La presunta infiltración del crimen organizado en policías municipales está reabriendo un viejo debate en México, pero que puede tomar fuerza: desaparecer a las corporaciones de seguridad locales. El gobernador de Michoacán, Alfredo Ramírez , planteó la desaparición de las policías municipales y que sea la Guardia Nacional la que se encargue de dar seguridad, ello luego de varios casos de presunta infiltración del crimen.

«En un momento dado se debería quizás pensar en que desaparezcan las policías municipales de todo el país y que la Guardia Nacional asuma funciones de policías en todo el país», dijo el gobernador, quien ya le hizo la propuesta a la presidenta Claudia Sheinbaum. Y este lunes volvió a insistir en la necesidad de modificar el artículo 115 de la Constitución Política en la que se establece que es responsabilidad de los municipios la seguridad pública, pues dijo, en materia de seguridad, los municipios son el eslabón más débil de la cadena. “Las policías municipales en ocasiones son las que están cometiendo extorsión o chantajeando al propio o a la propia presidenta o presidente municipal, son de lo hemos visto, las infiltran de manera muy fácil los grupos de la delincuencia organizada”, dijo. Históricamente varias corporaciones municipales han sido señaladas de tener vínculos con el crimen organizado en el país, entre ellas Tala, Jalisco; Tecate, Baja California y Uruapán, Michoacán. En marzo de 2025, la Fiscalía de Jalisco informó que policías de Tala estaban vinculados al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y relacionados con la privación ilegal de un hombre en el Rancho Izaguirre; en Michoacán en junio pasado se detuvo a Celia Vargas Torres, directora de Seguridad municipal de Coeneo y a siete policías por su presunta vinculación con el mismo cártel y el pasado 10 de julio se detuvo en tierra michoacana al director y subdirector de la Policía Municipal de Zacapu por presutamente participar en una emboscada del CJNG contra agentes de la Guardia Civil.

La propuesta de Alfredo Ramírez En su diagnóstico, el gobernador expone que en las policías municipales no tienen certificación y que es muy fácil infiltrarlas. “Los niveles de cumplimiento de los estándares de certificación y acreditación de los municipios es muy endeble. No hay, por ejemplo, de los siete elementos que están detenidos por el caso de homicidio de Carlos Manzo, sólo tres tenían certificación, los otros cuatro no porque los municipios o ayuntamientos dan de alta elementos sin que tengan aún certificación y acreditación, sin certificación y acreditación no deberían siquiera aportar armas”, explicó.

El gobernador plantea que sea la Guardia Nacional la que se encargue de la seguridad en Michoacán, una tierra que es asediada por organizaciones criminales como “La Familia Michoacana” y el Cártel Jalisco Nueva Generación. Explicó que en ese estado la corporación creada en el gobierno del expresidente Andrés Manuel López Obrador tiene más elementos que las propias policías municipales. “Yo comenté el tema con la presidenta Claudia Sheinbaum, así con pormenores. En el país tenemos 2,462 municipios y 1,000 municipios, poquito más de 1,000 municipios no cuentan con una institución de seguridad pública municipal, quien cubre la seguridad es el estado o el gobierno federal o de plano no tienen». »En Michoacán tenemos una Guardia Nacional que tiene 52 cuarteles, tenemos más elementos de la Guardia Nacional que policías municipales tenemos más guardias nacionales certificados acreditados, formados, entrenados que policías municipales”, detalló.

Además, planteó que para los municipios la seguridad pública es “una carga financiera”, lo que incluso genera que las corporaciones no adquieran equipamiento para combatir al crimen debido a la falta de recursos. “Es una carga económica -financiera que los municipios no pueden soportar, el tema de la seguridad pública. Hay municipios que duran cuatro, cinco años sin solicitar una sola arma”, agregó.

No es una solución a la violencia Aunque la propuesta abrirá un debate en si deben o no desaparecer las corporaciones locales, sin embargo, no es la solución para atender la crisis de violencia en el país ni la infiltración del crimen en las corporaciones. El especialista en seguridad y columnista de Expansión Política , Alberto Guerrero, explica que el diagnóstico del gobernador de Michoacán es correcto, sin embargo, no la solución, pues de facto implicaría centralizar una responsabilidad que le corresponde a lo local. “Eso no es un reacomodo institucional: es una centralización de facto de la función más elemental del gobierno local, la seguridad de sus habitantes”, expone. La Guardia Nacional no fue confeccionada para ser policía de proximidad, por lo que en caso de desaparecer a las policías municipales, no puede suplirlas y cumplir con una de las funciones más básicas del Estado. “Sustituir de golpe a 1,800 municipios por una corporación federal no cierra el vacío de gobernanza local: lo traslada a una escala donde hay aún menos rendición de cuentas ante el propio municipio, y donde el ciudadano pierde toda capacidad de exigir resultados a su presidente municipal, porque la seguridad ya no depende de él”, agrega Guerrero. Desaparecer las organizaciones de seguridad municipal es un debate que México. En 2018, el entonces gobernador de Guerrero, Héctor Astudillo, planteó desaparecer las policías municipales y reemplazarlas por un solo organismo de seguridad. Sin embargo, un análisis de la organización Insigh Crime plantea que no es la solución para la crisis de seguridad. “El desmantelamiento de las policías municipales con el fin de conformar un solo organismo unificado no resuelve ninguno de los factores subyacentes que llevan a que estas unidades sean cada vez más vulnerables a la corrupción y a la infiltración de los grupos del crimen organizado”, dice el artículo
Disolver las policías municipales no es la solución para la crisis de seguridad en México. Y es que las condiciones en las que los uniformados se enfrentan al crimen, los hace vulnerables a ser infiltrados. “En general, los agentes de policía de México reciben pésimos salarios, suelen trabajar más horas de lo debido y en unidades con poco personal en zonas del país que tienen las mayores amenazas de seguridad pública. En particular, los policías municipales ganan menos que los estatales y federales, lo que los hace más susceptibles a los sobornos y a la infiltración de los grupos del crimen organizado”, dice el análisis. En el país al menos un policía por día es asesinado. De acuerdo con un informe de la organización Causa en Común, en 2025 un total de 348 policías fueron asesinados.

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