Tras 17 años al frente de la Cámara Nacional de la Industria Farmacéutica (Canifarma), Rafael Gual alcanzó importantes logros para el sector: se fortalecieron las exportaciones de insumos médicos, la colaboración entre los distintos laboratorios se afianzó y se superaron tensiones con los gobiernos en turno. En entrevista con Expansión Política , Gual hace un balance de su administración en Canifarma y reconoce que uno de los momentos más desafiantes ocurrió en el sexenio del expresidente Andrés Manuel López Obrador .
Fue muy complicado desde el principio. Se nos tildó de una industria donde había mucha corrupción.
«Tuvimos que capotear el temporal, independientemente de que se nos satanizó como industria y de que prácticamente nos proscribieron el diálogo con cualquier funcionario», afirma. Ni siquiera las amenazas de impuestos provenientes de Estados Unidos le quitaron tanto el sueño, pues considera que no constituyen un peligro real para el sector debido a las reglas del T-MEC . Incluso, la renegociación del tratado representa una oportunidad para que México fortalezca su producción de principios activos.
AMLO y las farmacéuticas En 2018, López Obrador señaló a 10 empresas de distribución de medicamentos de corrupción y decidió vetarlas de las licitaciones públicas. Los señalamientos públicos contra la industria, asegura Gual, prácticamente cerraron el diálogo con las farmacéuticas. Pero dejar a los distribuidores fuera afectó la entrega oportuna de insumos para la salud y esto profundizó el problema de desabasto de medicamentos. «Uno de los grandes temas que tuvimos que enfrentar fue hacer esta clara diferenciación entre distribución e industria farmacéutica. Y no estoy acusando la distribución, al contrario, yo la defendería. O sea, nunca se probó ningún problema, ningún acto de corrupción,
no hubo ningún castigo para la industria ni para la distribución, ni para los funcionarios que estuvieron a cargo de esos contratos», afirma. Este hecho marcó el rumbo de la relación entre gobierno e industria farmacéutica. Sin comunicación, las autoridades dieron «palos de ciego», señala, en las compras de medicamentos.
Rafel Gual subraya que aquel sexenio fue un punto de quiebre, donde la relación de confianza que existía entre el gobierno y el sector farmacéutico se rompió a partir de 2019. A esta problemática se sumó la tardanza en los trámites de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios ( Cofepris ), necesarios para autorizar insumos o nuevas moléculas. Para recuperar el diálogo, las negociaciones y la imagen de la industria, el sector se centró en «comprobar con hechos» y sin confrontaciones su importante papel en el abasto de medicamentos. También se identificaron funcionarios específicos con apertura para mantener vías de comunicación mínimas. «Siempre fue difícil el diálogo, pero las acciones cuentan más que las palabras. La industria respondió a pesar de todas estas vicisitudes», indica Gual.
Crecen las exportaciones Aunque el sexenio anterior fue complicado, ese entorno adverso llevó a la industria farmacéutica nacional a mirar al exterior. El resultado fue un
crecimiento en las exportaciones a Centroamérica, Sudamérica, Europa y Estados Unidos.
Teníamos una industria muy encontrada, muy separada, muy dividida. Ahora tenemos una industria mucho más fuerte, más consolidada y activa.
«Antes no teníamos, prácticamente, ninguna exportación, estábamos concentrados al mercado nacional. Pero no hay cosa buena que no venga después de una complicación. Así que, todas estas complicaciones que se dieron de 2019 para acá, orientaron a la industria mucho más fuerte hacia la exportación». Esto también contribuyó a unificar a la industria, uno de los logros que Rafael Gual más destaca de su gestión. Asegura que antes de su llegada a Canifarma, el gremio estaba dividido, así que se centró en analizar qué generaba discrepancias. Identificó que el 97% de los temas eran de interés común, así que de la agenda conjunta se eliminó el 3% que provocaban tensiones y se logró una postura conjunta duradera.
El giro de Sheinbaum A pesar de las fricciones con López Obrador, el exdirector de Canifarma reconoce que en el gobierno de la presidenta
Claudia Sheinbaum hay un cambio positivo en la relación con la industria. Con la administración actual el diálogo es clave y esto ha dado resultados: hay mejor planeación en la
compra consolidada de medicamentos , que alcanzó un 82% de adjudicación de medicamentos en 2026. “Afortunadamente, en esta nueva administración hay mucho más diálogo, hay mucho más entendimiento entre las partes, hay colaboración. Nadie puede avanzar sin el otro, o sea, el gobierno no puede avanzar sin la industria farmacéutica y la industria farmacéutica tampoco sin el gobierno. Entonces, hay que construir puentes con base en la confianza. Eso se perdió en 2019, pero la estamos recuperando”, dice.
Yo pinto en mis ratos libres o en las noches o los fines de semana para desestresarme.
De la ingeniería química a la pintura Tras su extensa trayectoria, Rafael Gual inicia una nueva etapa fuera del país centrada en su familia. Es ingeniero químico de profesión, el mayor de seis hermanos y fanático del FC Barcelona. Inició su carrera en 1981 en la Secretaría de Patrimonio y Fomento Industrial, donde coordinó la depuración del padrón oficial de empresas farmacéuticas. También Encabezó la dirección de la Asociación Nacional de Fabricantes de Medicamentos (
Anafam ) de 1989 a 1997 y posteriormente dirigió la Asociación Mexicana de Industrias de Investigación Farmacéutica (
AMIIF ) durante 13 años. En 2009 fue designado director general de Canifarma. Después de dedicar toda una vida al sector farmacéutico, podrá destinar más tiempo a su otra pasión: la pintura. A los 6 años aprendió a pintar de manera autodidacta. Su padre, arquitecto de profesión, decidió no inscribirlo en clases formales para evitar que copiara la técnica de un profesor y así preservar su estilo personal. Su especialidad es la representación de animales, principalmente caballos, leones, tigres, jirafas y lobos, figuras que pinta de memoria, sin utilizar estampas o imágenes de referencia. Para Gual, la pintura es un proceso terapéutico que le permite olvidar las preocupaciones y concentrarse. Comparte que en las reuniones de trabajo, mientras escuchaba y tomaba notas, acostumbraba dibujar cabezas de animales sobre el papel. Le gusta pintar escuchando a Beethoven, Dvořák o Bach a alto volumen. «Es mágico. Cuando pintas, te abstraes de toda la problemática que estás cargando y de verdad pierdes la noción del tiempo». Así sobrellevó los momentos más tensos de su carrera, que cosechó frutos para la
industria farmacéutica nacional.
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