Miles de personas festejan los triunfos de la selección mexicana en el Ángel de la Independencia y otras calles de Paseo de la Reforma con efusividad y un consumo excesivo de alcohol. Para limitar los destrozos del mobiliario público, algunas peleas y las toneladas de basura que también dejaron las celebraciones, el gobierno de la Ciudad de México restringió la venta de alcohol en las colonias cercanas al Centro Histórico y la Zona Rosa. Sin embargo, especialistas en salud advierten que la medida es insuficiente.
El problema, aseguran, no es la “pasión por el futbol”, sino la falta de una política integral que regule la venta de alcohol en los eventos deportivos y prevenga los daños a la salud y la violencia de género asociados con el consumo excesivo. “Una Ley Seca temporal no resuelve el problema de fondo. Mientras el alcohol siga siendo barato, fácilmente accesible y promovido de manera masiva, las consecuencias seguirán repitiéndose”, afirma Alonso Robledo, vocero de la Red de Acción sobre Alcohol (RASA). La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) llama a fortalecer las políticas públicas dirigidas a reducir los daños asociados al alcohol con medidas como el incremento de precios, restricciones a la disponibilidad, prohibición de la publicidad y uso de etiquetas de advertencia. Sin embargo, señala que el marco regulatorio en México se mantiene sin cambios desde 2015. Actualmente, las bebidas alcohólicas pagan un Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) diferenciado: las bebidas con 14% de alcohol puro en volumen pagan una tasa de 26.5%; las que sobrepasan esa cifra y alcanzan hasta 20% de alcohol pagan 53%. El especialista indica que es necesaria una reforma integral a la regulación del alcohol en México que incluya mayores impuestos para las bebidas alcohólicas. “Este año tiene una oportunidad para aumentar la recaudación y disminuir los daños al alcohol a través de la reforma fiscal al IEPS que se discute en el Presupuesto de Egresos de la Federación 2027 para hacer las bebidas alcohólicas menos asequibles”, comentó.
En los últimos nueve años, el consumo de alcohol en México se mantuvo sin cambios significativos entre los hombres, pero se incrementó en el caso de las mujeres. Según la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (Encodat) 2025, la población que ha bebido alguna vez en su vida pasó de 71% en 2016 a 73.7% en 2025. Sin embargo, el consumo más frecuente muestra una ligera disminución. Mientras que en 2024 el 49.1% de la población reportó haber consumido bebidas alcohólicas durante el último año, en 2025 esta proporción descendió a 46.1%. Los resultados cambian por sexo. Los hombres que bebieron en el último año pasaron de 59.8% a 53% en el mismo periodo, mientras que las mujeres subieron de 39% a 39.7%. Martín Fuentes, integrante de Voces Jóvenes por el Derecho a la Salud, explica que no se busca una política de alcohol prohibicionista, sino prevenir que el consumo excesivo afecte la seguridad, la salud y la convivencia social.
“Por ello, es necesario impulsar una regulación más efectiva, que permita reducir sus daños y fomentar entornos más seguros, sin ignorar la responsabilidad que también existe en su consumo”, agregó. El consumo excesivo de alcohol también se relaciona con mayor riesgo de violencia, agresiones y conflictos tanto en espacios públicos como dentro de los hogares, principalmente hacia las mujeres. Y cuando se suma a eventos deportivos, como el Mundial de Futbol, se observa una mayor incidencia. “Durante estos grandes eventos deportivos la violencia contra las mujeres y la violencia familiar sube de forma importante, es entre el 26% y el 36% más de lo habitual”, advierte Eleonora Betancur González, representante de ONU Mujeres en México. Desde 2018, cuando se anunció que el país sería sede –junto con Estados Unidos y Canadá– de la Copa Mundial 2026, los casos de violencia de género subieron un 190% hasta el cierre de 2025. En tanto, los casos de violencia familiar se elevaron 48%, de acuerdo con datos del Informe de violencia contra las mujeres del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP). El consumo nocivo de alcohol y la tendencia de realizar apuestas sobre los partidos que provocan tensiones económicas en las familias y las parejas, así como normas sociales que marcan una visión rígida de la masculinidad que incluyen el ejercicio del control y la violencia, son algunos de los principales factores de riesgo, explica. “El futbol por sí mismo no es la causa de la violencia, sino que hay factores que pueden exacerbarla y detonarla”, agregó. El Gobierno de México lanzó junto a ONU Mujeres, UNICEF y el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) la campaña ‘En equipo contra la violencia familiar’, con la cual se busca concientizar y movilizar a la ciudadanía ante la violencia en los hogares y contra las mujeres. Para atender a víctimas se cuenta con la Línea de las Mujeres, en la cual se puede obtener ayuda al llamar al 079, mientras que para casos de peligro inmediato para la vida o la integridad se debe marcar al 911.
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