Con una formación académica superior a la de su padre, Joaquín “El Chapo” Guzmán , acostumbrados a una vida de lujos y con fama de hábiles empresarios, “Los Chapitos” heredaron el control de uno de los imperios criminales más poderosos de México: el Cártel de Sinaloa . Sin embargo, la organización atraviesa una de las etapas más complejas de su historia y su continuidad depende, en gran medida, de los únicos dos hermanos que permanecen en libertad: Iván Archivaldo Guzmán Salazar y Jesús Alfredo Guzmán Salazar. Tras las capturas de Joaquín “El Chapo” Guzmán e Ismael “El Mayo” Zambada, el Cártel de Sinaloa se sumió en una disputa interna que ha mermado su estructura y capacidad operativa. Aun así, especialistas en seguridad coinciden en que, pese al debilitamiento de la organización, está lejos de desaparecer.

Aunque el Cártel de Sinaloa atraviesa uno de los momentos más críticos de su historia, su desaparición no parece inminente. Para Víctor Manuel Sánchez Valdés, experto en seguridad e investigador de la Universidad Autónoma de Coahuila, el escenario más probable es la consolidación de su fragmentación, dando paso a dos organizaciones criminales que podrían convertirse en la segunda y tercera más poderosas del país, solo por detrás del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). «No se puede decir que estén próximas a desaparecer o que su deterioro sea tan acelerado que ponga en riesgo su subsistencia. Siguen siendo organizaciones poderosas, aunque mucho menos de lo que era el Cártel de Sinaloa hace dos años y también menos fuertes que cuando comenzó esta disputa interna, a partir de la cual empezaron a actuar de manera independiente», señala el especialista. La pugna se intensificó tras la captura de Ismael «El Mayo» Zambada. En una carta difundida después de su detención, el capo afirmó que fue secuestrado por Joaquín Guzmán López, hijo de Joaquín «El Chapo» Guzmán, y obligado a viajar a Estados Unidos. Esa versión detonó el enfrentamiento entre «Los Mayitos», encabezados por los hijos de Zambada, y «Los Chapitos», la facción liderada por los hijos del «Chapo». La guerra entre ambos grupos ha dejado cientos de personas asesinadas y un incremento en las desapariciones, además de un fuerte impacto económico en Sinaloa. En Culiacán, decenas de negocios bajaron sus cortinas ante la ola de violencia. Al mismo tiempo, las autoridades de Estados Unidos abrieron una investigación sobre la presunta relación de la estructura del gobierno estatal, encabezado por Rubén Rocha Moya, con integrantes del crimen organizado.

«Los Chapitos», líderes criminales fuertes La captura de Joaquín “El Chapo” Guzmán marcó el ascenso de sus hijos dentro del Cártel de Sinaloa. Conocidos como “Los Chapitos” o “Los Menores”, el grupo estaba integrado por Joaquín Guzmán López, Ovidio Guzmán López, Iván Archivaldo Guzmán Salazar y Jesús Alfredo Guzmán Salazar. Sin embargo, actualmente los dos primeros permanecen detenidos en Estados Unidos, por lo que el liderazgo recae en Iván Archivaldo y Jesús Alfredo. Desde jóvenes, los hijos del “Chapo” crecieron junto a los de Ismael “El Mayo” Zambada aprendiendo el negocio del narcotráfico. No obstante, con el paso del tiempo desarrollaron un estilo propio, tanto en la conducción de la organización como en la imagen que proyectan, alejándose del perfil tradicional de los grandes capos. “Ya no es el líder clásico, el que andaba con cinturón piteado, bota picuda y sombrero. Ahora están hasta estudiados, parecen más hombres de negocios formales que narcotraficantes. Ellos se han adaptado y, gracias a esa diversificación del negocio, han logrado subsistir. Hay afectaciones al Cártel, pero no están eliminados”, explica Facundo Rosas, consultor en seguridad y manejo de crisis.

Con Joaquín Guzmán López y Ovidio Guzmán López detenidos en Estados Unidos, el liderazgo de “Los Chapitos” recae principalmente en Iván Archivaldo Guzmán Salazar y, en un segundo plano, en su hermano Jesús Alfredo Guzmán Salazar, alias “Alfredillo”. Iván Archivaldo, de 42 años, es considerado la figura más visible de la facción y el principal líder operativo y estratégico del grupo. Un análisis de Insight Crime le atribuye la coordinación del tráfico de drogas, la toma de decisiones dentro de la organización y el impulso a la expansión de sus rutas de distribución. Aunque mantiene un perfil público más discreto, Jesús Alfredo Guzmán es señalado como el responsable de la estrategia logística del Cártel de Sinaloa, desempeñando un papel clave en la operación y funcionamiento de la estructura criminal. De los cuatro integrantes originales de “Los Chapitos”, dos ya se encuentran bajo custodia de las autoridades estadounidenses. Ovidio Guzmán López, alias “El Ratón”, fue capturado en enero de 2023 y posteriormente extraditado a Estados Unidos. En tanto, Joaquín Guzmán López se entregó el 25 de julio de 2024 en Santa Teresa, Nuevo México, en un episodio que también derivó en la captura de Ismael “El Mayo” Zambada. La detención de ambos dejó a Iván Archivaldo y Jesús Alfredo Guzmán como los únicos hermanos que permanecen en libertad y al frente de la facción. “Dos menos, faltan dos más”, publicó en julio la división de Investigaciones de Seguridad Nacional del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos, en alusión a los dos líderes de “Los Chapitos” que aún son buscados. Pese a que durante años fueron considerados por algunos como hijos privilegiados que heredaron el poder de su padre, un análisis de Insight Crime sostiene que han demostrado ser líderes criminales capaces y hábiles para los negocios ilícitos, lo que les ha permitido mantener influencia dentro del Cártel de Sinaloa pese a la ofensiva de las autoridades y la guerra interna que enfrenta la organización.

La presión más grande va a venir por parte de los Estados Unidos, pero también el gobierno mexicano con una serie de arrestos, ha ido debilitando a las dos facciones, entonces hay un esfuerzo por atacar a esta red criminal”.

“A medida que ‘El Chapo’ envejecía y era arrinconado por las autoridades, sus hijos comenzaron a asumir un papel más importante en el negocio familiar, en algunos casos usando métodos más excéntricos que su padre. ‘Los Chapitos’ no temen usar la violencia y exhibir su poder y riqueza”, dice la organización.

En la mira de EU y de México Los dos integrantes de “Los Chapitos” que permanecen en libertad enfrentan un cerco cada vez más estrecho. Además de que su padre, Joaquín “El Chapo” Guzmán, y dos de sus hermanos se encuentran presos en Estados Unidos, Iván Archivaldo y Jesús Alfredo Guzmán son objetivos prioritarios para las autoridades de México y ese país. “La presión sobre ‘Los Chapitos’ restantes es cada vez mayor. Ambos hermanos figuran en la lista de los más buscados de la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos, que ofrece una recompensa de 10 millones de dólares por información que conduzca a la captura de cada uno. Las autoridades mexicanas también han emitido órdenes de aprehensión en su contra”, señala la organización Insight Crime. En México, las autoridades han reiterado que las operaciones para capturarlos continúan. El pasado 22 de julio, el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, evitó revelar qué tan cerca se encuentra la detención de Iván Archivaldo Guzmán, aunque aseguró que diariamente se realizan acciones para debilitar al Cártel de Sinaloa. “Todas las semanas continúan las operaciones de todas las instituciones del Gabinete de Seguridad para poder continuar debilitando no solo a esta organización, sino también a la otra facción del Cártel de Sinaloa”, afirmó durante la conferencia matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum. Al respecto, Víctor Manuel Sánchez plantea que tanto México como Estados Unidos tienen en la mira a “Los Chapitos”. Iván Archivaldo y Jesús Alfredo Guzmán Salazar permanecen entre los principales objetivos de las autoridades estadounidenses. La Administración para el Control de Drogas (DEA) ofrece una recompensa de 10 millones de dólares por información que lleve a la captura de cada uno. De acuerdo con las fichas de búsqueda de la agencia, ambos son requeridos por delitos relacionados con la conspiración para poseer sustancias controladas con intención de distribuirlas, así como por tentativa y conspiración para importar y exportar drogas con fines de distribución. Tras la captura y posterior condena de su padre, Joaquín “El Chapo” Guzmán, los hermanos consolidaron y diversificaron las operaciones del grupo criminal. Bajo su liderazgo, el Cártel de Sinaloa fortaleció la producción y el tráfico de drogas sintéticas, convirtiéndose en uno de los principales proveedores de fentanilo ilícito y metanfetamina para el mercado de Estados Unidos.

No debemos olvidar que no solo tienen presencia en México, ya rebasaron fronteras y mientras aquí se les está combatiendo, pueden estar llevando a cabo otras actividades en Centro, Sudamérica y también en otras partes del mundo”

No es la extinción La captura de Joaquín «El Chapo» Guzmán y, más recientemente, la confrontación entre las facciones de «Los Chapitos» y «Los Mayitos», han colocado al Cártel de Sinaloa en una de las etapas más complejas de su historia. La disputa interna ha debilitado a la organización, afectando tanto su estructura como su capacidad operativa. No obstante, especialistas advierten que esta crisis no significa el fin del grupo criminal. Para Facundo Rosas, la organización atraviesa un nuevo episodio de fractura, similar a otros que ha superado durante sus más de tres décadas de existencia. «Esta división al interior del Cártel de Sinaloa ya sucedió en 2008 con la muerte de uno de los primeros hijos de ‘El Chapo’ Guzmán, cuando lo asesinan en Culiacán. Ahí se da una primera fractura; casi 15 años después vuelve a presentarse otra crisis y ahora una nueva ruptura interna. Están atravesando una etapa difícil, pero el cártel no está completamente destruido», sostiene. La guerra entre ambas facciones, sin embargo, ha tenido un alto costo económico para la organización. De acuerdo con Víctor Sánchez, los recursos que antes se destinaban a generar ganancias ahora deben invertirse en sostener el conflicto armado. «Lo que antes era ganancia, ahora tiene que reinvertirse en comprar armas, contratar sicarios y financiar su operación. Eso va mermando la capacidad que tiene la organización», explica. Pese a ello, el Cártel de Sinaloa conserva una de sus principales fortalezas: su estructura. Los especialistas coinciden en que la organización no depende únicamente de sus líderes, sino de una red de operadores y actividades ilícitas que le permite seguir funcionando dentro y fuera de México, incluso en medio de la disputa interna. Actualmente, el grupo criminal mantiene presencia en alrededor de 50 países, entre ellos Estados Unidos —su principal mercado—, además de Canadá, Colombia, Ecuador, Chile, Argentina, España, Italia, Reino Unido y Alemania, entre otros. Incluso si los líderes de «Los Chapitos» que permanecen en libertad fueran detenidos o decidieran entregarse a las autoridades de Estados Unidos, existen perfiles dentro de la organización con capacidad para asumir el mando y garantizar su continuidad. «Si ellos se entregaran o fueran detenidos, seguramente Aureliano Guzmán, hermano de ‘El Chapo’, intentaría tomar el control, aunque también algunos jefes regionales podrían disputar el liderazgo, entre ellos Ruperto Salgueiro Nevárez o Víctor Manuel Barraza Pablos, ‘El 40’, jefe de plaza de Los Chapitos en Mazatlán», explica Víctor Manuel Sánchez Valdés.

»Los Mayitos», en la banqueta de enfrente

»La Mayiza» o »Los Mayitos» es la otra principal facción del Cártel de Sinaloa y representa la estructura criminal construida durante décadas alrededor de Ismael “El Mayo” Zambada García, uno de los fundadores históricos de la organización. Tras la captura del capo sinaloense en Estados Unidos, el grupo busca mantener la operación y el control de las redes que durante años estuvieron bajo la influencia de la familia Zambada. El liderazgo de esta facción recae en Ismael Zambada Sicairos, alias “El Mayito Flaco”, hijo de “El Mayo”, quien durante los últimos años fue identificado como uno de los herederos de la estructura criminal de su padre. A diferencia de otras organizaciones basadas únicamente en el control de un líder, »La Mayiza» cuenta con una red de operadores regionales, células armadas y colaboradores que le permiten mantener presencia en distintas zonas. Entre sus principales figuras se encontraba Juan Carlos Félix Gastélum, alias “El Chavo Félix”, señalado como uno de los hombres cercanos a la familia Zambada y uno de los operadores relevantes dentro de esta facción. Sin embargo, tras su captura, el presunto criminal se declaró culpable ante un Tribunal en Estados Unidos. La fortaleza de »La Mayiza» está relacionada con la estructura que “El Mayo” Zambada construyó durante más de tres décadas: una organización con presencia territorial, vínculos con operadores locales y redes internacionales dedicadas al tráfico de drogas y otras actividades ilícitas. Aunque la detención de su fundador representó un golpe para la facción, especialistas consideran que la organización mantiene capacidad de adaptación debido a la experiencia acumulada, la distribución de funciones y la continuidad de cuadros que durante años formaron parte del esquema de Zambada García.

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