El antesalista dominicano Manny Machado parece haber encontrado finalmente la brújula ofensiva con los Padres de San Diego. Tras un prolongado e inusual bache que alertó el sur de California, el madero del «Ministro de la Defensa» ha comenzado a responder con la autoridad que le caracteriza, devolviendo la tranquilidad a la gerencia de los frailes.

De acuerdo con los datos oficiales de MLB.com, Machado se ha posicionado en los últimos siete días como el dueño del quinto mejor OPS (On-base plus slugging) de toda la Liga Nacional, con un robusto 1.180 en ese lapso.

Esta notable mejoría representa un tanque de oxígeno para unos Padres (40-37, empatados con los Cubs y los Nacionales por el último puesto del wild card de la Liga Nacional), que necesitan la producción de su principal referente contractual para mantenerse firmes en la lucha por la división.

Durante este despertar de una semana, Machado ha disputado cinco compromisos en los que exhibe un promedio de bateo de .316, producto de 6 indiscutibles en 19 turnos oficiales.

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Lo más alentador para la causa de San Diego es que la mitad de esos hits han sido extrabases, desglosados en tres dobles y dos cuadrangulares que han remolcado siete carreras, sirviendo como el motor principal de la alineación.

Lo dice la sabermetría

Al profundizar en la sabermetría avanzada provista por plataformas como Baseball Savant, el repunte de Machado no es una casualidad dominada por la suerte.

Su porcentaje de contacto fuerte (Hard-Hit Rate) se ha elevado hasta un impresionante 53.8% en los pasados siete días, una notable diferencia con el 43.4 que tiene acumulado en la temporada.

Asimismo, las métricas de FanGraphs respaldan este giro radical en su rendimiento. Su ponderado de carreras creadas ajustado, conocido técnicamente como el wRC+ (weighted Runs Created Plus), se disparó a un superlativo 202 en sus últimos cinco juegos, lo que significa que el antesalista dominicano estuvo produciendo un 102% por encima del promedio de la liga, confirmando que las pelotas están saliendo con mejor ángulo y velocidad de su bate.

Este despertar llegó en el momento más oportuno, justamente después de que la prensa estadounidense cuestionara fuertemente su bajo promedio general de .179.

El propio dirigente de los Padres ratificó su confianza inquebrantable en el estelar de 33 años, manteniéndolo como el cuarto bate del equipo bajo la premisa de que su calidad como superestrella saldría a flote tarde o temprano.