La crisis que vive Sinaloa desde hace dos años dejó de ser solo un problema de seguridad. La disputa entre “Los Chapitos” y “La Mayiza” ha provocado un éxodo de personas del estado, el cierre de negocios y la pérdida de miles de empleos. Con una población marcada por el temor y la desconfianza en las autoridades, Graciela Domínguez Nava asumió la gubernatura interina con una doble tarea: recuperar la paz y reactivar la economía.
A este desafío se suma la antesala de las elecciones de 2027 , cuando los sinaloenses elegirán a su próximo gobernador tras la salida de Rubén Rocha Moya, quien llegó al poder en 2021 bajo el cobijo de Morena. Para Adrián López, director general del periódico Noroeste, Domínguez también deberá garantizar condiciones mínimas para la elección y enfrentar el reto político de Morena de conservar el poder en la entidad. «Graciela tiene dos prioridades, una retomar los hilos del gobierno, por supuesto, y la otra garantizar un piso mínimo para la elección, sobre todo en dos sentidos. Una, evidentemente que Morena refrenda el poder allí», señala en el episodio de Política y Otros Datos. Adrián López menciona que Rocha le generó una crisis al morenismo. «La crisis que genera Roche es lo suficientemente grande como para que Presidencia tenga que atenderlo y volcar todo el aparato del morenismo nacional a contener la crisis», dice. Durante la toma de protesta de Imelda Castro como coordinadora de la defensa de la soberanía para Sinaloa, quien será la eventual candidata para la gubernatura, la dirigente nacional de Morena, Ariadna Montiel, reconoció que «son tiempos complejos» para la entidad sin mencionar directamente a Rocha y advirtió que nunca dejarán solo al pueblo de Sinaloa. «Estamos seguras y seguros que Sinaloa vive tiempos complejos, pero también decirles que desde la Cuarta Transformación nunca dejaremos solo al pueblo de Sinaloa. En Sinaloa haremos un esfuerzo unitario y fuerte para que continúe la transformación», señaló.
La llegada de Graciela Domínguez a una Sinaloa en crisis
Desde el 25 de julio de 2024 que Ismael «El Mayo” Zambada fue entregado a las autoridades de Estados Unidos, las consecuencias de la violencia son visibles. En los primeros once meses, de septiembre de 2024 a julio de 2025, se registraron 2,649 homicidios dolosos, en promedio 115 muertes violentas por mes. Aunque el promedio por día es de 3.8 homicidios dolosos, algunos meses fueron más violentos como junio de 2025 cuando se reportaron 6.9 víctimas diarias. También hubo un repunte en las desapariciones de personas y hoy se reportan más de 2,000. El año 2025 ha sido hasta ahora el que más reportes de personas desaparecidas registró en la historia. No son solo homicidios y desapariciones, según estimaciones del Inegi, más de 86,000 personas han sido desplazadas. “Algunos son desplazados por la inseguridad, otros simplemente dejaron lo que tenían y están en otro lugar porque tienen posibilidades económicas, pero no todos están en la misma situación”, dice Cristina Ibarra, presidenta de la Federación Mexicana de Economistas Colegiados.
Los efectos económicos Un cambio de fondo
“La situación actual de Sinaloa es de incertidumbre tanto en lo social, en lo económico y en lo político, en un contexto de sucesos violentos que no han cesado, a pesar de la fuerte presencia de las de las fuerzas policiales y armadas”, comenta Raquel Zapién Osuna, integrante del Comité de Participación Ciudadana. La incertidumbre institucional y la inseguridad tuvieron efectos directos en las decisiones de inversión, la competitividad y las oportunidades para miles de familias sinaloenses. Cristina Ibarra señala que en ese periodo hubo 4,880 registros patronales dados de baja, es decir, negocios y empresas que cerraron, por lo tanto llevaron a la cancelación de empleos. Además hubo una caída en las inversiones. En 2024, explica, antes de la crisis de inseguridad, el estado contaba con una inversión extranjera directa de 400 millones de dólares, con un promedio anual de 200 millones de dólares, pero 2025 cerró con un flujo de 40 millones de dólares. “La caída es estrepitosa y es por lo mismo: las propias empresas no ven crecimiento. Anuncios de inversión se pueden hacer, pero ante la situación pues no hay una seguridad”, indica. Desde la sociedad civil, advierten que una persona no representa un cambio ante «la peor tragedia de la historia» que vive la entidad. Cristina Ibarra señala que Domínguez tiene una excelente preparación y trabajo político, pero sigue un lineamiento de responsabilizar a otros. «Atiende un lineamiento de ‘aquí no pasa nada, aquí todo va muy bien, todo es culpa de los que vinieron detrás o antes de nosotros’, ahí es donde no coincidimos”, dice. Recuerda que diferentes sectores de la sociedad civil se reunieron con la entonces diputada federal para externarle algunos problemas económicos que la entidad estaba padeciendo, pero no encontraron eco.
Para la Coparmex en Sinaloa, la llegada de Domínguez debe estar acompañada de cambios de fondo, pero también de diálogo con los sectores productivos y la sociedad. “La coyuntura actual debe asumirse como una oportunidad para fortalecer el diálogo, consolidar la legalidad y generar las condiciones de estabilidad que permitan recuperar la confianza, reactivar la economía y preservar la paz social”, expuso en un comunicado. Pero por lo mismo pidió “un gabinete integrado por personas con experiencia, conocimiento de sus respectivas áreas y cercanía con la sociedad puede contribuir a recuperar la confianza y generar condiciones para una nueva etapa de desarrollo”.
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