La superficie ocupada por las colonias de mariposa monarca en México alcanzó 2.93 hectáreas en la temporada 2025-2026, lo que representa un incremento de 64% respecto al ciclo anterior, informó la secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Alicia Bárcena. Durante la presentación de resultados del monitoreo anual, la funcionaria subrayó que, aunque hay una recuperación, la situación sigue siendo delicada para esta especie emblemática.

“Hoy estamos celebrando que la temporada 2025-2026 ocupó 2.93 hectáreas, se incrementó 64% respecto a la temporada anterior. Y eso se debe gracias a las personas que trabajan en el territorio”, afirmó. Bárcena explicó que el monitoreo incluyó visitas a 13 santuarios y el uso de imágenes satelitales y análisis geoespacial para evaluar la salud del bosque de oyamel. En total se identificaron nueve colonias, tres en Michoacán y seis en el Estado de México. La colonia más grande, de 1.62 hectáreas, se localizó en el Ejido El Rosario, mientras que la más pequeña, de 0.031 hectáreas, se registró en San Francisco, en Michoacán. Sin embargo, aún se está lejos de los niveles históricos más altos, como los registrados en 1996-1997, cuando se alcanzaron 18.19 hectáreas. Al respecto, la secretaria alertó sobre los principales factores de riesgo para la especie, entre ellos el uso de plaguicidas, el cambio climático y prácticas turísticas inadecuadas. “Los plaguicidas, sobre todo en Estados Unidos, y la pérdida de las plantas de las que se alimenta la monarca son dos de los enormes riesgos que estamos viviendo hoy”, señaló. También destacó el impacto de la degradación forestal. Dentro de la reserva apuntó, se identificaron 2.55 hectáreas afectadas por incendios, tala ilegal y sequía. “Tenemos que hacer un esfuerzo mucho mayor para combatir con fuerza la tala clandestina”, sostuvo.

Bárcena enfatizó que la conservación de la mariposa monarca depende del trabajo conjunto entre comunidades, autoridades y organizaciones. “La mariposa monarca es un milagro de la naturaleza, una especie que recorre más de 4,000 kilómetros y que nos enseña que la naturaleza opera de manera interconectada y sin fronteras”, dijo. También llamó a reforzar las acciones de protección para garantizar la permanencia de la especie. “Cada hectárea que conservamos y cada acción que tomamos debe hacerse para defender la vida y asegurar que esta eterna viajera siga regresando a México”, dijo.

Cada año, un estudio realizado por la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas en México y WWF mide el área de bosque donde las mariposas monarca establecen sus colonias para hibernar durante el invierno. Este año, los científicos encontraron que las mariposas monarca ocupaban 2.93 hectáreas de bosque, en comparación con 1.79 hectáreas el invierno anterior, lo que indica un aumento del 64% durante este período, según el informe. La directora de World Wildlife Fund (WWF) en México, María José Villanueva, explicó que un segundo informe, coordinado por WWF y con el apoyo técnico de la Universidad Nacional Autónoma de México, que mide y examina los cambios en el hábitat clave e invernal de la mariposa monarca, mostró que entre febrero de 2024 y febrero de 2025 se degradaron 2.55 hectáreas de bosque, una superficie menor a la registrada el año pasado. La mayor parte de la pérdida forestal registrada explicó, se debió a la tala ilegal, con 1.85 hectáreas; seguida de incendios forestales, 0.58 hectáreas; y sequías, 0.11 hectáreas. Al respecto, el comisionado nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP), Pedro Álvarez, explicó que la población de mariposas monarca migratorias del este ha disminuido drásticamente en las últimas décadas, pues hace tan solo 30 años, el área de bosque que cubrían las mariposas monarca en invierno era casi de 18.2 hectáreas. Por lo que si bien las cifras de población fluctúan anualmente, se observa una tendencia descendente a largo plazo. Por lo que, reiteró, las amenazas para las mariposas monarca migratorias incluyen no solo la degradación forestal en México, sino también los impactos del clima extremo en Canadá, Estados Unidos y México, así como la pérdida de hábitats de reproducción en Estados Unidos debido al uso de herbicidas e insecticidas.

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