La violencia al interior de las escuelas está incrementando en México , a veces con consecuencias fatales. El último caso trágico se registró este martes en una preparatoria de Michoacán , donde un alumno de 15 años disparó contra dos profesoras con un arma de alto calibre. Es el segundo ataque homicida en bachilleratos en menos de un año. En septiembre de 2025, un joven del Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) Sur de la UNAM apuñaló a uno de sus compañeros.
Pero la violencia escolar también tiene otras caras. Cuando no escala hasta un nivel fatal, deja lesiones y afectaciones a la salud mental. En los últimos 14 años, incluso, se duplicó el número de estudiantes que fueron hospitalizados tras ser víctimas de violencia física escolar. En 2010, la Secretaría de Salud registró 456 casos de alumnos hospitalizados por lesiones físicas ocurridas en los planteles. Para 2024, la cifra subió a 1,058 casos, un aumento de 132%, según datos de la dependencia analizados por la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim). “Como resultado, 2024 ha sido el año con el mayor número de hospitalizaciones de niñas, niños y adolescentes por violencia física en escuelas de México desde que se tiene registro”, señaló la organización en el análisis. Del total de estudiantes lesionados, 36% eran mujeres y 63% hombres. Por grupo de edad, el 66% de los hospitalizados en 2024 fueron adolescentes de entre 12 y 17 años; 28% eran niños de 6 a 11 años, y el 5% correspondió a infantes de 1 a 5 años. Las principales lesiones que sufrieron fueron contusiones, esguinces, heridas, laceraciones y fracturas. También fueron atendidos alumnos con malestar emocional, ansiedad y depresión. La mitad de los adolescentes víctimas de violencia física identificaron a una persona conocida como el agresor, es decir, otros estudiantes, docentes o relaciones no familiares. Mientras que casi 20% señaló como responsable de la agresión a una persona desconocida. Los estados con mayores registros de violencia física durante 2024 fueron Estado de México, Ciudad de México e Hidalgo, que concentraron dos de cada cinco casos.
En espera, un plan de salud mental Desde el año pasado, cuando ocurrió el homicidio en el CCH Sur, en México se ha discutido la necesidad de implementar programas de atención a la salud mental en las escuelas. La presidenta Claudia Sheinbaum anunció en ese momento que su gobierno fortalecería la atención psicológica de los jóvenes y adelantó que en 2026 se implementará un programa destinado a la juventud. Sin embargo, a la fecha no ha arrancado la iniciativa. Este miércoles, tras lamentar el ataque en Michoacán, Sheinbaum reiteró que pronto lanzarán ese programa de salud mental en los bachilleratos y en el tercer grado de secundaria. Estos casos pusieron en evidencia la falta de apoyo emocional, sobre todo para los adolescentes, quienes enfrentan más problemas de trastornos mentales, ideaciones suicidas, suicidios y acceden menos a servicios de salud mental. Pero pocas escuelas del país, alrededor del 1%, tenían psicólogos de planta. Los adolescentes se enfrentan también a un impacto emocional relacionado con el uso frecuente de redes sociales.
Organizaciones civiles exigen seguridad en las escuelas
Y en el caso de los hombres, con una creciente incursión en grupos digitales vinculados a la machosfera o a los llamados Incels , que promueven discursos de odio, misoginia e incitan a la violencia contra las mujeres. «La violencia ejercida por hombres adolescentes no puede desligarse de los modelos de socialización masculina que predominan en la región. Los llamados ritos de paso machistas, que asocian la masculinidad con la fuerza, el control y la dominación, generan condiciones donde la violencia se normaliza forma de validación», explicó Juan Martínez, director de Tejiendo Redes Infancia. Tras el incidente en Michoacán, la Unión Nacional de Padres de Familia (UNPF) demandó a las autoridades reforzar la seguridad al interior de los planteles. «Exigir que nuestros maestros y alumnos de los planteles educativos tengan las condiciones de seguridad e integridad requeridas, de manera que nunca más se repita una tragedia como esta en nuestras escuelas», apuntó en un comunicado. Israel Sánchez, presidente de la UNPF, demandó al gobernador de Michoacán, Alfredo Ramírez Bedolla , y a la Secretaría de Seguridad Ciudadana a implementar un protocolo de seguridad escolar que incluya revisión de accesos , detección temprana de riesgos y coordinación con las fuerzas de seguridad para proteger a estudiantes y docentes en todos los planteles del estado. También solicitó a la Secretaría de Educación del estado reforzar los programas de prevención de violencia , salud mental y detección de señales de alerta en adolescentes; capacitar al personal docente en materia de seguridad escolar. La UNFP recomendó instalar «centros de escucha» en las escuelas para acompañar las necesidades de los alumnos.
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