La Oficina Nacional Antidrogas presentó el 4 de mayo de 2026 la Estrategia Nacional Antidrogas (ENA) 2026, un plan que propone retos en la gestión del problema de las drogas en México y la cooperación con Estados Unidos. La ENA 2026 plantea un enfoque más agresivo sobre la cadena global de producción, tránsito y distribución de narcóticos. Exige a los principales países de tránsito que adopten medidas más estrictas, especialmente en sectores como el transporte, la industria química, farmacéutica y logística. Estas líneas de acción llegan en un momento de tensión diplomática tras la acusación de la Fiscalía de Nueva York al gobernador Rubén Rocha Moya el pasado 29 abril.

Y con la advertencia del fiscal estadounidense Todd Blanche, quien anticipó el 5 de mayo nuevas acusaciones e investigaciones contra políticos mexicanos en el marco de una ofensiva anticorrupción transnacional del Departamento de Justicia estadounidense. Por su parte el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, también advirtió este 6 de mayo que su gobierno realizará acciones contra el narcotráfico si México y otros países no asumen esa tarea. La ENA 2026 identifica a México como un territorio clave de origen y tránsito de drogas sintéticas hacia Estados Unidos, especialmente fentanilo y metanfetamina. Se señala que existen múltiples laboratorios de producción y túneles en la frontera para pasar la droga. La ENA 2026 indica que el Gobierno estadounidense cooperará con el mexicano en el desmantelamiento de dichos laboratorios. Las diferencias con respecto a la participación de agentes de la CIA en operativos antidrogas en el estado de Chihuahua a fines de marzo reflejan la dificultad de gestionar tal nivel de cooperación. En el marco de la Orden Ejecutiva del 20 de enero de 2025 de declarar a los grupos de crimen organizado como terroristas. En suma, existe un cambio de tono, que pasa de la cooperación tradicional a la exigencia de resultados, pues la ENA 2026 introduce una doctrina de responsabilidad de los países tanto de origen como de tránsito. El reto de la agenda bilateral es avanzar hacia una estrategia binacional que promueva las capacidades del sistema de justicia y seguridad: capacitación, profesionalización, equipamiento y mecanismos de rendición de cuentas para fortalecer una política integral antidrogas y con ello evitar la experiencia fallida de la primera gran cruzada contra las drogas del presidente Nixon en 1971.

Otro eje central que debería ser prioritario en la agenda bilateral es la prevención y el tratamiento de adicciones. El reto de la ENA 2026 es ampliar programas comunitarios, educativos y servicios de salud mental para disminuir la demanda de drogas. La cooperación internacional debería ocupar también un lugar destacado. La Oficina Nacional Antidrogas tiene el reto de promover alianzas de inteligencia, judiciales y financieras, bajo marcos de respeto a la soberanía. Sin embargo, las declaraciones del Fiscal Blanche y del Presidente Trump revelan una dimensión más compleja: el gobierno de Estados Unidos está dispuesto a perseguir redes de corrupción transnacional que facilitan el tráfico y lavado de activos, aun cuando ello implique implicaciones políticas sensibles para México. El desafío del Estado mexicano es acelerar investigaciones y reformas, pero también puede generar fricciones diplomáticas si se percibe como intervención. La ENA 2026 propone utilizar inteligencia financiera para cortar las rutas económicas de los cárteles: seguimiento de flujos, cooperación con bancos y sanciones a estructuras de lavado. Con lo cual se promoverán operaciones específicas para desarticular células criminales, se busca un golpe integral que combine acciones policiales, fiscales y administrativas. El anuncio del Fiscal Blanche y del presidente Trump añade urgencia y complejidad a la Estrategia Nacional Antidrogas 2026. La cooperación con Estados Unidos puede potenciar resultados si se gestiona con cuidado diplomático y reformas internas que garanticen independencia judicial y combate real a la corrupción. Para la sociedad mexicana, el desafío es doble: exigir transparencia y resultados efectivos sin ceder soberanía, mientras el país enfrenta una ofensiva internacional que promete nuevas revelaciones y procesos judiciales.

El éxito de la estrategia mexicana dependerá de la capacidad del Estado para articular instrumentos legales, políticos y sociales que fragmenten las redes criminales y cierren las brechas de impunidad y desigualdad que las sostienen. Lo cual fortalece la legitimidad institucional nacional. _____ Nota del editor: José María Ramos es especialista en relaciones México-EU y Profesor del colegio de la frontera norte, Tijuana. Analista de gobernanza, políticas y gestión estratégica para el desarrollo y de la cooperación transfronteriza MexUS./ Dr. en Ciencias Políticas y Sociología por el Instituto Universitario y de Investigación José Ortega y Gasset, España. Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor.

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