La participación de la Jefa de Gobierno , Clara Brugada, en el Foro Urban20, en Nueva York , marca un parteaguas en la manera en que la Ciudad de México se inserta en el debate global sobre los grandes problemas urbanos. Llegó con una propuesta sólida, probada en las calles de esta capital, construida alrededor del principio fundamental de poner a las personas en el centro de cada decisión de gobierno . Ese es, en el fondo, el motivo por el que el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, reconoció públicamente a las Utopías como un modelo de referencia. Dijo que la Ciudad de México es una ciudad que tiene un significado personal para él y que muchas y muchos neoyorquinos ven como una fuente de inspiración, en particular por la manera en que ha respondido a las crisis de los cuidados que atraviesan las economías contemporáneas.

Contó que, cuando en su gobierno hablan de las Manzanas del Cuidado que impulsan en Nueva York, se refieren a la administración de Clara Brugada como ejemplo de cómo se pueden ofrecer estos servicios pensando en la clase trabajadora, y añadió que las Utopías hacen exactamente eso, ponen a la gente en el centro de las grandes ciudades y le devuelven la posibilidad de llevar vidas plenas. Junto a él, en el cierre del foro, estuvieron el alcalde de Roma, Roberto Gualtieri, y la alcaldesa de Freetown, Yvonne Aki-Sawyerr, con quienes coincidió en que los problemas de la clase trabajadora deben estar en la vanguardia de la política urbana. Ese reconocimiento responde a un mismo proyecto político que hoy se observa desde otras capitales como ejemplo de urbanismo social, feminista, sostenible y de proximidad : el Sistema Público de Cuidados , que redistribuye el trabajo que históricamente cargaron solas las mujeres, las Casas de las 3R , la Ley de Rentas Justas , que protege a las familias frente a la especulación inmobiliaria, y las propias Utopías . Todas nacen de la convicción de que gobernar significa invertir donde históricamente se ha invertido menos y convertir el espacio público en el gran igualador social. Brugada lo explicó con una frase que resume el fondo de su participación: «las ciudades no somos espectadoras del mundo, somos protagonistas de su transformación y lo hacemos todos los días» . Esta visita coloca a la Ciudad de México y a Clara Brugada en el centro de la conversación internacional con una narrativa que vale la pena subrayar, donde el origen no determina el destino, sino que el Estado puede y debe generar las condiciones para que toda la gente viva con bienestar, y que transformar una ciudad desde abajo es posible y, sobre todo, demostrable. Ahí radica la fuerza de este momento, en que la propuesta habla por sí sola, sin necesidad de convencer a nadie de su valor.

La agenda de vivienda tuvo el mismo peso. La Jefa de Gobierno defendió que la vivienda adecuada y asequible debe entenderse como un derecho humano y no como un activo financiero , y sumó a la capital a una iniciativa internacional por la vivienda asequible junto con Barcelona, Nueva York y Roma. Frente a los que levantan muros, dijo, se construyen puentes, frente a la xenofobia, derechos, frente al abandono, cuidados, frente a la desigualdad, justicia, una postura que conecta directamente con el llamado del Urban20 a recibir a las personas migrantes con dignidad y humanidad. El cierre natural de este ciclo llega en 2028 , cuando la Ciudad de México sea sede del Foro Urbano Mundial de la ONU , el encuentro más importante del planeta en la materia. Ese nombramiento confirma algo que aquí ya sabíamos: cuando las políticas públicas se construyen con la gente al centro, la Ciudad de México y su Jefa de Gobierno se convierten en la referencia hacia la que otras ciudades del mundo voltean a ver. Nota del editor: Ángel Tamariz Sánchez, diputado local de Morena en el Congreso de la Ciudad de México. Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor.

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