Para muchos expresidentes, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación ( CNTE ) fue una »piedra en el zapato» por sus constantes movilizaciones en demanda de mejoras laborales para el magisterio. En 2016, sin embargo, parecía que la relación sería diferente con Andrés Manuel López Obrador. Ese año, docentes de la Ciudad de México pactaron con él, que entonces era dirigente nacional de Morena, la cancelación de la reforma educativa aprobada en el sexenio de Enrique Peña Nieto.

Para ello, firmaron un convenio con Martí Batres, entonces dirigente de Morena en la capital del país, y docentes de la Sección 9 de la CNTE y la Sección 10 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación ( SNTE ). López Obrador fungió como testigo. Aunque ambas partes negaron que el acuerdo tuviera un trasfondo electoral, el magisterio fue clave para que el tabasqueño triunfara en las urnas en 2018. Durante ese periodo, el expresidente defendió a la CNTE. Acusó que existía una campaña de desprestigio contra los maestros por un intento del gobierno en turno de privatizar la educación.

La nómina magisterial Así que al principio de su administración López Obrador mantuvo diálogo constante con la CNTE. En los primeros nueve meses ya había sostenido siete encuentros con ellos. La principal demanda en ese momento fueron los adeudos que el gobierno arrastraba en el pago de los salarios docentes. En septiembre de 2019, los maestros se movilizaron en varios estados del país. Fue la primera movilización masiva del sexenio. También realizaron un plantón en la Cámara de Diputados y López Obrador se comprometió a solucionar los atrasos.
La otra reforma educativa El expresidente también prometió cancelar la reforma educativa de Peña Nieto con una nueva enmienda, publicada en el Diario Oficial de la Federación (DOF) el 30 de septiembre de 2019. Entre los principales cambios se encuentra la creación de la
Unidad del Sistema para la Carrera de las Maestras y Maestros (
Usicamm ). Se trata de un modelo de promoción docente. Pero el nuevo modelo, que buscaba acabar con la corrupción en la asignación de plazas, acarreó otros problemas.

Los maestros acusan que los destinan a centros educativos lejanos. Actualmente, una de sus demandas es eliminar este sistema. Conforme pasó el tiempo, la CNTE reprochó que López Obrador nunca acabó del todo con la reforma educativa de Peña Nieto ni solucionó una de sus demandas más antiguas: la abrogación de la Ley del ISSSTE de 2007, que cambió el sistema de pensiones solidarias por cuentas individuales en Afores y, como consecuencia, los trabajadores perciben pensiones precarias. En 2020, AMLO suspendió el diálogo con los maestros por la pandemia de covid-19, cuando ya sumaban unas 18 reuniones con secretarios de Estado.

CNTE retiene a AMLO en Chiapas Los docentes, sin embargo, retomaron sus demandas laborales un año más tarde y en agosto de 2021
retuvieron por unas dos horas una camioneta donde viajaba López Obrador por Tuxtla Gutiérrez, Chiapas. Los docentes de la Sección 7 de la CNTE impidieron que el expresidente llegara a tiempo a su habitual conferencia matutina, así que la hizo vía telefónica.

López Obrador calificó esta acción de “chantaje” y evitó bajarse del vehículo y dialogar con los docentes. Desde ese momento se fracturó la relación entre la CNTE. Ya no se limaron las asperezas, a pesar de los incrementos salariales a los maestros durante el sexenio pasado. En 2022, la CNTE acusó al expresidente de no cumplir sus promesas de campaña y de continuar una serie de políticas educativas neoliberales. López Obrador se alejó del sindicato disidente y entonces tejió alianzas con el SNTE , el gremio magisterial oficial que históricamente ha sido cercano a los presidentes y al partido en el poder, como el PRI. En el último año, este sindicato prometió conseguir 5 millones de militantes para Morena.

Más protestas Con la ruptura clara, la CNTE intensificó sus protestas. En noviembre de 2023, maestros de guerrero irrumpieron en el Teletón de Tlapa para intentar hablar con López Obrador, quien optó por ya no asistir al recorrido privado que tenía programado. Los docentes armaron un bloqueo afuera del centro de rehabilitación y, similar a lo que ocurre ahora con la presidenta Claudia Sheinbaum, demandaron retomar las mesas de diálogo con el exmandatario. El gobierno acordó mesas de trabajo en la siguiente semana con la Secretaría de Gobernación, entonces a cargo de Luisa María Alcalde. Sin embargo, López Obrador calificó a estos docentes de “conservadores”. Hasta 2024 siguieron las mesas de diálogo espaciadas sin acuerdos claros. En junio de ese año, la CNTE instaló un plantón en el Zócalo de la Ciudad de México. Y mientras una comitiva se reunía en Palacio Nacional con las autoridades, otros docentes se enfrentaron afuera con policías de la Ciudad de México y rompieron los vidrios de una de las puertas del recinto.
Un conflicto heredado La CNTE no ha frenado sus protestas desde entonces y trasladó sus mismas demandas al gobierno de Claudia Sheinbaum. Empezó con una marcha en marzo de 2025 y un paro de 72 horas, lo que llevó a la presidenta a cancelar una nueva iniciativa de
reforma a la Ley del ISSSTE . A pesar de esto y de lograr una primera reunión con Sheinbaum, los maestros realizaron una huelga nacional en mayo por tres semanas. Advirtieron en ese momento que, sin solución a sus demandas, boicotearían el
Mundial de Futbol 2026. A un día del partido inaugural en el Estadio Ciudad de México, la CNTE suma 10 días de huelga, con protestas en diversas avenidas importantes y mantiene un campamento en las calles aledañas al Zócalo capitalino, donde se realizará el
FIFA Fan Fest . La promesa del boicot está a punto de cumplirse.

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