Más allá de los gastos en útiles y uniformes por el regreso a clases , a Éder Velásquez le preocupa que, al entrar a la secundaria, su hijo de 12 años tendrá mayor acceso a internet a través de celulares y dispositivos móviles. “A veces ocasiona situaciones el hecho de que ellos tengan relaciones fuera de la escuela por medio de los dispositivos”, cuenta el padre al acompañar a su hijo al primer día de clases en la Secundaria Diurna No.16 ‘Pedro Díaz’, en Tlatelolco, alcaldía Cuauhtémoc.

Las y los estudiantes incorporarán la tecnología a su aprendizaje, algo que Éder considera positivo. “Ya se va a integrar a un grupo de Whatsapp que va a coordinar su asesor, desde el inicio ya están con Classroom”, cuenta. Sin embargo, teme que esta mayor interacción digital dé pie a problemas como ciberacoso , bullying y otros tipos de violencia entre adolescentes. “Inclusive entre ellos, que afuera del grupo que administra un profesor puedan tener contacto y todo lo que puedan intercambiar, es lo que me preocupa”, comparte en entrevista con Expansión Política. El uso de celulares y dispositivos móviles en las escuelas públicas está bajo la lupa: 81% de maestras y maestros pide regular su uso dentro de los salones de clase, de acuerdo con la consulta impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum y aplicada a 565,396 docentes por la Secretaría de Educación Pública (SEP). Para Eduardo Bermudez, el celular no es solo una distracción del estudio para su hijo de 12 años: también representa el riesgo de que el adolescente sea contactado por agresores y pueda ser víctima de secuestro y trata de personas e incluso de reclutamiento forzado por parte del crimen organizado. “También para trabajar con los narcos, venta de órganos, es una de mis preocupaciones”, señala el padre. Eduardo intenta concientizar a su niño –casi adolescente– sobre la necesidad de cuidarse también en el mundo digital.

“Sí, le digo que tenga cuidado, que no le hable a extraños, que no acepte nada”, comenta. No obstante, reconoce que es difícil no proporcionarle un celular, ya que este le sirve tanto para sus clases como para mantenerse en contacto con su familia en caso de alguna emergencia. El 34% de maestras y maestros considera que el uso del celular provoca que estudiantes abandonen la convivencia con sus compañeros, mientras que 38.7% advierte que los conflictos que surgen en redes sociales se trasladan al aula, de acuerdo con la encuesta de la SEP. Para Susana Olivares, la violencia entre alumnos y alumnas le causa intranquilidad sobre la seguridad de su hija de 13 años, quien pasó a tercer año en la Secundaria Diurna No.16 Pedro Díaz. “Llegan a venir otros niños y quieren golpear a los niños que van saliendo de aquí. Es mi principal preocupación, que le pase algo dentro de la escuela o saliendo”, dice Susana, quien por precaución acompaña a su hija a la escuela y la espera a la salida.

“¡No al acoso escolar! Todos merecemos respeto”, se lee en una lona colocada a la entrada de la Secundaria Diurna No. 83 Presidente Valentín Gómez Farías, en Tlatelolco, alcaldía Cuauhtémoc. Gabriela Espinoza, quien llevó a su hijo de 14 años al regreso a clases para su último año como estudiante de secundaria, señala que el adolescente fue molestado el ciclo escolar anterior por algunos compañeros, aunque reconoce que el personal docente intervino para detener la situación. “Tuvo compañeros medio agresivos y eso es lo que más me preocupa, el entorno. Una ventaja de esta escuela es que tiene circuito cerrado y está uno más tranquilo por cualquier cosa que llegue a pasar adentro”, comenta. Incluso niños y niñas más pequeños llegan a ser víctimas de acoso escolar, como el hijo de Ilse Medina, de solo ocho años, quien comenzó este lunes su tercer año en la Escuela Primaria Italia, en la colonia Guerrero, alcaldía Cuauhtémoc. “Mi niño es autista de nivel 1 y al menos al inicio sufrió mucho bullying. La escuela me apoyó mucho pero los niños pueden ser muy violentos, cero empáticos y los papás no educamos”, afirma Ilse. En estudiantes de la edad de su hijo, Ilse nota que son frecuentes la frustración y el enojo, emociones que pueden convertirse en agresividad. Lo que hace la diferencia para su hijo es que esta primaria cuenta con maestros de acompañamiento para las y los alumnos que necesiten apoyo extra e incluso para detectar e intervenir en casos de acoso. El Gobierno de la Ciudad de México lanzó el programa ‘Vida Plena, Corazón Contento’ para atender el bienestar emocional y mental de estudiantes de primarias, secundarias y preparatorias públicas en la capital. El programa cuenta con un equipo de 200 profesionales de la salud mental que acuden a las escuelas para impartir talleres a niños y adolescentes, así como canalizar a aquellos menores que se encuentren en situaciones de riesgo.

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