Los atletas son los protagonistas de los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026, pero detrás de cada competencia hay un ejército silencioso de personas que hacen posible su desarrollo: los voluntarios.
Un total de 4,243 personas donan su tiempo de forma honorífica para sostener la organización de la cita multideportiva que se extenderá hasta el 8 de agosto.
Si bien el grueso es joven en edad universitaria, en el grupo aparecen desde profesionales de la ingeniería, la salud o la abogacía, tanto dominicanos como extranjeros.
Un área con una gran responsabilidad en toda actividad deportiva es la de control de dopaje, y en estos juegos 129 voluntarios están colaborando con el juego limpio. Entre ellos figura Juan Soto padre, progenitor del jardinero de los Mets de Nueva York de igual nombre.
Soto explicó a Diario Libre que se tomó casi dos años preparándose en esa función, con capacitaciones impartidas a través de la escuela y la Federación Dominicana de Medicina Deportiva, motivado por su deseo de contribuir al juego limpio.
“Una de las cosas que nos mueve es que siempre queremos estar en el deporte, en cualquier área, no importa en la que podamos servir”, afirmó.
El padre del atleta con el contrato más lucrativo de la historia representó al país como integrante de la selección nacional de balonmano en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Santiago 1986, experiencia que ahora complementa desde otra perspectiva y visión.
La experiencia
La recompensa no es económica, es la oportunidad de formar parte de un acontecimiento histórico y vivir desde adentro la emoción, la energía y el espíritu que genera el deporte.
De acuerdo con Franklin Ortega, responsable del programa de voluntariado de los Juegos, los colaboradores están distribuidos en áreas como logística y operación técnica deportiva, Villa Centroamericana, protocolo y ceremonias, servicio al espectador, transporte, control de dopaje, comunicación y medios, entre otras.
“Tenemos voluntarios de todas las provincias del país, pero también de Latinoamérica, Estados Unidos, Canadá y Europa”, explicó Ortega.
Solo en el área de comunicación participan 215 extranjeros. La dominicana Nurys Saldaña, residente en California, viajó para desempeñarse como voluntaria técnica en la competencia de karate, impulsada por su pasión por esa disciplina.
“Es una oportunidad única de participar en los Juegos y, además, de visitar a algunos familiares que todavía viven acá”, expresó Saldaña.
Historias como la de Soto y Saldaña reflejan el espíritu del voluntariado que sostiene gran parte de la operación de Santo Domingo 2026: personas que, sin buscar protagonismo, aportan su tiempo y experiencia para que miles de atletas puedan competir en las mejores condiciones y para que el público disfrute de una organización a la altura del evento deportivo más importante de la región.


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