Los Marineros de Seattle recuperaron su pieza más valiosa justo a tiempo para el inicio de la recta final de la temporada.

La estrella de la organización, el jardinero central dominicano Julio Rodríguez, fue oficialmente activado este sábado de la lista de lesionados por conmoción cerebral de siete días, regresando de inmediato a la acción competitiva.

El cuerpo técnico comandado por la novena del estado de Washington no quiso perder un solo segundo y colocó de inmediato al quisqueyano en la alineación titular frente a los Gigantes de San Francisco, ocupando el rol de bateador designado para proteger su físico tras la inactividad.

El calvario de Rodríguez comenzó dos semanas atrás, específicamente durante el compromiso del pasado 2 de julio frente a los Angelinos de Los Ángeles.

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En una jugada de rutina mientras corría a toda velocidad hacia la segunda base, el patrullero fue impactado en la parte posterior de la cabeza por una pelota lanzada, lo que obligó a su salida inmediata del terreno por protocolos médicos.

A sus 25 años de edad, el tres veces seleccionado al Juego de Estrellas se vio obligado a perderse un total de 10 compromisos en ese lapso intermedio, el cual afortunadamente incluyó los días de inactividad correspondientes a la pausa del Juego de Estrellas de mitad de campaña.

Frenazo a una racha

La lesión llegó en el momento menos oportuno para el nativo de Loma de Cabrera, quien se encontraba atravesando su mejor momento ofensivo del año. Al instante de ser golpeado, Rodríguez arrastraba una racha de ocho partidos consecutivos embasándose de manera consecutiva, registrando un astronómico promedio de bateo de .414 con tres carreras remolcadas, dos bases robadas y tres bases por bolas negociadas.

Tomando en cuenta el acumulado global de sus estadísticas en la presente temporada regular, el jardinero estelar se presentó a la jornada sabatina bateando para .259, con 14 cuadrangulares, 40 carreras impulsadas y 12 almohadillas estafadas a lo largo de 87 juegos disputados.

La ausencia del patrullero caribeño se sintió con fuerza en el rendimiento colectivo de una ofensiva que lució desorientada sin su principal bujía en el orden al bate.

Durante los diez compromisos en los que Rodríguez estuvo marginado en la lista de lesionados, los Marineros registraron una preocupante marca negativa de 3 victorias y 7 derrotas.

Este bache hundió su récord general a 48 triunfos y 50 reveses justo antes de iniciar las acciones de este sábado, dejando en evidencia la dependencia que posee el conjunto naval de la producción de su jugador franquicia para poder hilvanar rachas ganadoras.

La lucha por el oeste

A pesar del complicado bache sufrido en las últimas dos semanas, Seattle se mantiene con vida y en plena pelea por los puestos de postemporada en el joven circuito.

El equipo se ubica firmemente en la segunda posición de la tabla de clasificaciones de la División Oeste de la Liga Americana, acechando de cerca a los líderes divisionales, los Rangers de Texas, a una distancia de apenas juego y medio.

El regreso de «J-Rod» inyecta optimismo inmediato a un camerino que necesita recuperar la consistencia ofensiva si aspira a destronar a los vigentes campeones de la zona y avanzar a la tierra prometida de octubre.

Ajustes en el roster

Para poder abrirle un espacio al dominicano dentro de la plantilla activa de veintiséis peloteros, la gerencia de los Marineros tuvo que ejecutar un movimiento correspondiente en su nómina. El sacrificado de la jornada fue el jugador utilitario Miles Mastrobuoni, quien fue designado para asignación tras no cumplir con las expectativas del equipo.

En los 13 compromisos en los que vio acción durante esta campaña, Mastrobuoni apenas pudo compilar un discreto promedio de bateo de .192, sumando tres carreras anotadas y una solitaria carrera empujada, cediendo su puesto ante el retorno del jugador más determinante de la franquicia.