La Fiscalía General de la República (FGR) detuvo a Fausto Corrales Rodríguez , señalado como un implicado clave en el secuestro de Ismael ‘El Mayo’ Zambada , ocurrido en julio de 2024, caso que desató la guerra de facciones criminales en Sinaloa. De acuerdo con la autoridad, elementos federales aprehendieron a Corrales Rodríguez este miércoles en la alcaldía Miguel Hidalgo, en la Ciudad de México.

Fausto Corrales es señalado por su probable intervención en el delito de encubrimiento en el homicidio de Héctor Melesio Cuén Ojeda en Culiacán, durante las acciones que derivaron en el secuestro y traslado de Zambada a Estados Unidos. Al hombre se le señala también por falsedad de declaraciones ante autoridades de procuración de justicia. De acuerdo con las investigaciones, Fausto habría acompañado a Héctor Melesio a la reunión en la que Ismael Zambada sería secuestrado, presenciando los hechos. »Posteriormente, se presume que incurrió en una serie de contradicciones en sus declaraciones y habría omitido proporcionar información verídica sobre lo sucedido, con la finalidad de desvirtuar la realidad y engañar a la autoridad, obstaculizando así el esclarecimiento de los hechos», dijo la FGR. La autoridad, encabezada por Ernestina Godoy, indicó que »se avanza en una de las líneas trascendentes de esta investigación, lo que permitirá cumplir los fines del proceso penal, en el contexto de un caso complejo que ha trascendido a la soberanía y seguridad nacional del país».

La guerra que desató la captura

La captura de Ismael ‘El Mayo’ Zambada cambió el equilibrio interno del Cártel de Sinaloa y abrió una de las etapas más violentas en la historia reciente de la organización. El histórico capo, considerado durante décadas uno de los principales líderes del cártel, fue detenido en Estados Unidos en julio de 2024 después de llegar a territorio estadounidense junto con Joaquín Guzmán López, uno de los hijos de Joaquín “El Chapo” Guzmán. La forma en que ambos terminaron en manos de las autoridades estadounidenses generó desde el principio versiones encontradas y acusaciones dentro de la propia organización. La salida de Zambada dejó un vacío de poder en una estructura criminal que durante años había funcionado mediante acuerdos entre distintas familias y grupos. La ruptura más importante se produjo entre la facción de “Los Chapitos”, identificada con los hijos de “El Chapo”, y los integrantes del grupo que permanecieron leales a “El Mayo”. Lo que durante años había sido una convivencia marcada por alianzas y disputas controladas terminó convirtiéndose en una confrontación abierta por el dominio de Sinaloa. La guerra estalló públicamente en septiembre de 2024 y tuvo como principal escenario a Culiacán y otras regiones de Sinaloa. Los enfrentamientos entre ambos grupos provocaron homicidios, desapariciones, bloqueos, ataques y desplazamientos, además de alterar la actividad comercial y la vida cotidiana de miles de personas. La violencia también mostró que el Cártel de Sinaloa había dejado de operar como un bloque relativamente cohesionado y que sus distintas facciones estaban dispuestas a disputarse el territorio y las rutas de tráfico mediante la fuerza. El conflicto adquirió además una dimensión internacional por el papel de Estados Unidos. Zambada enfrenta un proceso judicial en ese país, mientras las autoridades estadounidenses mantienen como una de sus prioridades el combate contra las organizaciones mexicanas vinculadas al tráfico de fentanilo.

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