Los que venimos de los setentas y vivimos nuestra infancia en esta bendita Comarca Lagunera, tenemos grabada la vida de una manera muy distinta a las generaciones dosmileras.
Nosotros ponderamos la convivencia vecinal, el juego en la calle desafiando el calorón, lo análogo, lo físico; nuestra mente es y seguirá siendo de naturaleza análoga.
Me explico: mis últimas dos visitas al cine (la película documental de Jackson y, más recientemente, la de Toy Story) me dejaron un mal sabor de boca y una profunda sensación de vacío sobre lo que verdaderamente significa vivir la magia de la gran pantalla.
No es que sea un ermitaño atrapado en el pasado que rechaza la modernidad; de hecho, disfruto la nueva forma de experimentar el cine con sus salas VIP, tecnologías avanzadas de proyección, sonido envolvente y la comodidad de las butacas reclinables.
Sin embargo, dentro de todo ese avasallador avance tecnológico, se ha ido perdiendo la nobleza, la místi…
Más información — Atrapado en los 70’s»


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