Antes de que un juez lo enviara a prisión preventiva al penal del Altiplano, el exgobernador de Baja California Ernesto Ruffo Appel ya había comparecido ante la Fiscalía General de la República (FGR) para explicar la participación de la empresa Ingemar S.A. de C.V. en el caso del decomiso de más de 15 millones de litros de hidrocarburo en Coahuila, investigación por la que ahora fue vinculado a proceso. El 17 de noviembre de 2025, Ruffo declaró en calidad de testigo ante la FGR. Las autoridades investigaban el ingreso al país del combustible asegurado, el cual presuntamente se importó mediante Ingemar, empresa de la que el exgobernador es socio.
Los antecedentes del caso
El abogado de Ruffo Appel, Fernando Gómez Mont, aseguró que en las miles de fojas que integran el expediente y que la FGR presentó en la audiencia inicial realizada el fin de semana, las autoridades expusieron un supuesto entramado para internar al país, transportar y comercializar huachicol, pero no existe ningún elemento que vincule a su defendido con esa presunta cadena de operaciones. También afirmó que Ruffo no conoce las operaciones de transporte y venta del combustible decomisado en 2025 que dio origen a la investigación. Dos meses antes de ese decomiso, el 8 de septiembre de 2025, la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila Olmeda, de Morena, aseguró que se habían liberado varias órdenes de aprehensión y que estaba involucrado un exgobernador del PAN. Al día siguiente, el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, expuso que «al momento» esa orden de aprehensión no existía. La orden se emitió la semana pasada y ahora Ruffo fue vinculado a proceso, acusado de pertenecer a un grupo organizado dedicado al huachicol. Sin embargo, desde septiembre y noviembre de 2025, en entrevistas con Milenio, Aristegui Noticias y Radio Fórmula, Ruffo explicó en qué consiste la participación de la empresa de la que es socio minoritario. La firma se dedica a la importación y comercialización de combustibles y al desarrollo de infraestructura para el sector energético. En esa calidad, Ingemar realiza pedimentos de importación de combustibles, es decir, lleva a cabo el papeleo y los trámites aduanales por contratación de una empresa comercializadora. Según su versión, la empresa actúa solo como intermediaria. No compra el combustible, no verifica el tipo ni la calidad del producto importado y tampoco es responsable de su transporte o comercialización. Por parte de Ingemar, dijo, «hay trazabilidad, documentos, litro por litro» de todo lo que se ha importado. Sin embargo, precisó que la revisión de la mercancía, así como de su tipo y cantidad, corresponde a las aduanas, a cargo de la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM).
Al explicar la situación que dio origen al decomiso en Coahuila, Ruffo reconoció que quizá parte del huachicol detectado ingresó mediante pedimentos tramitados por su empresa, aunque sostuvo que ni siquiera las aduanas tenían certeza, pues no inspeccionaron la mercancía, como era su función. «Nosotros imaginamos que alguno de los volúmenes importados a través de nosotros pueden estar ahí (en lo decomisado), pero la aduana no nos ha podido aclarar, porque como no hicieron la inspección, por eso es que hay contrabando y ese es el enorme elefante en la sala del gobierno federal, porque tienen un problema de corrupción enorme», comentó. Ahí, sostuvo, la Aduana tiene la responsabilidad de revisar que efectivamente corresponda el tipo y el volumen de la mercancía, pues con esos datos se determina el cobro de impuestos. También refirió que es el comercializador quien mantiene los acuerdos con la refinería de Texas. «Y tiene una empresa que es la que nos entrega a nosotros el documento que respalda el combustible que viene en su camión o en su tren o en su barco». «Todo proviene de un requerimiento que nos hace el comercializador que dice, oigan Ingemar, queremos tantos litros de gasolina, tantos de diésel, etcétera. Entonces, ellos de su proveedor nos dan un documento que dice que ahí viene ese combustible que ellos requirieron», agregó. Insistió en que, a partir de ese momento, Ingemar realiza el «papeleo» por conducto de un agente aduanal. La verificación del tipo y volumen de la mercancía corresponde a las aduanas. «Revisar la mercancía es el trabajo de la aduana. A nosotros simplemente nos dicen, a ver, quiero 10,000 litros de gasolina magna. Ah, bueno, hacemos un pedimento y esperamos que llegue el transporte que contrató el comercializador. Y entonces empatamos el documento de embarque con el pedimento de importación de Ingemar y se lo presentamos a la aduana. «Y la aduana dice, va, pasa, son 10,000 litros. Bueno, pues ahí va el vehículo con 10,000 litros. Pero si resulta que van más vehículos y entraron con el mismo pedimento que solo ampara 10,000 litros, pues entonces ¿qué pasó ahí?», añadió. Ruffo reconoció que, debido a que «el ambiente del huachicol está pesado», había intentado vender sus acciones y dejar de formar parte de Ingemar. Sin embargo, aseguró que las reglas internas de la sociedad no se lo permitieron porque los demás accionistas no aprobaron la operación.
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