hombre y mujer y ya, la forma como nos llaman aquí a los gays en la lengua que hablamos que es el ayuuk es ‘Mä’äty’, la raíz de la palabra es “Maat” que es descompuesto, está como conjugado, está descompuesto, está torcido, que no es normal”, dice Adrián mirando a su esposo. Para evitar el rechazo o agresiones se iba a otras comunidades como por ejemplo a Tamazulapam, Mixes, donde actualmente tiene una estética. “Yo soy el único varón de la familia entonces mi mamá tenía todas las expectativas sobre mí, el único varón que va a procrear entonces lamentablemente no fue así, ¡para ella, digo!”, continuó. Los padres y madres de Adrián y Luis Fernando fueron aceptando gradualmente las preferencias sexuales de sus hijos . Por ejemplo, el profesor jubilado Anselmo Rojas, quien es el padre de Adrián, dijo: “Yo nunca dije por qué sucede esto o por qué a mi único hijo le pasa esto, nunca asumí esa actitud, yo con todo el respecto lo acepté”. A la fiesta solo asistieron los familiares de ambos novios y sus amigos que viajaron de la ciudad México y de Oaxaca a Estancia de Morelos. La gente de la comunidad prefirió no dar entrevistas, pero confió fuera de cámaras y grabadora que el enlace matrimonial celebrado en el pueblo, no lo miran mal y se acercaron por la curiosidad de mirar una fiesta distinta. En Oaxaca el matrimonio entre personas del mismo fue aprobado por el Poder Legislativo el 28 de marzo de 2019.

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