Yung Ran Yun nació en Seúl hace 66 años, pero lleva 30 viviendo en la Ciudad de México, en ese barrio coreano de la Zona Rosa que, tras extenderse por varias calles, ahora es conocido como “Pequeño Seúl” . Hace tanto que Yun se adaptó a la cultura mexicana que prefiere el pozole al ramen; el tequila al soju y hasta se cambió el nombre a ‘Juanita’. “Ya no volteo si me llaman Yung”, asegura. Pero este jueves, mientras México y Corea del Sur se enfrentaban en el Mundial de Futbol 2026 , le fue difícil apoyar a una sola selección. Ella ilustra la compaginación entre ambas culturas, potencializada por la exportación del K-Pop, los dramas coreanos y el skincare; la amabilidad y fiesta mexicana, además del avance comercial: Corea del Sur es el quinto socio comercial de México.

Así que en el Pequeño Seú l, a donde se dieron cita unos pocos coreanos para ver el partido, mientras los mexicanos abarrotaban la zona hasta el Ángel de la Independencia, algunas personas no se decidían. “Mi corazón está con México”, dijo Yun, aunque portaba la playera roja de Los guerreros Taegeuk. En el restaurante surcoreano Gaepan celebró el primer gol de México, el único que le dio la victoria, pero siempre aclarando que los coreanos no podían ganar porque corrían menos en la altura de la Ciudad de México, a más de 2,000 metros sobre el mar.

https://www.instagram.com/reel/DZwOgXGgDty/?utm_source=ig_web_button_share_sheet

En el local de al lado, un estudio de foto estilo coreano, a Rosa Velazquez, una joven mexicana de 20 años, también le costó decidirse por una selección. Es fan de Sf9, un grupo de K-pop y de la cultura surcoreana. Pero, al final, la euforia mundialista que se apoderó de las calles capitalinas la convenció. “Gana la selección mexicana. Podrán ser unos troncos, pero son nuestros troncos”, señaló. La mexicana Yazmín Zertuche, de 26 años, tomó la decisión contraria: apoyar a Corea del Sur. Desde que conoció el K-pop a los 15 años se enamoró de ese país asiático. Estudió coreano y esta noche apoyó a esa selección. Para otros surcoreanos no había duda alguna. Aunque le gusta mucho México, Kay Jong, originario de Seúl de 66 años que lleva cuatro años viviendo en la Ciudad de México, sufrió el triunfo de la Selección Nacional sobre Corea del Sur. También lo padeció Minsu Pae, de 48 años.

Los dos querían que ganara Corea, pero reconocieron el triunfo de México de manera digna, por dos razones principales: que había sido mejor equipo y que es el país donde trabajan. Jong es dueño de un restaurante en la Zona Rosa y regaló Korean BBQ a todos los comensales por el triunfo de México. Pae vende productos cosméticos y felicitó a la selección mexicana, aunque sin perder la esperanza de que el siguiente partido lo gané Corea. Los mexicanos que festejaban en los alrededores, en cambio, corearon: “¿Dónde están, dónde están esos coreanos que nos iban a ganar?”.

]]>