Con un gol clave, el que selló la remontada, y una asistencia, Mohamed Salah asumió la responsabilidad y lideró la victoria de Egipto este domingo por 3-1 sobre Nueva Zelanda, que lo deja a las puertas de los dieciseisavos de final del Mundial 2026.
Los Faraones quedaron como únicos líderes del peleado Grupo G con cuatro puntos, seguidos de Bélgica e Irán, que igualaron 0-0 más temprano, con dos cada uno. Nueva Zelanda cierra con una unidad.
El viernes, en la tercera y última jornada (03H00 GMT del sábado), Egipto jugará frente a Irán en Seatlle y Nueva Zelanda lo harpa contra Bélgica en Vancouver.
De esta forma, a los Faraones les bastará con empatar para avanzar a la segunda ronda del Mundial 2026 e incluso perdiendo ante los iraníes podrían terminar segundos de la serie o también clasificar como uno de los mejores terceros.
Por ello la importancia de este triunfo, que además fue el primero de Egipto en los Mundiales.
En efecto, la selección de la tierra de las Pirámides participó previamente en los torneos de Italia 1934, Italia 1990 y Rusia 2018, en los que nunca pudo superar la primera ronda ni celebrar una victoria.
Triunfo histórico
«En los próximos años recordaremos que este fue uno de los logros de la historia» del fútbol egipcio, destacó Salah tras el partido.
El emblema del Liverpool, sin equipo para la próxima temporada al expirar su contrato con los Reds, anotó el segundo tanto de los Faraones a los 67 minutos y asistió a Trézéguet en el tercero (82′).
Trézéguet había ingresado solo seis minutos antes de su gol por la otra estrella de la Premier League de la delantera egipcia, Omar Marmoush, que pese a su movilidad no pudo imponerse frente a la defensa oceánica.
Salah, la diferencia
El capitán asumió su responsabilidad y llevó a Egipto a dar vuelta un partido en el que los Kiwis se habían adelantado a los 15 minutos por medio de Surman, tras una asistencia de la sensación de las redes sociales Tim Payne.
Egipto había igualado a los 59′ con un tanto de Mostafá Zico, ocho minutos antes de la fulgurante aparición de Salah con un gol marca registrada, un remate a colocar -un pase a la red- con la cara interna del pie izquierdo dentro del área.
Dos minutos después de lanzar el córner que devino en el tanto definitivo de la victoria de Egipto, Salah fue reemplazado y el estadio BC Place, en Vancouver, se vino abajo y lo despidió con una ovación.
El ídolo elogió al gran contingente egipcio entre el público y dijo: «Se siente como si estuviéramos jugando en Egipto. Es una gran victoria y una gran vibra».


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