La nota que incomoda demasiado

Cuando The New York Times publicó que más de una decena de funcionarios mexicanos —entre gobernadores y legisladores vinculados a Morena— habrían establecido contacto reservado con autoridades estadounidenses para cooperar en investigaciones sobre crimen organizado, la reacción más cómoda fue la descalificación. «Campaña política», «intervención extranjera», «desinformación». El problema con esas respuestas es que ninguna las desmiente. Las evaden.

Lo que el patrón revela, no lo que dice

Desde la perspectiva de la inteligencia criminal y la seguridad hemisférica, el verdadero significado del reportaje no reside en la existencia misma de informantes. Que existan funcionarios que filtran información sensible a agencias extranjeras no es una novedad histórica en ningún país del mundo con estructuras de poder permeadas por el crimen organizado. Lo que resulta genuinamente revelador —y políticamente explosivo— es lo que ese fenómeno sugiere sobre el estado actual de las relaciones entre el poder político mexicano, la inteligencia estadounidense y las investigaciones en curso sobre empresas criminales. En análisis de inteligencia existe una distinción elemental: lo que una fuente declara y lo que el patrón de su comportamiento revela. Si actores políticos con acceso privilegiado al aparato de Estado buscan activamente colaborar con la DEA, el FBI o el Departamento de Justicia, el mensaje implícito es inequívoco: perciben que el riesgo jurídico en Estados Unidos supera ya la protección que les ofrece el sistema político mexicano. Eso es una señal de quiebre estructural, no de corrupción individual. Durante décadas, la mayor limitación operativa de las agencias estadounidenses en México fue precisamente la ausencia de inteligencia humana confiable desde el interior de las estructuras políticas. Los informantes resuelven exactamente ese problema. Y cuando múltiples testimonios independientes comienzan a converger sobre los mismos hechos, el valor probatorio no se suma: se multiplica. La diferencia entre «un funcionario corrupto» y «una estructura política que sistemáticamente protege organizaciones criminales» no es semántica. Es la diferencia entre un escándalo y una crisis de Estado.

La anatomía del riesgo político La presidenta y el margen que se estrecha

Para el partido en el poder, la fragmentación de lealtades no es simplemente un problema de imagen. Es una amenaza a la disciplina organizacional que sostiene cualquier proyecto político de largo aliento. Cuando el primer grupo coopera con una investigación extranjera, activa un incentivo perverso para los demás: cooperar primero puede significar mejores condiciones jurídicas. En investigaciones complejas sobre crimen organizado, ese «efecto dominó» no es hipotético; es la dinámica estándar de las estructuras bajo presión que comienzan a perder capacidad de proteger a todos sus integrantes. Morena enfrenta ahora tres problemas simultáneos cuya combinación es particularmente peligrosa: pérdida de cohesión interna, disputa entre corrientes sobre cómo responder, y un desgaste de narrativa que no se resuelve con declaraciones de tribuna. El problema deja de ser exclusivamente electoral. Se vuelve institucional. Para la presidencia de la República, el desafío estratégico es de mayor complejidad. La jefatura del Ejecutivo necesita demostrar, simultáneamente, dos cosas que en este contexto resultan difíciles de sostener juntas: que el Estado mexicano mantiene el control efectivo de sus instituciones, y que coopera de manera creíble con Estados Unidos en el combate al crimen organizado. Si se consolida internacionalmente la percepción de que sectores del aparato estatal están infiltrados por organizaciones criminales —y que esa situación no se atiende con acciones verificables— el margen de maniobra diplomático frente a Washington se reducirá de manera significativa y acelerada. No porque Washington lo decida políticamente, sino porque la evidencia acumulada cambia el cálculo de lo que Estados Unidos puede o no puede obtener mediante cooperación formal. El escenario de contención política —sostener que todo es una campaña, realizar ajustes cosméticos, ofrecer cooperación operativa selectiva— sigue siendo el más probable en el corto plazo. Pero su capacidad de contención disminuye conforme crece el número de fuentes independientes que potencialmente corroboran una misma hipótesis estructural.

La prospección que nadie quiere leer

En el horizonte de los próximos doce meses, los escenarios que merecen mayor seguimiento analítico son tres: Primero, una depuración selectiva: renuncias, licencias y separaciones de actores considerados prescindibles, con el objetivo de proteger al liderazgo central. Segundo, una cascada de cooperantes: el efecto dominó en el que nuevos testimonios refuerzan los anteriores y la investigación gana masa crítica. Tercero, una crisis diplomática profunda: Estados Unidos concluye que posee evidencia suficiente para actuar de manera unilateral mediante sanciones, acusaciones formales o cancelación de visas a actores de primer nivel. Lo que permanece claro, desde cualquier ángulo analítico, es que la distinción fundamental que determina el desenlace no es quién filtró información ni a quién. Es si las investigaciones evolucionan hacia la segunda hipótesis: la de una estructura, no la de un individuo. Si eso ocurre, las reglas del juego bilateral cambian por completo. Hasta ese momento, conviene distinguir con rigor entre alegaciones periodísticas, investigaciones en curso y hechos judicialmente acreditados. Pero también conviene no confundir prudencia epistémica con comodidad política. _____ Nota del editor: Alberto Guerrero Baena es consultor especializado en Política de Seguridad, Policía y Movimientos Sociales, además de titular de la Escuela de Seguridad Pública y Política Criminal del Instituto Latinoamericano de Estudios Estratégicos, así como exfuncionario de Seguridad Municipal y Estatal. Puedes escucharlo con su análisis en Políticas de Seguridad los martes a las 5: 25 hrs y los miércoles a las 18:20 hrs en MVS Noticias, en el 102.5 FM de la Ciudad de México. Escríbele a albertobaenamx@gmail.com y síguelo en redes sociales como @guerrerobaenamx Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor.

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