En el marco del Día Internacional de la Juventud , que se conmemora este miércoles 12 de agosto, la Alianza Jóvenes con Trabajo Digno presentó un diagnóstico sobre la situación económica y laboral que enfrenta la población joven en México. De acuerdo con la organización, el país le está fallando a casi la mitad de sus juventudes, al mantener a 14.9 millones de personas de entre 15 y 29 años en un círculo de exclusión escolar, trabajo precario, pobreza o con un rezago educativo de 12 años o menos de escolaridad.
Desigualdad desde las aulas y brecha de género en los cuidados
En conferencia de prensa, Hannia Yohali Zenteno Cruz , vocera de la Alianza, alertó sobre la lentitud de las políticas públicas para revertir esta condición. Aunque el indicador disminuyó en 1.5 millones de personas en los últimos cuatro años , el ritmo actual dijo, es insuficiente para responder a las necesidades del mercado laboral y la estructura económica. «Si México mantuviera este ritmo, tomaría cerca de 40 años —prácticamente dos generaciones completas— cerrar esta brecha. Una persona joven que hoy tiene 20 años estaría cerca de cumplir 60 antes de que el país lograra revertir esta situación», advirtió. Para dimensionar la magnitud de los 14.9 millones de jóvenes excluidos, la vocera señaló que la cifra equivaldría a llenar el Estadio Azteca a máxima capacidad cada semana durante más de tres años consecutivos. La vocera de la Alianza resaltó además que en México, el origen socioeconómico también sigue marcando quién puede continuar estudiando y es que mientras el 95% de las personas jóvenes de 15 a 17 años que viven en hogares de mayores ingresos sigue estudiando, la proporción cae a 59% entre quienes pertenecen a hogares con menores ingresos. «Si reuniéramos a 20 jóvenes de cada grupo, aproximadamente ocho de quienes provienen de hogares con menores ingresos ya habrían dejado la escuela, frente a solo uno entre quienes viven en hogares de mayores ingresos», apuntó.
Informalidad laboral y falta de seguridad social
A la par de las barreras educativas, la carga del trabajo de cuidado no remunerado afecta de forma desproporcionada a las mujeres, ya que de los 4.9 millones de jóvenes que no estudian ni trabajan en el mercado formal: — 3.7 millones son mujeres (3 de cada 4 personas en esta condición). — 3.3 millones de ellas reportan no poder integrarse a la escuela o al trabajo debido a responsabilidades directas de cuidado en el hogar. En el ámbito laboral, las juventudes también enfrentan retos importantes. Zenteno Cruz detalló que de los 15.4 millones de personas jóvenes con trabajo, el 60% labora en la informalidad, es decir, alrededor de 9.2 millones de jóvenes, casi tantas personas como toda la población que vive en la Ciudad de México.
La precariedad no debe normalizarse como una etapa inevitable de la vida laboral ni como el precio que las personas jóvenes tienen que pagar para adquirir experiencia».
Además, el 61% no cuenta con seguridad social, esto significa que casi dos de cada tres jóvenes que trabajan no tienen garantizada la atención si se enferman o sufren un accidente de trabajo y es que el acceso a esta protección sigue estando condicionado, en gran medida, a contar con un empleo formal. Aunque se han registrado avances hacia una cobertura más universal, está todavía no es una realidad para la mayoría. Durante la conferencia, jóvenes de distintos estados expusieron las barreras que enfrentan al intentar incorporarse al sector productivo o continuar con su formación académica. Alan, estudiante de medicina, detalló las interrupciones en su trayectoria escolar debido a la falta de ingresos familiares: «El primer obstáculo que encontré fue que mis padres no pudieron seguir apoyándome con los costos que implica mi carrera. Tuve que tomarme un año libre para conseguir un trabajo que me permitiera ahorrar. El segundo obstáculo fue encontrar un trabajo digno con las condiciones que me permitieran seguir estudiando por mi cuenta», expuso. Por su parte, Majo, docente egresada en Yucatán, cuestionó las exigencias del mercado laboral para las contrataciones de primer empleo: «Buscar empleo es retador porque las empresas siempre andan buscando experiencia en sus vacantes. ¿Qué condiciones encontraba? Salarios bajos, contratos temporales con horarios extensos. Se exige que las empresas tomen conciencia de que las juventudes tenemos valor», apuntó. Ante este panorama, la Alianza Jóvenes con Trabajo Digno lanzó un llamado a los tres órdenes de gobierno —federal, estatal y municipal— y al sector empresarial para reestructurar las condiciones de contratación y protección social, considerando: 1. Desvincular la seguridad social del estatus laboral: Establecer la protección social como un derecho universal accesible y no dependiente de la formalidad. 2. Sistema Nacional de Cuidados: Crear infraestructura pública de cuidados para liberar tiempo de estudio y trabajo, especialmente para las mujeres jóvenes. 3. Flexibilización en el primer empleo: Flexibilizar los requisitos de experiencia en el sector privado, garantizar salarios dignos y reconocer competencias adquiridas en el trabajo informal o la organización comunitaria. 4. Apoyo a MiPyMEs: Diseñar incentivos fiscales y mecanismos públicos para que las pequeñas y medianas empresas puedan contratar jóvenes con pleno acceso a prestaciones ley sin comprometer su viabilidad financiera.
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