Afuera del Senado , las acusaciones se acumulan. Estados Unidos señala a México por el poder de los cárteles y apunta a presuntos vínculos entre políticos y organizaciones criminales . Dentro del recinto, Enrique Inzunza Cázarez ocupa su escaño , lee, escucha y, de vez en cuando, recibe un abrazo de sus antiguos compañeros de bancada. El senador sinaloense volvió al Pleno el 2 de septiembre , después de varios meses de ausencia y tras los señalamientos formulados por Estados Unidos sobre su presunta participación en una estructura vinculada con “Los Chapitos”.
Regreso de Inzunza
Desde entonces, mientras la oposición exige que deje el cargo y ciudadanos reclaman que enfrente las acusaciones sin fuero, Inzunza permanece en su curul. Su escaño no es solo un lugar desde el que vota o escucha las sesiones. Mientras conserve el fuero constitucional, esta protección impide su detención y establece un procedimiento específico para que pueda ser sujeto de un proceso penal. En el Senado, por ahora, Inzunza sigue ahí: rodeado por sus antiguos compañeros, cuestionado por la oposición y, buena parte del tiempo, detrás de las páginas de un libro El pasado 2 de septiembre, Inzunza Cázarez regresó a su escaño después de dejar de acudir al Senado desde que Estados Unidos, en abril pasado, lo señaló de formar parte de una estructura que habría permitido a Los Chapitos, del Cártel de Sinaloa, operar y trasladar grandes cantidades de drogas hacia ese país a cambio de sobornos. En medio de tumultos, el senador regresó al Senado. Lo primero que hizo fue ofrecer una conferencia de prensa en la que aseguró ser inocente de las acusaciones en su contra, afirmó que existe una “embestida” en su contra y calificó a Rubén Rocha Moya –quien también es mencionado por presuntos vínculos con el narcotráfico– como un “hombre honorable”. Sin embargo, el desorden se quedó afuera del Pleno. Dentro del recinto, la mayoría de los morenistas recibió a Inzunza con saludos, sonrisas y abrazos. Entre ellos estuvo Lucía Trasviña, quien, en cuanto lo vio, lo esperó con los brazos abiertos. También Alfonso Cepeda se levantó y se movió de su lugar para saludarlo.
Reclamos de la oposición y lecturas desde el escaño
Otros senadores que llegaron después de él, en cuanto lo vieron, acudieron a su lugar para abrazarlo. Fue el caso de Adán Augusto López y Gerardo Fernández Noroña, a quienes incluso se les escapó una sonrisa al verlo. Aunque ya no pertenece a la bancada de Morena , pues no quiso solicitar licencia a su cargo como lo recomendó la presidenta Claudia Sheinbaum, Inzunza Cázarez continúa sentándose dentro de la zona asignada a los morenistas. Ese mismo día, afirmó que seguiría respaldando las iniciativas de reforma de Morena y de la presidenta de México. En casi un mes desde el regreso del senador, Inzunza Cázarez no solo fue recibido con brazos de bienvenida de parte de sus excompañeros de la bancada de Morena; también es objeto de críticas desde la oposición.
Piden retirarle fuero a Inzunza
El pasado 8 de septiembre, por ejemplo, la priista Paloma Sánchez subió a la tribuna para confrontar al senador y acusarlo de llevar los acuerdos entre el crimen organizado y el gobierno de Sinaloa. “Su presencia mancha a esta soberanía. Se esconde en el Senado, protegido por el fuero. Mientras a los sinaloenses los siguen matando. Es hora de que no puede justificar ¿por qué no pide licencia?”, reclamó la priista, quien después se acercó al escaño del senador para entregarle carpetas con información sobre personas desaparecidas en el estado. Ese día, Inzunza Cázarez solo observó cómo su compañera legisladora colocaba las carpetas alrededor de su escaño y le dijo “yo la respeto a usted”, a lo que Paloma Sánchez respondió: “Y yo a usted, ¿le falté al respeto? Necesita ver los datos del pueblo de Sinaloa, senador”. La senadora Lilly Téllez también criticó ya en diversas ocasiones el regreso de Enrique Inzunza Cázarez al Senado. El 2 de septiembre, en cuanto lo vio en el Pleno de la Cámara alta, la panista comenzó a grabarlo. “Véanlo, indígnense, porque si México permite que esta clase de criminales estén aquí, México va a estar perdido. Necesitamos denunciarlos con la verdad, lo que son estas personas: son criminales. Ahí está Inzunza. Todo México sabe que es un criminal y aquí está sentado”, dijo la legisladora mientras transmitía en vivo desde sus redes sociales. Al mismo tiempo, Inzunza Cázarez solo sonreía frente al teléfono de la senadora y, en algunos momentos, se volteaba. Sin embargo, no fue la única ocasión. El 22 de septiembre, Téllez volvió a criticar al legislador de Sinaloa al recordar las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre que México es el epicentro de los cárteles. En ese contexto, exigió al gobierno federal romper el “narcopacto”. “Aquí en el Senado lo confirma el ‘narcopartido’, porque el Senado es el epicentro de la impunidad de los ‘narcopolíticos’; mientras eso se dice en la ONU, aquí estaba sentado”, mencionó la panista. A las críticas se suma Vania Pérez, expresidenta del Sistema Nacional Anticorrupción, quien durante dos semanas recolectó firmas a través de Change.com para pedir que Enrique Inzunza Cázarez deje su cargo como senador y enfrente, sin fuero constitucional, las acusaciones que hay en su contra. Al cumplirse cinco meses desde que Estados Unidos señaló a Inzunza Cázarez por presuntos vínculos con el narcotráfico, la extitular anticorrupción acudió al Senado para entregar las más de 23,000 firmas recolectadas. Sin embargo, su ingreso no fue sencillo. El personal de resguardo le impedía a ella y al grupo de personas que la acompañaba acceder a la Cámara alta, presuntamente por órdenes de la Mesa Directiva, encabezada por el morenista Higinio Martínez. Mientras el senador permanecía sentado en su escaño, Vania Pérez, acompañada por la senadora priista Paloma Sánchez, intentaba ingresar a la Cámara alta. Tardaron casi una hora en lograrlo. «Lo estuvieron protegiendo (a Inzunza) desde Morena, desde la presidencia, desde la Mesa Directiva. Tanto se ha dicho que ya no pertenece a ese grupo parlamentario. Bueno esto es un claro ejemplo de que es una simulación, de que sigue siendo parte de Morena», reclamó Paloma Sánchez. Entre gritos de «fuera Inzunza, fuera Inzunza», Vania Pérez ingresó al Senado con una caja roja en la que llevaba las más de 23,000 firmas y una fotografía del senador de Sinaloa. Sin embargo, las firmas no fueron lo único que entregaron. También dieron a conocer que la Alianza Mexicana de Abogados y la Federación de Abogados de Sinaloa entregaron a la Cámara de Diputados una petición para que se inicie un juicio de procedencia con el objetivo de retirarle el fuero constitucional al legislador y que pueda enfrentar, sin esa protección, las acusaciones que hay en su contra. «(Las firmas) las traemos al Senado de la República, porque él está escondido allá adentro, está escondido atrás de su fuero (…) El día de hoy él está allá dentro, en su curul, en primera fila, protegido por Morena», reclamó Vania Pérez.
La lectura
Explicó que esta acción constituye una manifestación pacífica de ciudadanos para expresar su inconformidad con que Inzunza Cázarez continúe ocupando un escaño en el Senado. Mientras persisten las acusaciones de que México es el epicentro de la violencia de los cárteles de la droga y ciudadanos piden el desafuero del senador, Inzunza Cázarez pasa sus días leyendo en el Senado. Detrás de las páginas de Ignacio Manuel Altamirano y Arantxa Tirado Sánchez, el senador deja pasar el tiempo mientras transcurren las sesiones. Pueden discutirse iniciativas, realizarse nombramientos o lanzarse reclamos de la oposición en contra de él, pero Inzunza observa, guarda silencio y permanece al margen de la tormenta política que se desarrolla a su alrededor. Por ejemplo, el 2 de septiembre, mientras el Senado ratificaba a Cristina Planas como subsecretaria de América del Norte, Inzunza Cázarez se la pasó leyendo su libro “El lawfare. Golpe de Estado en nombre de la ley”, de la politóloga Arantxa Tirado Sánchez. Además, llevaba consigo un libro de Ignacio Manuel Altamirano. Fuera del Senado se libra una discusión sobre el narcotráfico y los presuntos vínculos entre grupos criminales y políticos. Dentro de la Cámara alta, en cambio, pareciera existir otra realidad: una en la que Inzunza permanece en su escaño, rodeado por sus antiguos compañeros de bancada y bajo la protección que le otorga el fuero constitucional.
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