A partir de enero de este año el salario mínimo (SM) en México alcanzó un monto mensual de 9,582 pesos. Con este aumento, se ubica por primera vez por encima del costo de dos canastas básicas y supera el umbral de pobreza, al menos para dos personas.

El problema: ganar un peso más puede significar 448 pesos menos

Es un avance relevante en la política de recuperación salarial, resultado del acuerdo entre sector empresarial, sindicatos y gobierno. Pero no basta con subir el salario mínimo. Si el SAT y el IMSS no actualizan sus tablas de retención, el aumento se diluirá en descuentos para quienes menos ganan. La Ley Federal del Trabajo y la Ley del IMSS establecen que el salario mínimo no debe estar sujeto a retenciones. Quien gana esa cantidad debe recibirla íntegra. Sin embargo, las tablas vigentes del ISR y del IMSS no se han ajustado al alza del salario mínimo. El resultado es que una persona que gane apenas un peso más ya es sujeto de retenciones. En 2026, esta situación sigue vigente. Las tablas del ISR publicadas en la miscelánea fiscal pese a su ajuste por inflación, mantienen rangos desactualizados. El límite inferior de los primeros tres niveles de retención están por debajo del nuevo salario mínimo general (7,169 pesos) y en el caso del salario mínimo en la frontera, también el límite inferior del cuarto nivel (12,598). Esto provoca que trabajadores con ingresos ligeramente superiores al mínimo pierdan una parte de su salario por concepto de impuestos. Lo mismo ocurre con las retenciones del IMSS: las cuotas del trabajador se aplican desde el primer peso que supera el mínimo, lo que reduce aún más el ingreso disponible. Además de que en el caso del SM, ordena que sea cubierto por los patrones, lo cual no sería válido si se amplía el margen de salarios exentos de retenciones.

Un ejercicio que muestra el impacto

¿Qué deberían hacer el SAT y el IMSS?

La siguiente tabla compara distintos escenarios salariales y las retenciones aplicables en 2026. Incluye el subsidio al empleo vigente, que busca mitigar el efecto del ISR en ingresos bajos. Como se observa, una persona que gana un peso más que el salario mínimo termina recibiendo 448 pesos menos al mes. En términos netos, su ingreso cae por debajo del monto que la ley protege como libre de descuentos. El subsidio al empleo, aunque ayuda, no resuelve la distorsión. La propuesta de Acción Ciudadana Frente a la Pobreza que esperamos sea retomada por sindicatos y organismos empresariales es clara: exentar de retenciones de ISR y de cuotas del IMSS a los salarios más bajos, al menos hasta un umbral de 14,200 pesos mensuales. Esto beneficiaría directamente a quienes ganan menos, sin modificar ni aumentar la aportación de los patrones, pues se trata de exentar las retenciones al trabajador, no las contribuciones patronales.

Actualizar las tablas no solo es congruente con el espíritu de la ley, sino con la política de recuperación salarial que el gobierno ha impulsado. Además, permitiría que millones de trabajadores formales de bajos ingresos reciban íntegro lo que sus empleadores destinan a su salario, contribuyendo a mantener la tendencia a la baja en los niveles de pobreza. La renuncia fiscal -al menos en parte- se compensaría con un impulso a la capacidad de consumo y su efecto recaudatorio por la vía correcta: el desarrollo del mercado interno Resolver este problema no corresponde a la negociación del salario mínimo, sino en los escritorios de la Secretaría de Hacienda y del IMSS. El problema es serio: Si no actualizan sus tablas, el monto del salario mínimo se convertirá en dique que desincentive la mejora salarial, por arriba del mínimo. Lo cual a todas luces es absurdo y contraproducente. ____ Nota del editor: Rogelio Gómez Hermosillo es Presidente Ejecutivo de Acción Ciudadana Frente a la Pobreza. Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor.

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