En México tres de cada cuatro niños con algún tipo de cáncer son diagnosticados en etapas avanzadas. Esto contribuye a que solo sobreviva la mitad de los pacientes, según datos de la Secretaría de Salud. La tardanza en la detección tiene múltiples factores, pero el más común es que las primeras señales no se identifican de manera temprana. Para reducir este problema, la asociación Casa de la Amistad alista un programa de capacitación para médicos de primer contacto.
El curso se dirige a los médicos generales, quienes atienden en un inicio a los pacientes. Si ellos saben identificar los primeros signos del cáncer, podrían canalizar oportunamente a los niños. La capacitación se centra especialmente en los médicos de farmacia, debido a que seis de cada 10 personas se atienden en consultorios privados o de farmacias, incluso aunque tengan afiliación al IMSS o ISSSTE. “Buscamos que los niños y las niñas tengan un diagnóstico temprano porque vemos que llegan tarde. Y esto, obviamente, afecta muchísimo el pronóstico y la capacidad de salir adelante de la enfermedad”, explica Lorenza Mariscal, presidenta del Patronato de Casa de la Amistad.
Impacto del diagnóstico tardío Hasta el 95% de los niños con cáncer sobreviven en otros países mientras que en México lo logra el 52%. Esto se debe en gran medida al diagnóstico tardío, que también incrementa el tiempo y costo del tratamiento. La Secretaría de Salud reconoce el problema y por eso lanzó, en mayo de 2025, el Protocolo Nacional de Atención Médica enfocado al Diagnóstico Temprano de Cáncer en Niñas, Niños y Adolescentes. Se trata de una guía que establece los criterios y síntomas que deben considerar los profesionales de la salud para sospechar de cáncer infantil y referir de inmediato a los menores a un hospital de especialidad. El objetivo es aumentar la sobrevida a 70 u 80%. De otra manera, el cáncer infantil se mantendrá como la primera causa de mortalidad por enfermedad en personas de 1 a 19 años. “Para hacer esto necesitamos incrementar la capacidad diagnóstica en los médicos de primer contacto”, explicó David Kershenobich, secretario de Salud, al presentar el protocolo.
Por eso estamos muy contentos de poder responder a esta necesidad. Era un eslabón que hacía falta,
La capacitación a médicos generales El curso de Casa de la Amistad está en línea con las autoridades sanitarias y será un apoyo adicional para aquellas metas. Se impartirá a través de una plataforma digital en la que se dará seguimiento a los médicos y se les acompañará si identifican un posible caso. “Estamos acercándonos a las empresas, farmacias que tienen consultorios, para que sean los que primero que se capaciten”, dice Mariscal. En un análisis previo sobre los 132 hospitales que atienden cáncer infantil, la asociación encontró que el 89% señala como principal obstáculo el hecho de que los pacientes lleguen tarde. “En el caso de una leucemia, puede extenderse de una a dos semanas el diagnóstico, pero en los tumores sólidos pueden ser hasta un par de meses. Es un tema en el que tenemos que estar más atentos», dice.
La capacitación se centra en identificar datos de alerta o signos y síntomas tempranos. Esto es fundamental porque, a diferencia de los tumores en adultos, para los niños no existen pruebas de tamizaje, explica el secretario de Salud. “Tiene que ser con datos clínicos”, puntualiza. No hay pruebas como las mastografías para el cáncer de mama o estudios para el cáncer cervicouterino, que se puede identificar a tiempo con el papanicolau.
Tratamiento oportuno Kershenobich indica que si el cáncer se detecta en fase temprana, es más probable que responda a un tratamiento eficaz. La historia de Gabriel se corresponde con esos datos. Tiene 15 años y padece leucemia linfoblástica aguda desde los 11. Su familia notó el cansancio que lo dominaba constantemente, los moretones que le aparecían sin causa aparente, igual que los sangrados nocturnos. Pensaron que sería anemia, pero una tía que es médica recomendó que un especialista revisara al niño.
Un diagnóstico muy temprano me ayudó mucho a que Gabriel nunca se pusiera tan mal. Desde el día uno supimos que tenía leucemia”,
América Paniagua, la madre de Gabriel, cuenta que acudieron con un pediatra e hicieron estudios clínicos. A su vez, el pediatra conocía a un hematólogo del Instituto Nacional de Cancerología (INCan). Con esta ayuda, el diagnóstico correcto se confirmó pronto. Originarios de Yurécuaro, Michoacán, Gabriel y su mamá se trasladaron a la Ciudad de México, al Instituto Nacional de Pediatría. Un conocido les prestó una habitación para que vivieran los 30 meses que duraría el tratamiento. Sin embargo, Gabriel tuvo una recaída en el mes 22. Ahora necesitaba un trasplante de médula ósea. Buscaron un posible donante entre su familia. De sus tres hermanos, la más pequeña resultó compatible al 100%.
Una red de apoyo Después del trasplante, Gabriel no podía permanecer en el cuarto prestado. “Tenía humedad”, describe América, “y tiene que ser un lugar con las especificaciones que te dan en el hospital”. Es decir, un espacio estéril, donde el paciente pueda estar seguro y sin riesgo de infecciones. Así que la trabajadora social los contactó con Casa de la Amistad, que desde hace 35 años apoya a niños con cáncer con albergue, habitaciones especiales para la recuperación de los pacientes trasplantados, medicamentos, prótesis y estudios.
Tener acceso al mejor diagnóstico, al diagnóstico más completo. Tenemos que llegar a todos los rincones”,
Ahí llevan cinco meses. Gabriel continúa en recuperación observación médica. “Aquí te apoyan y aparte te acogen”, destaca América. La asociación trabaja con 32 hospitales del sector público que atienden a niños sin seguridad social y de hogares con bajos ingresos . Estas instituciones son las que refieren a los pacientes a Casa de la Amistad, que también apoya con los costos del transporte para aquellos que viajan de otro estado a la capital y financia las quimioterapias de algunas infancias. “Para que se pueda dar en tiempo y forma y de manera oportuna su tratamiento, para que el niño o la niña no abandone el tratamiento”, detalla Lorenza Mariscal, presidenta del Patronato de Casa de la Amistad. Los niños que se hospedan en el albergue reciben, además, apoyo psicológico y educativo, por medio de una escuelita y docentes que operan en las instalaciones. Tan solo en 2025, la asociación apoyó a 1,200 niños de todo el país, la mitad de los atendidos ese año en el sector salud público. Y desde su fundación ha ayudado a 15,000 de manera gratuita. También registró 36,000 estancias el año pasado. La fundación se ha convertido en una aliada para mejorar la atención del cáncer infantil. Ahora busca incidir en otro reto, el del diagnóstico temprano. De este anhelo puede ser parte toda la sociedad, además de los médicos, asegura. Profesores que notan señales en sus alumnos, los cuidadores que observan un cambio en el comportamiento, los familiares atentos a estas señales:
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