La presidenta Claudia Sheinbaum ha acelerado los cambios de estrategia en temas clave para su gobierno, sobre todo en lo que se refiere a materia de seguridad, energía e infraestructura, y los ha implementado prácticamente con el mismo gabinete con el que llegó. En los primeros 18 meses de su sexenio, ha tenido solo dos cambios a nivel de secretarías de Estado, la mitad de los que tuvo en el mismo periodo su antecesor, Andrés Manuel López Obrador. Este último terminó su mandato con alrededor de 50 movimientos debido a salidas por diferencias de visión en el proyecto político, enroques y renuncias de perfiles que buscaron competir por cargos de elección popular.
La diferencia con AMLO
Hasta ahora los cambios en el gabinete de la presidenta se han dado de forma tersa. El primero ocurrió a cinco meses de iniciado su gobierno cuando Rogelio Ramírez de la O dejó el cargo y fue nombrado Édgar Amador. En un mensaje en redes, la presidenta aseguró que De la O ofreció acompañarla solo los primeros tres meses de su gestión pero se extendió un poco más. A pesar de su salida, no se iría del proyecto, pues fue nombrado como asesor económico para asuntos internacionales. Poco más de un año después, vino el segundo cambio que se dio hace unos días. Por motivos de salud, Juan Ramón de la Fuente dejó el cargo como secretario de Relaciones Exteriores y fue nombrado Roberto Velasco. El también exrector de la UNAM había tenido un periodo de separación debido a que se sometió a una cirugía, y en ese tiempo, Velasco quedó al frente de la SRE al ratificado por el Senado , por lo que el ahora canciller será el encargado de la política exterior del país. En los primeros 18 meses de la administración de López Obrador hubo cuatro cambios y se hicieron en medio de polémicas y diferencias con el proyecto político y decisiones de gobierno. Dos de los primeros se hicieron en la Secretaria del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), en la Secretaría de Hacienda y uno más en Comunicaciones y Transportes (SCT ahora SICT). La primera en salir del equipo fue Josefa González Blanco , quien fue señalada por retrasar 38 minutos en un vuelo comercial de Aeroméxico hacia Mexicali. Luego vino la renuncia del ya finado Carlos Urzúa, quien en una carta rechazó la imposición de funcionarios sin conocimiento de la Hacienda Pública en la dependencia. En el segundo año de gobierno, Víctor Manuel Toledo presentó su renuncia a la Semarnat y Javier Jiménez Espriú lo hizo a la SCT, luego de que el entonces presidente optó por dar cada vez más obras a las Fuerzas Armadas y pasar el control de las aduanas a la Marina. En el total de su sexenio, López Obrador tuvo alrededor de 50 movimientos. Después, en la administración de López Obrador hubo otras salidas en medio de la polémica como la de Germán Martínez, quien era el director del IMSS y la de Jaime Cárdenas , quien fuera director del Instituto Nacional para Devolver al Pueblo lo Robado (Indep). En sus renuncias ambos manifestaron diferencias con el proyecto de López Obrador.
Hay varios ellos que responden a la lógica del exmandatario López Obrador y no pues digamos a las pretensiones políticas de Claudia Sheinbaum».
¿Eficacia o lealtad? Al
gabinete legal y ampliado de la primera mujer en llegar a la presidencia de la República se integraron hombres y mujeres que formaron parte del gobierno de López Obrador. Politólogos consultados por
Expansión Política consideran que debido a esta «herencia» del gabinete de Sheinbaum se explica a que no haya muchos movimientos en él. “La presidenta ha tenido que cargar con esa lealtad a López Obrador y por eso se ha tardado en remover a ciertos integrantes de su gabinete. Pero ella se necesita efectividad, personas que le den resultados», señala Azucena Rojas, profesora de Escuela de Ciencias Sociales y Gobierno en Occidente del Tecnológico de Monterrey. Para Ruslan Posadas, analista político y catedrático de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, el que la presidenta haya «heredado» funcionarios de López Obrador explica que algunos personajes respondan más al proyecto de su anterior jefe político que al de la presidenta actual. Cuando se le ha preguntado a la presidenta si piensa
realizar cambios a su gabinete , su respuesta es clara:
“Por el momento, no”. Sin embargo, vendrá el momento en que la presidenta Sheinbaum realice los ajustes necesarios a su gabinete, en los que pesará más los resultados que la cercanía que tuvieron con su antecesor. “En el momento en el que la presidenta se convenza que no lo están haciendo bien, vendrán movimientos. La probada experiencia o el trabajo será lo que le convenza en mantenerlos, pero ya no mantenerlos por una cercanía con el expresidente, sino por sus méritos propios”, sostiene José Antonio Carrera, experto en procesos políticos y catedrático de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
Azucena Rojas, del Tecnológico de Monterrey, señala que es sintomático que haya descontento social como el que se comienza a exacerbar en el país a pesar de la inversión en el gasto social que se da en el país que para este año se ha programado en 987,160 millones de pesos , la mayor parte de ellos en transferencias directas en becas y pensiones. “Algo que no le había pasado a los gobiernos de Morena, es que movimientos sociales estuvieran presionando por la falta de apoyos. Entonces es algo que la presidenta tiene que revisar muy bien sobre cómo se están manejando sus programas sociales, qué tanto sí le están siendo redituables, porque hay un gasto enorme y no se están viendo reflejados en un apoyo a la presidenta”, plantea Azucena Rojas. Al respecto, Posadas explica que en otros gobiernos, la eficacia de los integrantes del gabinete era clave, pero desde los sexenios del PAN, ya no lo es. “El antiguo régimen hegemónico priista cuidaba mucho la eficacia de las personas que integraban el gabinete y la puesta en práctica de políticas y de resultados, pero eso no se está viendo en los regímenes de la transición, es decir, eso no ocurrió ni en el panismo ni ahora en la llamada Cuarta Transformación”, sostiene.
¿Cambios a la vista para el 2027? La temporada de «draft» político en el que los partidos “ficharán” a sus próximos candidatos para algunos de los puestos de elección popular, provocará algunos bajas en el gabinete legal y ampliado. De acuerdo con los analistas, ello abre la posibilidad de que perfiles más cercanos a la presidenta ella se integren a su equipo. Ningún funcionario público que aspire a un cargo de elección popular deberá permanecer en el cargo, al menos, esa ha sido una instrucción dictada por la mandataria federal desde Palacio Nacional.
“No se puede ser servidor público y al mismo tiempo candidato”, dijo la presidenta el pasado lunes en su mañanera. Santiago Nieto, director del Instituto Mexicano de la Propiedad Intelectual (IMPI), es uno de los primeros que saldrá del gobierno en busca de una candidatura al gobierno de Querétaro, su estado natal. “Hace unos días solicité una cita con el secretario particular de la presidenta para pedirle autorización a todo el partido y el movimiento y respondo para poder
separarme de mi cargo del IMPI y poder venirme a Querétaro. Me interesa ser el coordinador de los comités de Defensa de la Cuarta Transformación, viene una preencuesta”, dijo Nieto Castillo. Otros de los funcionarios que han sido mencionados para buscar un cargo de elección popular son
Mario Delgado, quien iría por la candidatura para el gobierno de Colima,
Tatiana Clouthier, directora del Instituto de Mexicanos en el Exterior para buscar “la responsabilidad máxima” de Nuevo León. La salida de algunos funcionarios puede incrementar el círculo de hombres y mujeres de confianza de Sheinbaum en el que están
Omar García Harfuch y Rosaura Ruiz Gutiérrez y el propio secretario de Economía,
Marcelo Ebrard, quien a pesar de haber sido contendiente de Sheinbaum por la candidatura presidencial de Morena, hoy es un funcionario que está dando buenos resultados al gobierno. “Puede verse como paradójico que alguien que fue su opositor en la contienda de Morena para seleccionar candidato a la presidencia en 2024, está siendo muy leal. Son contados estos funcionarios que pueden tener lealtad a ciegas hacia la presidenta”, agrega posadas.
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