Solemos preguntarnos lo que debamos hacer ante los grandes problemas en el país. Muchas veces resulta cómodo pensar que las soluciones son sencillas o, la mayoría de las veces, que alguien más hará el trabajo por nosotros. Ambas posturas están equivocadas. Los aspectos indeseables en nuestras vidas, comunidades, regiones y país, requieren de un enfoque diferente. Pasa por una actitud de real compromiso. Me explico.
Hoy en día sabemos, y hemos escrito mucho sobre el particular, que el país está en una ruta autoritaria y con potencial de perder definitivamente su condición como una nación con condiciones democráticas. De hecho desde 2018 es clara la vertiente populista autoritaria. Y la receta es de manual: romper instituciones, reducir libertades, minimizar oposición, exacerbar ánimos, culpar a otros, y en el terreno electoral apostar a una baja participación y tener cooptados los órganos y tribunales respectivos. En forma paulatina, pero constante, es lo que ha venido sucediendo en México. Aunque Morena carece de talento para gobernar y de capacidad para dar resultados, ha sido disciplinada en este ejercicio de erosión democrática. Ante este escenario es que urge definir lo que se tiene que hacer para evitar ser víctimas de la ejecución final, y que no sean la apatía, desinterés o desánimo las herramientas que favorezcan la consolidación de un régimen autoritario permanente en nuestra querida nación. Y para estos efectos no hay que quebrarse la cabeza. Lo que se requiere es un compromiso permanente de los ciudadanos a actuar de tiempo completo. Muchas personas piensan que su obligación frente al país pasa simplemente por acudir a votar el día de las elecciones (y muchos ni siquiera cumplen con esta obligación – 4 de cada 10 electores no lo hizo en 2024). Y no hay duda que esa tarea es fundamental, pero asumir que es la única que corresponde ante los riesgos que atravesamos es miope e incompleta. Se requiere otra dimensión: mucho mayor compromiso y dedicación. Ante grandes riesgos, altura de miras y compromisos serios.
El problema de concentrarse en que solamente con votar se satisface la obligación cívica de un ciudadano es que se olvidan muchos aspectos fundamentales de un entorno mucho más complejo. Evidentemente que si la totalidad, o al menos una mayoría abrumadora, tuviera clara la importancia de acudir a sufragar el día de la jornada electoral, muchos de los potenciales problemas se agotarían. Pero como ni siquiera eso sucede, es necesario hacer muchas más tareas para subsanar el déficit de participación ciudadana. Veamos entonces lo que se requiere hacer. Es un ecosistema cívico que requiere sumas y consistencias. El punto de partida para este razonamiento es que en la coyuntura actual de destrucción democrática, el paso por el proceso electoral del 6 de junio de 2027 es verdaderamente crítico. Ese día se sabrá si en el país existen condiciones para parar la deriva autoritaria, si se logran poner en marcha pesos y contrapesos efectivos, o si se está en una situación de un tobogán tiránico sin control. La respuesta a dicha pregunta está en gran medida determinada por lo que cada uno de nosotros decidamos hacer o no hacer de aquí a entonces. Entendamos lo que está en juego.
Analicemos que la visión correcta es la que parte de la premisa de que las grandes obras requieren de muchas pequeñas acciones concatenadas. Es lo mismo que pasa con un gran proyecto de infraestructura. El mismo solamente se puede completar si todos y cada uno de sus ladrillos, columnas, espacios, etc. se consolidan para en su conjunto generar el resultado final que puede ser impresionante, y a veces increíble. Lo primero que debemos darnos cuenta es que de aquí a la fecha de la jornada electoral de 2027 faltan más o menos 9 meses. Puede parecer mucho tiempo, pero en realidad es poco para lo que se tiene que hacer en toda la ruta previa y hasta el día de los comicios. Es un tema que requiere una planeación cuidadosa y a nivel de pensar en jornada por jornada lo que se tiene que desplegar. Veamos algunas de las tareas que es importante llevar a cabo. Ubicación de Liderazgos: Un gran problema que tenemos en el país es que los partidos políticos tradicionales han optado por favorecer, priorizar y reciclar a sus propios cuadros. Esto ha resultado en una repetición alternada de las mismas figuras en distintos puestos. Ha llegado el momento de abrir espacios a personas que estén dispuestas a servir y no servirse, así de sencillo y lamentablemente poco frecuente. En estos temas me consta que Somos es un partido donde esas oportunidades están a la mano, incluyendo a las personas jóvenes, los que tradicionalmente han sido excluidos por otros partidos políticos. Pedagogía Electoral: Algo que tenemos que hacer todos es proliferar los conocimientos y datos sobre lo que los procesos electorales significan. Aunque para algunos parezca obvio, es muy evidente el vacío educativo en muchos sectores poblacionales. Hay que educar sobre los puestos que están en juego, los roles de los órganos que se renuevan, y en general el entender lo que está en juego para que se tomen decisiones racionales por cada persona que esté habilitada para votar. No hacer las cosas por inercia, influencia externa, o abuso de poder. Pensar bien cada voto. Conocimiento Político: De la misma manera en que se debe entender lo que sucede con el proceso electoral, también es importante divulgar los datos sobre lo que los distintos gobiernos municipales, estatales y federal hacen y dejan de hacer. La evaluación sistemática es la única manera en que el elector puede tomar una decisión informada sobre a quienes premiar y a quienes castigar. Es ese proceso mental el que genera las convicciones de fondo de como actuar antes, durante y después de la elección. Vinculación Estratégica: Los ciudadanos debemos buscar afinidades entre los esfuerzos individuales, grupales y colectivos. La unidad hace la fuerza. Por ello es que organizarse para mejor actuar en los procesos de educación, deliberación y acción es clave. Es a base de encontrar grupos que buscamos objetivos similares que podemos generar un peso específico más evidente y eficaz. La divulgación de datos, la repetición de declaraciones, y en general la forma de sumar fuerzas que no deben estar dispersas ni divididas. La unión hace la fuerza, sobre todo ante autoridades abusivas. Promoción del Voto: Parece obvio que es importante acudir a las urnas, pero para muchas personas resulta conveniente no hacerlo. Algunas incluso sugieren que no votar es una forma de expresar una opinión ciudadana. Esto quiere decir que nos toca en cualquier espacio de convivencia platicar sobre la relevancia de participar en las elecciones, la lesión del abstencionismo, la importancia de estudiar los candidatos, y en general la trascendencia de no ser parte de una mayoría silenciosa o apática. Es el voto nuestra mejor arma para detener procesos de destrucción por quienes se llegan a sentir invencibles. Hay que demostrarles lo contrario. Visitas Universitarias: Un sector que requiere particular atención es la juventud. Hemos notado cifras en que entre las personas por debajo de 30 años es que encontramos los sectores sociales con menor participación en comicios. Esto quiere decir que los ciudadanos activos debemos propiciar conferencias en centros educativos para difundir los conocimientos y datos de la importancia de ser parte de quienes impulsan el destino del país. Al final del día, las consecuencias de lo que se decida en las urnas impactará en forma más extensa precisamente a los jóvenes. Parece obvia la relevancia de que no se abstengan de ejercer sus derechos electorales. Participación en Campañas: Algo que no vemos usualmente es que los ciudadanos se involucren en el conocimiento de los candidatos a los distintos puestos en concurso. Esto debe revertirse e incluso proponer que la penetración sea en las mismas campañas. Esto quiere decir que los ciudadanos debemos hacer una evaluación activa de las personas que se proponen para ocupar puestos públicos. Con base en dicha revisión nos debemos acercar con quienes simpaticemos y ver la mejor forma de fortalecer sus actos públicos. No debemos dejar que los actores electorales estén en un vacío. Debemos influir en sus pensamientos, estrategias y decisiones desde que se postulan y no esperar a que lleguen a ser electos. Activación Ciudadana: Los ciudadanos jugamos un papel crucial en todos los tiempos políticos del país. En los procesos electorales debemos generar brigadas de activación del voto e incentivar la presencia en las urnas. Debemos asegurar que todos nuestros conocidos no falten a emitir su sufragio y facilitar el transporte a quienes tienen complicaciones para llegar a las casillas. En general, debemos lograr que se sienta una energía contagiosa de una sociedad que no deja que sean terceros quienes tomen decisiones que deben involucrar a todos los electores. Representación en Casillas: Los ciudadanos deben ser parte de un ejército de resguardo de todo el proceso electoral. Sabemos muy bien de ejercicios previos que los operadores electorales de distintos partidos, pero sobre todo de Morena y sus satélites, les encanta implementar trampas y fraudes electorales. Esto tomó una situación extrema con la vinculación con organizaciones criminales. El antídoto es asegurar que las casillas sean vigiladas por ciudadanos comprometidos. Para eso la clave está en que los ciudadanos seamos representantes en las casillas, no observadores, sino representantes de partidos. A vigilar el correcto desempeño en cada casilla y defender el cumplimiento de las reglas. Nada de trampas o abusos.
Recuento Electoral: Con la representación en forma completa, entonces podemos hacer un ejercicio de verificar los resultados de cada casilla en todo el país y de todo el proceso. Esta posibilidad se abre con Somos y otros partidos que quieran tener a personas que defiendan el respeto a todo el proceso y reglas de los comicios. Esto abarca tener evidencia digital certificada de los resultados en cada casilla para compartir y tener el resultado completo en el mismo momento del proceso electoral. Se usan las herramientas tecnológicas y comunicación simultánea para conocer los resultados completos sin que nadie ni nada pretenda o pueda alterarlos. Exigencia Pública: La ciudadanía debe erigirse en un dique que no permita que servidores públicos abusen de su autoridad en cualquier momento. No se puede pensar que los que desempeñen un cargo público tienen privilegios o canonjías. Son contratados para dar resultados y ser corresponsables de sus hechos. Ya basta de pensar que tienen un status superior. Debemos acostumbrarnos a exigirles desempeño y cumplimiento a sus obligaciones. Y cuando no lo logran hay que botarlos con el voto. Intolerancia a Abusos: Por las mismas razones, la población se debe hacer mucho más exigente para no permitir excesos por los servidores públicos. Es solamente con esa actitud que pondremos alto a la perenne actitud de gobiernos como los actuales que se sienten ajenos a la crítica y que pueden hacer lo que les venga en gana con absoluta impunidad y nulas consecuencias. Aprendamos el mensaje y no permitamos más abusos. Como podemos ver hay una ruta crítica muy clara de todo lo que tiene que ocurrir para que el país no se meta en un hoyo negro de destrucción democrática como lo pretenden los que hoy están en el turno en el poder. De nosotros depende el destino de la nación. Nos toca actuar. Al final es una ruta que requiere un día a día para lograr resultados efectivos. Hay una prueba irrefutable. Cada uno de nosotros antes de irnos a dormir debemos hacer el recuento de lo poco o mucho que hayamos hecho ese día para favorecer lo que esperamos pase en el país. Si hay días en que no podemos recordar nada efectivo, eso quiere decir que fallamos a nuestras obligaciones. No se tratan de actos heroicos, pero sí de consistencia y perseverancia. El heroísmo se logra cuando logramos la suma de muchas voluntades. Solamente la concatenación diaria de esfuerzos y actividades dará los resultados deseados. No podemos sino ser exigentes con nuestra propia consciencia. Veamos para no fallar en el día a día propio. El examen es personal e intransferible. Hagamos todos lo que nos corresponde y la gran obra de infraestructura democrática rendirá frutos plenos pronto. Un soldado electoral por cada hijo que nos dio la patria. Así es que un día a la vez, pero sin falta por jornada y con claridad de las muchas acciones que podemos realizar en todo este tiempo hasta llegar al 6 de junio de 2027, día de la cita cívica más importante en nuestro tránsito como electores en México. P.D.1. Siguen las cancelaciones de visas por parte de los EUA a integrantes de Morena y servidores públicos. No es gratuito. Los vínculos de los guindas con la delincuencia organizada ya tronó en la administración de Trump puesto que hay una misión clara de parar los daños perpetrados a partir de la convivencia ilícita en México que tiene efectos adversos en EUA. En ese contexto la carta de Andy López es el reflejo de alguien que ya perdió la brújula de la decencia, si algún día la tuvo. Dicen por ahí que hay que sacar las palomitas pues esto se va a poner bueno. P.D.2. Por más que se dan vueltas de que no lo son, el gobierno federal es abiertamente obvio en sus intenciones de coartar la libertad de expresión. Los Lineamientos de las Audiencias y las listas de opositores parten de la misma base, atacar a quien tenga opinión diferente. El solo hecho de estar en contra del gobierno es suficiente para ser vulnerado. No caigamos en el error de pensar que estos temas son normales. No lo son. No los toleremos. P.D.3. La situación de Rocha Moya y su relación con el gobierno de Sinaloa es una burla a los más elementales niveles de decencia y orden institucional. Aunque se deslinden sectores de Morena, lo cierto es que operó para tratar de recuperar el fuero. Por lo visto su miedo a posibles acciones sigue siendo vigente. Y llama la atención el desafío a EUA por la Presidenta al no entregarlo a él y sus compinches. Al parecer quien lo manda y autoriza despacha en Palenque. Vienen más desgastes. Las tribus guindas sí tienen distintas prioridades y jerarquías. El desgaste con EUA no será gratuito. P.D.4. Nos están bombardeando durante varios días con propaganda barata para presumir “logros” a propósito del segundo informe de gobierno de Sheinbaum. Todo un espectáculo de manipulación de cifras y datos cuando todos sabemos que en muchas décadas no se registraban tan malos resultados en áreas tan sensibles como seguridad, salud, educación, economía, justicia, medio ambiente e infraestructura. No perdamos el foco de saber que debemos buscar y lograr alternancia en tantos lugares como sea posible en las elecciones de 2027. Ni un voto a Morena. P.D.5. Se siguen publicando datos que evidencian el enorme costo acumulado para el país de las obras faraónicas del sexenio pasado. No hay un solo de esos proyectos que brinde algún beneficio tangible. Cualquiera de ellos (AIFA, Tren Maya, Tren Transístmico, Dos Bocas, Mega Farmacia y Mexicana) es una fuente inagotable de desperdicio de recursos, corrupción, ineficiencias, subsidios, y lesiones permanentes. La historia ya juzgó al responsable de estos tiraderos. Al país le costará mucho reponernos de tan malas decisiones. Lo tendremos que hacer para parar los daños. Las fechorías han sido brutales por haber sido fruto de caprichos insensatos. _____ Notas del editor: Juan Francisco Torres Landa es miembro del Consejo Directivo de UNE México y de la red de Unid@s. Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor.
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