El pasado 15 de enero, el Gobierno de México incorporó un nuevo capítulo sobre “Salud Digital” en la Ley General de Salud, formalizando el uso de tecnologías en la prestación de servicios médicos. Este avance impacta tanto a instituciones públicas como privadas y marca una nueva etapa en la organización del sistema de salud. Si bien la medida es positiva al estructurar la digitalización del sector, también plantea retos clave para su implementación efectiva y para las futuras modificaciones regulatorias que de ella deriven.
Aunque la salud digital se viene explorando desde 2010, la pandemia por Covid-19 aceleró su adopción, impulsando herramientas como la telemedicina, los registros médicos electrónicos y la receta digital. Tan solo entre 2018 y 2022, las consultas digitales crecieron hasta cuatro veces, mientras que el mercado de salud digital en México aumentó un 300% . El desafío ahora radica en traducir este avance normativo en modelos operativos funcionales, integrando tecnología, procesos clínicos y cumplimiento regulatorio en entornos con distintos niveles de madurez digital.
Fortalecer lo que ya existe Uno de los principales desafíos es consolidar herramientas que ya forman parte del marco regulatorio, como el expediente clínico electrónico. Más que crear nuevos esquemas, el foco está en fortalecer los sistemas existentes, garantizando interoperabilidad, seguridad y una adecuada gestión de la información clínica. La digitalización, en este sentido, es tanto un proceso de consolidación como de innovación. Sin embargo, el proceso actual de certificación ante la DGIS de la Secretaría de Salud resulta altamente complejo: incluye múltiples etapas, módulos y puede tomar entre 8 meses y un año, además de exigir la recertificación en cada actualización del sistema. No es casualidad que, hasta ahora, solo se reporten 27 sistemas certificados.
Necesidad de claridad regulatoria Existen iniciativas que han avanzado en la práctica, pero que aún requieren mayor definición normativa. La receta médica digital es uno de los ejemplos más representativos. Actualmente los prestadores de servicios de recetas médicas electrónicas dependen de farmacias que puedan validar electrónicamente la emisión de los documentos, por lo que no es un servicio con alcance universal, sino una interpretación específica de la NOM 151 que regula la preservación de mensajes de datos y la digitalización de documentos.
Interoperabilidad La integración entre instituciones es uno de los retos estructurales más relevantes. En México, organismos como el IMSS, el ISSSTE, IMSS-Bienestar, la Secretaría de Salud y los sistemas estatales operan con plataformas y niveles de digitalización distintos. Esta diversidad de sistemas representa un reto para la interoperabilidad, entendida como la capacidad de compartir información de manera segura, eficiente y estandarizada entre instituciones, un elemento clave para la continuidad de la atención médica.
Infraestructura y capacidades operativas La implementación de servicios de salud digital depende de la infraestructura tecnológica disponible y de la capacidad operativa de las instituciones. En la práctica, existen diferencias relevantes en el nivel de digitalización entre hospitales y sistemas de salud, lo que implica la necesidad de fortalecer capacidades técnicas, invertir en tecnología y adaptar procesos internos para una adopción efectiva. Por otra parte, el manejo de datos personales sensibles es un componente central en este proceso. Los expedientes clínicos digitales, por ejemplo, requieren mecanismos robustos de protección y control. A nivel global, el costo promedio de una filtración de datos alcanzó los 4.45 millones de dólares en 2023, de acuerdo con
IBM , lo que evidencia la relevancia de integrar la ciberseguridad como parte estructural de los sistemas de salud digital.
Telemedicina y nuevas tecnologías Si bien la reforma establece bases generales, aún existen áreas que requerirán desarrollo específico. La telemedicina es uno de los casos más evidentes, donde será necesario definir con mayor precisión los alcances, responsabilidades y condiciones de prestación del servicio. Asimismo, el uso de tecnologías emergentes como la inteligencia artificial en procesos de diagnóstico y atención médica plantea nuevos escenarios que deberán ser regulados, particularmente en temas de validación, supervisión y responsabilidad. La incorporación de la salud digital en la legislación mexicana representa un avance en la estructuración del sector; no obstante, su implementación plantea un conjunto de retos que abarcan desde la consolidación de herramientas existentes hasta la regulación de nuevas tecnologías. En este contexto, el desarrollo de la salud digital en México requiere de coordinación institucional, claridad normativa y fortalecimiento de capacidades técnicas. Más que un punto de llegada, el marco actual constituye una base sobre la cual se construirá la evolución del sistema de salud en los próximos años. _____
Nota del editor: Julio Copo
es Counsel de la firma Arochi & Lindner, cuenta con más de 15 años de experiencia en Derecho Administrativo, Derecho Sanitario, Compliance y Anticorrupción, y Filantropía. Es miembro activo de la International Bar Association donde funge como Oficial para Latinoamérica de la Comisión de Derecho de Salud y Ciencias de la Vida y miembro activo de la Barra Mexicana Colegio de Abogados, donde fue Coordinador fundador de la Comisión de Salud. Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor.
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