La designación de los principales cárteles mexicanos como organizaciones terroristas extranjeras elevó la presión de Estados Unidos sobre sus líderes y también el monto de las recompensas por información que lleve a su captura. Juan Carlos Valencia González, “El Pelón” , a quien autoridades estadounidenses identifican como el nuevo líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), pasó de tener una recompensa de 5 millones de dólares en 2021 a una de 25 millones este año , la cifra más alta ofrecida actualmente por un capo mexicano. A ello se suman recompensas por más de 100 millones de dólares para otros siete integrantes de la organización. La recompensa por el supuesto sucesor de Nemesio Oseguera Cervantes, «El Mencho» , es incluso cinco veces mayor que lo que ofrecía por Joaquín «El Chapo» Guzmán, el fundador del Cártel de Sinaloa y alcanza el monto para Osama bin Laden , líder de Al Qaeda.

La desarticulación de estas organizaciones no nada más debe centrarse en la captura de los liderazgos, sino en ir contra todas sus operaciones».

La justicia estadounidense cuenta actualmente con una bolsa de más 200 mdd por otros criminales mexicanos integrantes de «Los Chapitos», La Familia Michoacana y Cárteles Unidos. Entre los objetivos de EU están Iván Archivaldo y Jesús Alfredo Guzmán Salazar, líderes de «Los Chapitos»; Johnny Hurtado Olascoaga, de la Nueva Familia Michoacana; y Luis Enrique Barragán Chávez, de Cárteles Unidos, entre otros. Todos ellos forman parte de los cárteles que fueron designados como organizaciones terroristas por el gobierno de Donald Trump. Apenas la semana pasada, autoridades estadounidenses anunciaron una bolsa de 100 millones recompensas por líderes del Cártel Jalisco Nueva Generación, entre los que se encuentran Audias Flores Silva, «Jardinero»; Julio Alberto Castillo Rodríguez, «El Chorro»; Gonzalo Mendoza Gaitán, «El Sapo», Julio César Montero Pinzón, «El Tarjetas», Ricardo Ruiz Velasco, “Tripa», Carlos Andrés Rivera Varela, «La Firma», y Griselda Margarita Arredondo Pinzón. La recompensa por «El Pelón» supera lo que se ofreció por otros criminales como Rafael Caro Quintero, líder del extinto Cártel de Guadalajara, cuyo monto ascendió a 20 millones de dólares, o la de Ismael “El Mayo” Zambada, por quien la oferta llegó a 15 millones de dólares. Desde 1986 Estados Unidos cuenta con este Programa de Recompensas contra Narcóticos , una herramienta que tiene como propósito ayudar al gobierno a llevar ante la justicia a los principales responsables de introducir a territorio estadounidense toneladas de drogas ilícitas cada año. El Departamento de Estado reveló la semana pasada que en cuatro décadas se han pagado más de 200 mdd en recompensas a través de su programa contra el narcotráfico internacional y llevado ante la justicia a 90 “delincuentes peligrosos”. De acuerdo con el Departamento de Estado, entre los llevados ante la justicia por parte del Programa de Recompensas contra Narcóticos, están Benjamin Arellano-Félix , líder del Cártel de Tijuana; Alejandro Treviño-Morales, líder de rango medio de Los Zetas en Nuevo Laredo, Edgar Valdez-Villarreal, del Cártel de Sinaloa y Heriberto Lazcano-Lazcano, del Cártel del Golfo. No en todos los casos se cobraron las recompensas, pero sí hubo ofrecimientos millonarios. Yadira Gálvez, profesora-investigadora del Centro de Relaciones Internacionales de la Facultad de Políticas de la UNAM, plantea que se requiere más que incluir en la lista de recompensas a criminales para desmantelar una organización. «El objetivo del gobierno estadounidense es ejercer más presión, pero además llevar todas las acciones para desarticular organizaciones completas. Hay un primer impacto con la captura de los liderazgos, pero tienen que desarticular la macrocriminalidad», plantea. No obstante, expertos en seguridad pública plantean que Estados Unidos no escatimará en recursos económicos para desmantelar al Cártel Jalisco Nueva Generación, una organización que califica como despiadada. “Las cifras exorbitantes que ofrecen como recompensas no tendrán límites”, afirma Alejandro Martínez, experto en seguridad y catedrático de Universidad La Salle, aunque asegura que aunque los montos pueden ser atractivos, no es tan sencillo que alguien traicione a los buscados por la justicia estadounidense. “Las personas que están ligadas a esos liderazgos, a esas estructuras, reciben más dinero que el que pudieran en un momento dado tener ante una situación para delatar a sus jefes. Para ellos no es un aliciente”, agrega.

El CJNG en la mira de Washington En 10 años, el Cártel Jalisco Nueva Generación no solo expandió su presencia en Estados Unidos, si no se convirtió en la prioridad número uno del gobierno de Donald Trump en su lucha contra las drogas. “‘El Mencho’ y su despiadada organización son directamente responsables de inundar los Estados Unidos con fentanilo, cocaína, heroína y metanfetamina, así como de fomentar la violencia. Son responsables de la muerte de cientos de miles de personas”, planteó Michael C. Gonzales, subsecretario Adjunto de la Oficina de Asuntos Internacionales de Narcóticos y Aplicación de la Ley (INL) del Departamento de Estado de Estados Unidos. La Administración para el Control de Drogas (DEA por sus iniciales en inglés) lanzó en 2016 su primera alerta en su Evaluación Nacional de la Amenaza de las Drogas de que el CJNG era una de las seis organizaciones mexicanas con mayor presencia en Estados Unidos. Rogelio Barba Álvarez, jefe del Departamento de Estudios Interdisciplinarios en Ciencias Penales del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad de Guadalajara (UdG), explica que el gobierno de Estados Unidos ve una amenaza en ese cártel debido a su expansión. “Este cartel tiene una expansión internacional y cuenta con una violencia implacable. Se ha valido de los vacíos de poder que hay dentro de México para tener una expansión y una presencia nacional e internacional”, plantea.

En México, el CJNG tiene operación prácticamente en todo el país, salvo en el llamado Triángulo Dorado, un histórico epicentro de producción de drogas compuesto por los estados de Chihuahua, Durango y Sinaloa. Desde hace algunos años, Estados Unidos alertó que ese cártel ya opera en la totalidad de su territorio. De acuerdo con el Departamento de Estado de Estados Unidos, el CJNG tiene entre sus actividades el tráfico de fentanilo, la extorsión, el contrabando de migrantes, el robo de petróleo y minerales y el comercio de armas. Además de ir por detenciones, Estados Unidos va por las conexiones políticas que han permitido la expansión. “El CJNG mantiene su poderosa influencia mediante la violencia y la corrupción en México. Esto incluye a miembros del Gobierno mexicano que protegen de la justicia a los líderes del CJNG y facilitan el narcotráfico, el lavado de dinero y la violencia”, dijo Terrance Cole, director de la DEA la semana pasada. Barba Álvarez plantea que aunque en México se abatió a Nemesio Oseguera en febrero pasado, que Estados Unidos designe como su prioridad al CJNG, es muestra de que no confía en la capacidad de su vecino y aliado. “Hay una desconfianza por parte del gobierno de Estados Unidos porque México no ha dado las respuestas pertinentes que ellos buscan, vemos que hay algunas figuras políticas y empresarios que están señalados por Estados Unidos y México colabora a medias, de manera tímida, lo que eso provoca desconfianza por el gobierno de Estados Unidos”, indica.

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