Al finalizar su turno en los hospitales , cientos de trabajadores del IMSS salieron a las calles a protestar, por segundo día consecutivo , para exigir un aumento salarial de 10%, abasto suficiente de insumos médicos y la renuncia de Rafael Olivos , líder del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social (SNTSS). Enfermeras, médicos, personal administrativo, de mantenimiento e higiene se manifestaron este viernes en unas 20 vialidades y hospitales de la Ciudad de México y en otros estados del país. Durante varias horas, a pesar de las lluvias ocasionadas por el trayecto de dos huracanes, paralizaron el tránsito y la operación del transporte público para exhibir las carencias con las que trabajan.

Demandan aumento salarial digno Denuncian falta de insumos

Samantha Villegas, una auxiliar de enfermería de la Consulta Externa del Centro Médico Nacional La Raza, explicó que el sindicato acordó un aumento salarial de 2.9%, lo que resulta inferior a la inflación, mientras que a la base trabajadora se le aseguró que el incremento sería de 8%. “Nos subieron solo 100 pesos”, afirmó en entrevista mientras se manifestaba afuera de su hospital. El incremento salarial se acordó en el Congreso Nacional Ordinario del SNTSS, aunque algunos sindicalistas estuvieron en contra, pues exigían el 10% de aumento. “Fueron callados e ignorados”, sostuvo otra enfermera del IMSS que pide reservar su identidad por temor a represalias. Ahora, los trabajadores exigen un Congreso Nacional Extraordinario para renegociar el sueldo. Pero el marginal incremento salarial de este año solo fue la gota que derramó el vaso para los trabajadores del IMSS, quienes aseguraron que laboran en condiciones precarias y batallan con la escasez de insumos médicos. “Nuestra marcha también es porque no tenemos insumos. Nos dicen que el IMSS está en austeridad y no tenemos material”, denunció Villegas. Enseguida ilustró cómo el abasto irregular de los hospitales afecta su trabajo diario: “Como enfermera, a veces no tenemos ni una venda ni una gasa que ofrecerle al derechohabiente, aunque él está aportando su cuota”. Durante las consultas, es el personal el que recibe los reclamos, los gritos y maltratos de los pacientes cansados de que que falten los insumos, indicó Villegas. Ante eso se revelan en las avenidas de las ciudades. “No queremos afectar a los ciudadanos, pero queremos que los derechohabientes se den cuenta de las precariedades que tenemos en el IMSS”, subrayó.

Protestas de trabajadores del IMSS Piden la renuncia del líder del SNTSS

A la falta de material también se suma la escasez de personal de salud. Aunque las autoridades han incrementado las contrataciones de médicos y enfermeras, todavía no son suficientes para la cantidad de pacientes que atienden, indicó Angélica Estrella, enfermera del Hospital La Raza. “Desde años atrás no hay suficiente personal, el desborde de derechohabientes es demasiado, ya son muy pocos los médicos, las enfermeras. Todo se ha ido desmejorando”, sostuvo. La escasez de insumos alcanza hasta a los trabajadores de mantenimiento y la justificación que les dan es que el presupuesto es limitado, agregó Byron Jiménez, quien labora en esa área en el IMSS. “Tenemos que traer las herramientas desde casa. Tenemos que traer cintas de aislar, teflón, mucha herramienta que, se supone, nos tendrían que brindar y no nos dan”. “Nuestra área es muy importante porque nosotros vemos los respiradores, las bombas de oxígeno, y luego no tenemos las refacciones necesarias. Tenemos que hacer maravillas con lo poco que nos dan”, lamentó. La manifestación en este hospital del IMSS, ubicado al norte de la Ciudad de México, en la alcaldía Azcapotzalco, inició alrededor de las tres de la tarde, luego de que el personal concluyera su turno laboral para no afectar la atención médica de los pacientes. Casi todos los manifestantes comenzaron a trabajar a las seis de la mañana y, 13 horas después, seguían de pie, protestando en la avenida, con paraguas e impermeables. Para la enfermera Angélica Estrella, esto es necesario también por los pacientes. “A nosotros no nos dan el suficiente material para poder atender y, al final, lo que pretendemos es que el servicio mejore. No nada más es por nosotros, también es para los derechoabientes”, subrayó. Otras protestas se registraron en diferentes puntos de la Ciudad de México mientras que 37 empleados, elegidos por la base trabajadora como representantes, colocaron un campamento en Paseo de la Reforma, frente a las oficinas centrales del IMSS. Estarán ahí, en plantón, hasta que las autoridades del instituto o el sindicato resuelvan sus demandas. La Secretaría de Gobernación intervino el jueves y se reunió con los representantes en un intento por frenar las manifestaciones. Pero los trabajadores abandonaron la reunión ante la falta de acuerdos. Sin respuesta y apoyo, los trabajadores del IMSS se sienten abandonados por su sindicato, uno de los más grandes del país, y por eso exigen la renuncia del líder Rafael Olivos. “Nuestro sindicato nos está dando la espalda”, señaló Villegas. Otra enfermera del mismo hospital, que solicitó omitir su nombre por temor a un despido, criticó que las cuotas que pagan al sindicato suben cada año, pero el organismo no defiende a los trabajadores cuando lo necesitan. Aunque se piensa que el personal de salud percibe grandes salarios, la enfermera aclaró que esos sueldos no llegan a la base trabajadora y que, con años de aumentos mínimos, el salario ya no es competitivo. “No se percatan de que nosotros ya no alcanzamos un salario digno. Los estímulos nos ayudan, pero, en realidad, nuestro salario no se equipara ni siquiera al salario mínimo”, aseguró. Para Jiménez, quien labora en mantenimiento, la situación actual es muy triste porque los trabajadores de la salud, aplaudidos como héroes durante la pandemia de covid, otra vez enfrentan carencias, represalias y amenazas de rescindirles el contrato por protestar. Mientras, en los hospitales les dicen que no hay presupuesto suficiente para todos los insumos caros que piden, señaló. Después se incorporó de nuevo a la manifestación para gritar la consigna: “¡No te vayas a enfermar porque no hay material!”.

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