–¿Buscas con nicotina, sin nicotina? ¿De fresa, mango, sandía? ¿Cuál quieres? –ofrece el joven vendedor, quien acomoda al menos 150 vapeadores exhibidos para su venta en los alrededores de Palacio Nacional, en el centro de la Ciudad de México, desde donde hace casi un año el presidente Andrés Manuel López Obrador prohibió por decreto la comercialización de estos productos. «Se prohíbe la circulación y comercialización en el interior de la República, cualquiera que sea su procedencia, de los Sistemas Electrónicos de Administración de Nicotina, Sistemas Similares sin Nicotina, Sistemas Alternativos de Consumo de Nicotina, cigarrillos electrónicos y dispositivos vaporizadores con usos similares, así como las soluciones y mezclas utilizadas en dichos sistemas», señala el decreto publicado el 31 de mayo de 2022.

Vapeadores al alcance de menores de edad

En la realidad, esto no ha sido así, y en las calles –incluso junto a Palacio Nacional– sigue la venta de los vapeadores, tampoco el incentivo anunciado por las autoridades para denunciar la comercialización la ha podido detener. Apenas el pasado 25 de abril, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) lanzó la campaña “Denunciatón nacional contra el vapeo”, con la que se exhorta a la población a reportar la venta de vapeadores en parques, plazas comerciales, centros nocturnos y otros lugares. La meta es que en una semana se reciban 500 denuncias, a las que se responderá con el despliegue de personal sanitario en todo el país, explicó el titular de la Cofepris, Alejandro Svarch. A casi un año de la prohibición de la circulación y comercialización en el país de vapeadores y cigarros electrónicos, así como de las soluciones y mezclas para ellos, conseguirlos en la Ciudad de México es tan sencillo como caminar por la calle y contar con incluso menos dinero del que se paga por una cajetilla de cigarros. Un niño de entre 12 y 13 años se acerca a uno de los puestos colocados sobre Eje Central, casi esquina con Madero, toma uno de los vapeadores que ofrecen 1,000 ‘puffs’ o ‘vapeos’. «Cóbrame éste», le dice mientras le extiende un billete de 100 pesos. Aún con su uniforme escolar y la mochila en el hombro, saca el vapeador y comienza aspirar mientras camina en dirección a la Alameda Central. Como este puesto, Expansión Política ubicó al menos cuatro más sobre las banquetas del Eje Central Lázaro Cárdenas donde se venden vapeadores. De 300 hasta 6,000 ‘puffs’ y precio desde los 50 hasta los 300 pesos, son los vapeadores que se pueden conseguir en las plazas ubicadas en Izazaga 89 y 38, entre productos chinos como juguetes, decoraciones para fiestas y pelucas. –No los vas a encontrar más baratos que aquí– le dice una mujer a su hijo de entre 11 y 12 años, quien duda en comprar un vapeador sabor plátano por 120 pesos en un local del piso 5 de Izazaga 89. En esta misma plaza fueron decomisados 1,200 vapeadores en enero por la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) y la Secretaría de Administración y Finanzas (SAF).

Un punto más de venta libre de vapeadores y cigarros electrónicos es el tianguis de Tepito, donde Expansión Política ubicó alrededor de 14 puestos entre las calles Caridad, González Ortega y Manuel Doblado con cientos de vapeadores y cigarros electrónicos.

Vapeadores, riesgo para los más jóvenes En México el 2.5% ciento de los adolescentes de 12 a 17 años usaban vapeadores y cigarros electrónicos, mientras en mayores de 18 años el consumo era del 1.5%, de acuerdo con la
Encuesta Nacional de Consumo de Tabaco, Alcohol y Drogas 2016-2017 . No obstante, en
México son 1.7 millones de personas quienes consumen vapeadores y cigarros electrónicos , de los cuales alrededor del 24% son niños y jóvenes de 10 a 19 años, según indicó Hugo López-Gatell, subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud del Gobierno de México. “Este es el espacio que quiere ocupar la industria tabacalera con vapeadores y cigarrillos electrónicos, y los ponen a disposición amplia”, apuntó el funcionario en conferencia de prensa el 25 de abril.

Los vapeadores y cigarros electrónicos, conocidos como Sistemas Electrónicos de Administración de Nicotina (SEAN), representan una nueva etapa en la lucha contra el tabaco ante el crecimiento explosivo de su uso en especial en los jóvenes, quienes se ven atraídos por los diferentes sabores, así como el diseño y tecnología usada en estos dispositivos, señala la doctora María Guadalupe Ponciano Rodríguez, del departamento de Salud Pública de la Facultad de Medicina de la UNAM. Son justo los niños, adolescentes y jóvenes quienes son más vulnerables a los efectos nocivos del consumo de vapeadores, advierte la especialista. “Muchos de estos efectos se magnifican en los niños más pequeños y adolescentes. El aparato respiratorio del ser humano finaliza su desarrollo a los 13 años, entonces si encuentras niños pequeños o alrededor de esta edad que están utilizando vapeadores evidentemente el daño va a ser mucho mayor del que pueden causar en un adulto”, dice Ponciano Rodríguez a Expansión Política. La especialista explica que usuarios de vapeadores se ha identificado un tipo de daño pulmonar denominado Lesión Pulmonar Asociada al Uso de Cigarrillos Electrónicos o Vapeo (EVALI, por sus siglas en inglés).

Daños respiratorios por la inflamación del tejido pulmonar, como enfermedad pulmonar obstructiva crónica, asma y cáncer. Daños cardiovasculares por los cambios en la circulación sanguínea, como arterioesclerosis e infartos al corazón. Daños mutagénicos que aumentan el riesgo de cáncer y alteraciones a nivel reproductivo, como disfunción eréctil y abortos en personas embarazadas.

Los síntomas de la enfermedad son tos seca, dolor en el tórax y dificultad para respirar, lo que provoca hipoxemia o concentraciones muy bajas de oxígeno en la sangre y puede escalar hasta una insuficiencia respiratoria aguda, por lo que la persona requiere ser hospitalizada. En casos más graves la persona necesita oxígeno suplementario, intubación o ventilación mecánica y en algunas personas puede provocar incluso la muerte.

Suman alertas contra ‘vapeo’ En noviembre de 2021, la Cofepris junto a la Comisión Nacional contra las Adicciones (Conadic) emitieron una alerta por los riesgos de daños a la salud por el uso de vapeadores y cigarros electrónicos. De acuerdo con dicha alerta, se han identificado tres principales tipos de daño para los consumidores de vapeadores y cigarros electrónicos:

“Ninguno de estos productos cuenta con la autorización sanitaria de Cofepris , o reconocimiento por parte de la Secretaría de Salud como productos de riesgo reducido o como una alternativa para dejar de fumar”, señalaron las autoridades. La Cofepris subió el tono al emitir alerta sanitaria máxima junto a la Secretaría de Gobernación en mayo de 2022. La razón se derivó del hallazgo de la sustancia acetato de vitamina E en los cartuchos líquidos para vapeadores así como en más de 35 muestras de personas fallecidas que usaban estos productos, según un estudio realizado por el Centro de Prevención y Control de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) del gobierno de Estados Unidos. El acetato de vitamina E al calentarse en los vapeadores y cigarros electrónicos, forma un compuesto denominado ceteno, el cual puede ser un irritante pulmonar y tiene el potencial de interferir con el funcionamiento del sistema respiratorio.

Dimetil éter: sustancia inflamable utilizada para quemar verrugas. Linalol: usado como insecticida. Eugenol: el cual se emplea para matar peces en acuarios. Alcohol bencílico: empleado en jabones, cremas y productos de limpieza. Mentol: actúa directamente en los receptores de nicotina, facilitando su conexión con las células, lo que vuelve los productos más adictivos.

Alejandro Svarch Pérez, titular de Cofepris, dio a conocer que en un estudio a nivel molecular realizado en vapeadores en México se identificó que estos productos contienen incluso insecticida. A nivel nacional la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) realiza operativos para inspeccionar, clausurar y decomisar los vapeadores en los puntos de venta, mientras a nivel ciudad la encargada es la Agencia de Protección Sanitaria del Gobierno capitalino.

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