Cuando este viernes la presidenta Claudia Sheinbaum descienda del avión que la llevará de México a España, en un viaje exprés para asistir a la IV Cumbre en Defensa de la Democracia , la mandataria pondrá fin al distanciamiento en la relación bilateral, una etapa que estuvo marcada por las exigencias del gobierno de Andrés Manuel López Obrador a ofrecer perdón por los hechos ocurridos durante La Conquista. En abril de 2018 se realizó el último viaje de un mandatario mexicano a España. En aquel momento el priista Enrique Peña Nieto se reunió en el Palacio de la Moncloa, en Madrid, con Mariano Rajoy con quien destacó la “excelente relación bilateral”, sin saber que se avecinaría un periodo complejo para esa alianza, que se prolongaría durante casi ocho años.

Pero esa pausa este fin de semana llegará a su fin. Sheinbaum viaja a suelo catalán invitada por el presidente del gobierno español Pedro Sánchez a participar en el foro de líderes mundiales progresistas, donde se espera que fijen postura ante el nuevo orden mundial impuesto por Donald Trump. Durante su estancia en Barcelona no solo existe la posibilidad de que la mandataria mexicana estreche las manos con Sánchez, también la posibilidad de un encuentro bilateral que marque distancia que la aleje del distanciamiento por el que optó su antecesor. Blanca Algarra Alba, maestra en Estudios Internacionales y profesora de cátedra en el Tec de Monterrey, explica que es significativo para la relación con España que la presidenta Claudia Sheinbaum aceptara asistir al encuentro que tendrá como anfitrión a Sánchez. “Es demostrar que empieza a haber un acercamiento con el gobierno de España, con el cual ha habido buenos comentarios de un gobierno a otro. Lo cual significa también un alejamiento de la posición del presidente anterior, Andrés Manuel López Obrador”, plantea. Se ha trabajado mucho en construir este momento. El embajador de México en España , Quirino Ordaz , ha invertido su capital político y diplomático en lograrlo. El primer acercamiento se dio en la Feria Internacional de Turismo (Fitur) cuando los reyes visitaron el pabellón de México y tuvieron un breve encuentro con representantes de los pueblos originarios. La siguiente parada fue la presencia del rey Felipe VI, reconoció que hubo «mucho abuso» durante la conquista española de América , durante una charla con el embajador Ordaz mientras visitaban la exposición «La mujer en el México indígena» en el Museo Arqueológico Nacional en Madrid. Pero el lunes, Sheinbaum prefirió ser cuidadosa: “Es importante que sigamos enviando muchas exposiciones, que vayan antropólogos mexicanos a España a explicar lo que eran las grandes civilizaciones, que se escuche lo que fue la llegada de los españoles”, dijo este lunes.

Una relación de 11,162 millones de dólares

Aunque la presidenta Claudia Sheinbaum asegura que no ha habido una ruptura con España debido a que ha habido continuidad en la relación diplomática, en las relaciones comerciales y en el turismo continúan, fue un sexenio de impasse entre los dos países. La relación con España es una de las más importantes para México. En 2025, el intercambio bilateral alcanzó 11,162 millones de dólares , una cifra que coloca al país ibérico como el segundo socio europeo de México, solo detrás de Alemania. Este flujo representa apenas 0.9% del comercio exterior mexicano, lo que refleja una relación activa, pero lejos de los grandes motores comerciales del país. En inversión, la historia reciente resulta más volátil, pues durante la administración de López Obrador, la inversión extranjera directa (IED) proveniente de España atravesó episodios de incertidumbre. El punto más crítico llegó en 2024, cuando el flujo cerró en terreno negativo, con una salida de 1,134 millones de dólares. Este comportamiento contrastó con el peso histórico del capital español en México. En el acumulado de 1999 a 2025, España se mantiene como el segundo inversionista más importante en el país , solo detrás de Estados Unidos, con más de 80,000 millones de dólares . Su presencia abarca sectores clave, en especial energía, banca y telecomunicaciones. La relación política marcó parte de esa volatilidad, ya que en el gobierno de López Obrador lanzó críticas constantes a Iberdrola , la empresa que mantenía las inversiones más altas en el país. El mandatario señaló supuestos beneficios otorgados a la empresa durante la administración de Felipe Calderón y recordó que trabajó después en Avangrid, filial de la compañía en Estados Unidos. Aun con ese discurso, su propio gobierno concretó la compra de 13 plantas a la firma energética. El cambio de tono llegó con la nueva administración. En 2025, el primer año completo de Claudia Sheinbaum, la IED española en México repuntó hasta 4,431 millones de dólares. La cifra apunta a una recuperación en la confianza empresarial y abre una nueva etapa en la relación económica entre ambos países.

Lizbeth Soto Morales, internacionalista y catedrática de la Fes Aragón de la UNAM, expone que para México es importante reactivar la relación con España, uno de los principales inversionistas de la región. “España es un gran inversionista en México, eso es una realidad, aunque no solo en México, sino en toda América Latina, somos sus excolonias. Históricamente siempre hemos tenido una buena relación, precisamente por eso en lo económico porque que es un gran inversionista”, comenta. Antes de dejar su cargo, el entonces presiente López Obrador dejó a Sheinbaum la decisión de retomar la relación con España. “Hay posibilidades (de que se restablezcan), cómo no. Eso lo va decidir la presidenta constitucional, ella va a establecer la política exterior como lo mandata la Constitución. Eso es una facultad del titular del ejecutivo. Es una etapa nueva. Con nosotros no hubo fractura, no hubo ruptura, nada más ese incidente, si se le puede llamar así. Pero yo creo que hacía falta la pausa”, comentó el 18 de julio de 2024.

La cumbre es interesante porque se convierte en una reacción a una oposición ideológica que impulsa Donald Trump”

Un foro progresista con dedicatoria Este jueves por la noche, la presidenta saldrá de México a bordo del un “tecolote», el vuelo de las 12 de la noche rumbo a España, donde el sábado participará en la
Cumbre en Defensa de la Democracia, una iniciativa lanzada en el marco de la 79 Asamblea de la ONU realizada en septiembre de 2024. Además del anfitrión Pedro Sánchez, en la cumbre de líderes progresistas estará junto a los presidentes Luiz Inácio Lula da Silva (Brasil), Gustavo Petro (Colombia), Yamandú Orsi (Uruguay) y el exmandatario Gabriel Boric de Chile. El foro, que reúne a autoridades que están en el mismo lado del tablero político, busca impulsar alianzas
frente al avance de la ola de derecha en el mundo y que tiene como uno de sus protagonistas al presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Y sí. De acuerdo con
La Moncloa, la página oficial del presidente del Gobierno y el Consejo de Ministros , la Cumbre en Defensa de la Democracia tiene como propósito “defender los principios y valores de democracia, multilateralismo, respeto al orden internacional basado en reglas”. En el encuentro se tocarán tres ejes: defensa de las instituciones y el multilateralismo; la desinformación y las tecnologías digitales; y el extremismo y la desigualdad. El presidente
Sánchez ha destacado en la últimas semanas por sus desencuentros con Donald Trump, su rechazo a la guerra, por sus reuniones con Xi Jinping, presidente de China, e incluso por su defensa al Papa León XIV ante las críticas del republicano. Lizbeth Soto Morales explica que aunque este foro tiene como dedicatoria intentar frenar la ultraderecha de Trump, la presidenta Sheinbaum deberá optar por una posición moderada. “La dedicatoria es frenar el crecimiento de la ultra derecha y en los últimos meses Pedro Sánchez sí ha tenido una posición muy decidida en torno a las políticas de Trump, pero de la presidenta se espera que no tome una posición tan agresiva. Ella debe a ir con un discurso neutral, seguramente se va a pronunciar por la paz y por la solución pacífica de las controversias al artículo 81 de la Constitución”, comenta. Y así lo comentó hace unos días la propia presidenta al señalar que su mensaje será en favor de la paz. “La paz. El reconocimiento de “por el bien de todos, primero los pobres”. El que no se gaste tanto en guerras y se atienda a la humanidad”, adelantó el pasado lunes.

El reposicionamiento de México en el exterior La Cumbre también
permitirá a México reposicionarse en foros internacionales, luego de un sexenio anterior, López Obrador optó por no viajar al extranjero y enviar a representantes de su gobierno a los foros multilaterales. Viajó cuatro ocasiones a Estados Unidos, hizo una gira por Centroamérica y Caribe y otra por Sudamérica. En sus primeros 18 meses, Sheinbaum ha viajado a Brasil, Canadá y Estados Unidos para participar en el G20, asistir al G7 y al sorteo de grupos del Mundial de la FIFA 2026. Así, poco a poco México está reapareciendo en el escenario internacional y retomando el lugar que le corresponde a la región. “Habíamos visto un debilitamiento de la presencia de México en el concierto internacional, por esta esta idea de mantenerse al interior, de no salir o llevar al mínimo las salidas con el expresidente. Aunque la presidenta Sheinbaum ha tenido pocas salidas, las hace muy específicas, las hace con toda una intencionalidad de ser visible en momentos que son importantes para lo que considera dentro de sus políticas importantes”, agrega Blanca Algarra.

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