El nuevo escudo del continente: una alianza que México no firmó
El 7 de marzo de 2026, en el Trump National Doral de Florida, 12 países de América Latina y el Caribe firmaron la Doral Charter y fundaron el Shield of the Americas. No se trató de una cumbre de diálogo ni de un foro de cooperación regional al estilo de los que México conoce y frecuenta.
El costo de siete años de complicidad institucional con el crimen
Se trató del acto constitutivo de algo cualitativamente distinto: una alianza de seguridad colectiva modelada sobre la lógica de la OTAN, donde los países firmantes identifican una amenaza común y se comprometen a enfrentarla con herramientas militares, de inteligencia y operativas coordinadas. La diferencia con la OTAN es reveladora: aquella nació contra una amenaza externa. El Shield nació contra una amenaza que habita dentro de un país que no fue invitado a firmarlo. Ese país es México. Esa asimetría no tiene precedente en la historia de las alianzas hemisféricas, y su peso político apenas comienza a dimensionarse. Llamarlo exclusión diplomática sería demasiado gentil. Lo que ocurrió en Doral fue el veredicto colectivo de una región que observó durante siete años cómo México desmantelaba sus instituciones de seguridad, pactaba con el crimen organizado bajo el eufemismo de los «abrazos, no balazos», y convertía la soberanía en coartada para la inacción. No fue Trump quien aisló a México. Fue México quien se aisló a sí mismo, ladrillo por ladrillo, sexenio tras sexenio, cada vez que eligió la negociación con los cárteles por encima del combate institucional serio. El resultado está en las cifras que ningún comunicado puede maquillar: más de 70 mil estadounidenses muertos el año pasado por sobredosis de fentanilo producido y traficado mayoritariamente desde México. Más de 450 mil mexicanos asesinados en la última década. Un Estado que controla cada vez menos su propio territorio y que llega al momento más delicado de su relación bilateral sin doctrina, sin cuadros técnicos y sin credibilidad operativa ante sus interlocutores más importantes. Ante sus pares latinoamericanos, la imagen de México no es la de un país en dificultades que merece solidaridad. Es la de un Estado que toleró, alimentó y en algunos casos facilitó la expansión de los cárteles hasta convertirlos en el problema de seguridad más grave del hemisferio occidental. Sentarse a la mesa con México habría sido, para los once firmantes, un gesto de complicidad que ninguno estaba dispuesto a asumir.
Washington habla con México, pero no con su gobierno Lo que todavía puede hacerse, si queda voluntad política
Lo más corrosivo del momento no es la exclusión formal. Es lo que sucede detrás de ella. Washington no abandonó a México como pieza estratégica del tablero hemisférico. Lo que hizo fue más sofisticado, más deliberado y, para el gobierno de Sheinbaum, infinitamente más humillante: construir un canal de comunicación con México que prescinde por completo de su presidenta sin prescindir del país. Ese canal informal lo integran los cuadros técnicos que el cambio de régimen desplazó sistemáticamente del aparato del Estado desde 2018: exfuncionarios de inteligencia, exoficiales de enlace con la DEA y la CIA, exnegociadores de acuerdos bilaterales de seguridad. Personas sin cargo hoy, sin título oficial, sin vocería pública. Pero con décadas de confianza acumulada con las agencias que diseñan la estrategia hemisférica real. Washington los prefiere exactamente porque no responden ante Sheinbaum, no requieren su autorización y no están atados a la doctrina de soberanía que paraliza al gobierno formal. El canal existe, es activo, y su influencia sobre las decisiones reales crece en proporción directa al deterioro de la relación bilateral oficial. México está siendo gobernado, en materia de seguridad hemisférica, por interlocutores que su propia presidenta no eligió y no controla. El escenario tiene salida, pero exige una lucidez que este gobierno no ha demostrado hasta ahora. Primero : reincorporar a los cuadros técnicos desplazados. La inteligencia operativa que hoy opera en paralelo al gobierno podría operar dentro de él, si hubiera la grandeza política de reconocer que prescindir de ella fue un error estratégico de consecuencias históricas. Segundo : abandonar la retórica de soberanía y sustituirla por resultados verificables. Desmantelamiento real de redes de fentanilo, reforma institucional medible en fiscalías y fuerzas de seguridad, cooperación que Washington pueda presentar como victorias propias. La soberanía invocada como escudo verbal no detiene ninguna alianza. La soberanía demostrada con hechos sí genera contrapeso político real. Tercero : nombrar el problema sin eufemismos. Un gobierno que entiende lo que le ocurre y propone activamente cómo revertirlo negocia desde una posición radicalmente distinta a uno que declara que todo está en orden mientras el poder real se desplaza.
El precio de llegar tarde a la historia
Hay algo profundamente revelador en que Sheinbaum haya descrito a México esta semana como el «escudo de las Américas», apropiándose sin advertirlo de la metáfora fundacional de la coalición que la excluye. No fue torpeza comunicativa. Fue el síntoma más claro de un gobierno que no entiende el momento que vive, que no tiene un marco conceptual para nombrarlo y que, por tanto, no tiene estrategia para enfrentarlo. México estará en el nuevo orden hemisférico. La pregunta ya no es si fue invitado a diseñarlo, porque no fue invitado y esa oportunidad no regresa. La pregunta es si todavía existe voluntad real de ser algo más que el territorio donde ocurre el problema que el Shield fue creado para resolver. La silla vacía en Doral no es una afrenta pasajera. Es la fotografía más honesta del estado en que siete años de negligencia institucional dejaron a este país. _____ Nota del editor: Alberto Guerrero Baena es consultor especializado en Política de Seguridad, Policía y Movimientos Sociales, además de titular de la Escuela de Seguridad Pública y Política Criminal del Instituto Latinoamericano de Estudios Estratégicos, así como exfuncionario de Seguridad Municipal y Estatal. Puedes escucharlo con su análisis en Políticas de Seguridad los martes a las 5: 25 hrs y los miércoles a las 18:20 hrs en MVS Noticias, en el 102.5 FM de la Ciudad de México. Escríbele a albertobaenamx@gmail.com Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor.
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