Nemesio Oseguera Cervantes, “ El Mencho ”, fundador del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), fue abatido en un operativo del Ejército mexicano y la respuesta inmediata tras su caída fueron los narcobloqueos en diversas entidades en donde tiene presencia una de las organizaciones criminales más poderosas del mundo. El cártel de las cuatro letras como también se le conoce tiene presencia en más de 40 países , de acuerdo con datos de la DEA, y su crecimiento no solo obedece a la ferocidad de sus integrantes, sino a una combinación de factores como «la facilidad» de hacer negocios ilegales de «El Mencho» que lo llevó a crear franquicias para estar presente en México y lograr alianzas con socios de Latinoamérica.
El repliegue del Cártel de Sinaloa y la invasión territorial El CJNG como franquicia
Uno de los factores determinantes fue el vacío de poder dejado por el Cártel de Sinaloa tras la captura y extradición de Joaquín «El Chapo» Guzmán. Mientras la organización sinaloense se atrincheraba para reorganizarse internamente, «el Mencho» dio la instrucción de expandir sus tropas hacia estados clave como Zacatecas, Aguascalientes, Michoacán y Guanajuato a partir de 2015, dice el consultor en seguridad, David Saucedo. “El cártel de Sinaloa en sus orígenes fue un cártel marihuanero, se dedicaban a sembrar, cultivar y vender marihuana, pero evolucionó hasta convertirse en productores y comerciantes de drogas sintéticas; sin embargo, el CJNG es quizá la primera organización a nivel mundial que funda un imperio basado en las ganancias exorbitantes del fentanilo”, añade el especialista en entrevista con Expansión. Esta bonanza económica de las drogas de diseño le otorgó un poder financiero sin precedentes, permitiéndole invertir en armamento y capacidad de reclutamiento masivo. El señor de los gallos, como también se le conocía a Nemesio Oseguera, tenía una fama de ferocidad “bien ganada”, por lo que logró expandir sus actividades ilícitas tras realizar negociaciones y alianzas con grupos criminales locales. Una especie de franquicia que se estableció en gran parte del país. “Por supuesto que el CJNG copió algunas de las estrategias del cártel Sinaloa como establecer anillos de protección política, crear una base social de apoyo. Evidentemente participó en procesos electorales financiando proyectos políticos”, refirió Saucedo. Otro de los factores que influyen es la cooptación de autoridades municipales y estatales, además del financiamiento a campañas electorales. El más reciente caso es del alcalde de Tequila, Jalisco, donde el cártel prácticamente «estaba sentado en la silla del presidente municipal», destaca David Mora, analista para México del International Crisis Group, quien asegura que entre las acciones que se deben reforzar para debilitar al cártel es atacar la cooptación de gobiernos locales. De acuerdo con datos de la DEA, el CJNG opera en 29 estados de México , casi todos los 50 estados de Estados Unidos y 40 países. «Bajo el liderazgo de Oseguera Cervantes, el CJNG ha expandido sus operaciones mucho más allá de las fronteras de México, estableciendo presencia en más de 40 países. El cártel utiliza sus recursos financieros, su singular estructura de mando basada en franquicias, su propensión a la violencia y su acceso a funcionarios corruptos para mantener y expandir su influencia sobre el narcotráfico en México», destaca la Administración del Control de Drogas de EU .
El experto de Crisis Group explica que, aunque el abatimiento del líder es un evento significativo, las afectaciones en la cadena de producción y suministro de drogas a nivel internacional no son inmediatas, sino que suelen verse a mediano plazo. Como ejemplo, menciona que el conflicto interno en el Cártel de Sinaloa provocó que «Los Chapitos» compren menos cocaína a sus socios en Colombia y Ecuador, lo que genera una especie de stock de esta mercancía ilegal y una mayor incautación por parte de las autoridades colombianas. Sin embargo, los cárteles mexicanos son los jugadores estrellas en el flujo de drogas hacia Estados Unidos y demás mercados internacionales, considera el experto. “El CJNG trabaja de la mano con muchas de las organizaciones que también trabajan con otros grandes cárteles como el de Sinaloa, son muy contados los casos donde hay exclusividad”, dijo en entrevista con Expansión. Ambos entrevistados coinciden en que es muy pronto para hablar de una sucesión en el liderazgo del CJNG ya que no hay una línea marcada como sí la hay dentro de otros grupos criminales como el de Sinaloa, por ejemplo, en donde los hijos son los que toman las riendas del negocio criminal. David Saucedo prevé tres escenarios: -Liderazgo unipersonal: Que los jefes de región acuerden designar a un solo sucesor. -Inteligencia colegiada: Que la estructura piramidal evolucione hacia un consejo donde los jefes regionales tomen decisiones colectivas con mayor autonomía para sus grupos. -Fractura y guerra sucesoria: Que no haya acuerdo y se desate un conflicto interno por el control, similar a lo ocurrido recientemente con el Cártel de Sinaloa. “Muchos grupos dentro del CJNG eran leales a la figura de «El Mencho» y no necesariamente a la organización, lo que facilita posibles desprendimientos o traiciones ahora que él no está”, explica el especialista. David Mora coincide en que es muy pronto para hablar de una sucesión en el liderazgo; sin embargo, hay liderazgos que empiezan a relucir como: Juan Carlos Valencia González “El 03”, hijastro de «El Mencho», quien tiene a su favor la familiaridad; “El Sapo”, clave en el mercado de drogas sintéticas y reclutamiento. “El tío Lako” o “Tío laco”, operador de la organización criminal enfocado en el robo de combustible, o “Doble R», el líder en la zona metropolitana de Guadalajara, la plaza más importante del cártel. “Hay figuras importantes que podrían suceder, pero el problema es que ninguno parece tener la legitimidad y la capacidad de control absoluta que tenía `El Mencho’, el riesgo es la inestabilidad porque se ponen de acuerdo o uno se impone sobre el otro”, explicó Mora, de Crisis Group.
El CJNG utiliza mecanismos de reclutamiento muy agresivos en todo el país, incluso en estados que no controla totalmente, como Guerrero y Oaxaca, para mantener su fuerza, por lo que este delito es otro eje a combatir, ya que mientras el gobierno federal presume cifras de 1,000 o 2,000 detenidos por delitos, y el crimen organizado recluta 10,000 personas al mes; no hay sistema penitenciario que aguante esto. Sobre el operativo que llevó al abatimiento del líder del CJNG, David Saucedo, especialista en temas de seguridad, afirma que fue el gobierno estadounidense quien envió el mensaje a México. “Era una instrucción del gobierno de los Estados Unidos hacia el gobierno de México que tenía que ser acatada”, destaca. El especialista detalla que en el sexenio de Andrés Manuel López Obrador no se actúo a pesar de que tuvo información de inteligencia sobre la geolocalización de “el Mencho”, pero decidió no actuar; ahora, con la presidenta Claudia Sheinbaum sí se logró y el objetivo principal es “reducir sus capacidades, fragmentarlos, enfrentarlos y en su caso erosionarlos”. «El Mencho» fundó este cartel en 2009 y, según expertos, es una de las organizaciones del narcotráfico más poderosas de México. El capo fallecido era uno de los mayores responsables del tráfico de heroína, cocaína, metanfetamina y fentanilo hacia Estados Unidos, según el gobierno de ese país. Los negocios del cártel se extendieron a otras actividades criminales como la extorsión, el robo de gasolina y el tráfico de personas, según la agencia antidrogas estadounidense (DEA), delitos que le dejan un fuerte ingreso y una gran capacidad económica.
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