Un espejo refleja, pero no siempre responde igual. El cielo que ya no vigilamos solos Desde finales de agosto, algo cambió en el aire sobre la frontera común. El Comando Norte de Estados Unidos confirmó que, entre el 24 de agosto y el 4 de septiembre, sus fuerzas utilizaron por primera vez el sistema de energía dirigida AMP- HEL —un láser de la familia LOCUST, montado sobre vehículos tácticos— para derribar 11 aeronaves no tripuladas vinculadas a actividad de cárteles. En lo que va del año, la Fuerza de Tarea Conjunta-Frontera Sur reporta más de 300 drones neutralizados mediante sistemas cinéticos y no cinéticos, más de 100 solo en agosto. Ocho mil efectivos estadounidenses vigilan 3,145 kilómetros de línea fronteriza.
El mensaje es inequívoco: Washington ya no solo interdicta droga y migrantes; está librando, con tecnología de guerra, una batalla aérea de baja intensidad contra el crimen organizado transnacional que opera desde suelo mexicano. Ese dato —el salto de la interdicción convencional a la energía dirigida— no es un capítulo más de la militarización fronteriza. Es un cambio de categoría. Y exige que México responda con la misma seriedad analítica, no con reflejos defensivos. La escala como argumento Conviene ser preciso, porque la precisión es lo primero que se sacrifica en este debate. México no está ausente. El secretario de la Defensa Nacional, general Ricardo Trevilla Trejo, confirmó este viernes desde Zacatecas que el país mantiene 165 equipos antidrones desplegados en la frontera norte y que existen «operaciones espejo» con Estados Unidos: intercambio de información y patrullajes coordinados, cada país dentro de su territorio y bajo su propia autoridad. Trevilla fue explícito en algo más: descartó, por ahora, adquirir tecnología láser de alta energía equivalente al AMP-HEL, con el argumento de que los drones empleados por grupos criminales son, en su mayoría, aparatos comerciales que no ameritan esa escala de respuesta. Es un argumento razonable en su lógica interna. También es, precisamente por eso, el punto donde la crítica debe ser más severa, no menos. Cuando la proporcionalidad se convierte en excusa Que los drones sean comerciales no significa que la amenaza lo sea. Un cuadricóptero de mil dólares equipado para vigilar movimientos de tropas, guiar cargamentos o localizar retenes no es un juguete: es un sensor táctico en manos de organizaciones que mueven miles de millones de dólares. La pregunta no es si México necesita un láser de 20 kilovatios —probablemente no, y sería un despilfarro presupuestal calcado de la lógica estadounidense sin evaluar el terreno propio. La pregunta es si 165 equipos de detección e interferencia, sin capacidad de neutralización cinética declarada públicamente, constituyen una respuesta proporcional a un fenómeno que Estados Unidos ya trata como amenaza de seguridad nacional con presupuesto, doctrina y arquitectura de mando dedicados.
La asimetría no es solo de hardware. Es de arquitectura institucional. Estados Unidos tiene una fuerza de tarea conjunta, un comando unificado, reportes operativos públicos con cifras verificables semana a semana. México coordina mediante «operaciones espejo» que se anuncian en una conferencia matutina, sin cifras de neutralización, sin doctrina publicada, sin evaluación pública de resultados. Los cuatro principios que Trevilla invocó —responsabilidad compartida, confianza mutua, soberanía, coordinación sin subordinación— son correctos como marco diplomático. No son, todavía, una estrategia tecnológica con métricas propias. La pregunta que no se hizo en Zacatecas Hay un vacío más profundo que el de los drones, y es el que debería inquietarnos más. Ningún funcionario ha explicado, con la misma soltura con que se presume la cifra de 165 equipos antidrones, cómo se está atacando el financiamiento que permite a estas organizaciones comprar, reponer y escalar su flota aérea. Un dron derribado —sea por láser o por interferencia electrónica— es un costo marginal para una estructura financiera que se repone en horas. La verdadera pregunta estratégica, y la que no se respondió, es si existe una política de decomiso de activos, bloqueo financiero y persecución de las redes de adquisición tecnológica que sea tan visible, tan medible y tan comunicada como los equipos que ya se despliegan en el terreno. Sin esa pieza, la conversación sobre drones es una conversación sobre síntomas. Qué debería exigir México de sí mismo No se trata de replicar el arsenal estadounidense por reflejo nacionalista o por complejo de inferioridad tecnológica. Se trata de exigir tres cosas que hoy no existen públicamente: a) Una doctrina mexicana de contra-UAS con métricas propias, publicadas con la misma regularidad que Washington publica las suyas. b) Una evaluación técnica independiente —no una declaración en conferencia— sobre si la infraestructura actual de 165 equipos es suficiente frente al volumen real de incursiones, y no solo frente a lo que decide reportarse. c) Y más urgente, una estrategia de combate financiero al crimen organizado que sea tan visible como la cooperación en materia de drones, porque neutralizar aeronaves sin desmantelar la capacidad de comprarlas es administrar el problema, no resolverlo. La cooperación bilateral es necesaria y, hasta ahora, funcional. Pero la soberanía tecnológica no se defiende con comunicados de prensa que enumeran equipos sin explicar doctrina. Se defiende con capacidad propia, medible y auditable. Mientras esa capacidad no exista de forma pública y verificable, la frontera seguirá siendo, en los hechos, un espacio donde un país invierte en energía dirigida y el otro invierte en explicar por qué no lo necesita. Biografía: Alberto Guerrero Baena es Consultor y Estratega en Política de Seguridad, Policía y Movimientos Sociales, además de titular de la Escuela de Seguridad Pública y Política Criminal del Instituto Latinoamericano de Estudios Estratégicos, así como exfuncionario de Seguridad Municipal y Estatal. Puedes escucharlo con su análisis en Políticas de Seguridad en diferentes espacios de la Radio y Televisión en CDMX y Michoacán. Correo electrónico: albertobaenamx@gmail.com
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