Esta semana, muchas voces discutieron el bono demográfico mexicano: esa etapa en la que la población en edad de trabajar crece más rápido que la que depende de ella , y cada hogar tiene más manos para producir. El diagnóstico se centró en si el país lo aprovechó y en cuánto tiempo le queda. Pero ese énfasis deja fuera una transformación positiva, con importantes efectos económicos, que la Encuesta Intercensal 2025 del INEGI acaba de revelar: un bono de género, que se mide en la calidad de vida de las mujeres.
El dato más contundente de la encuesta no es la baja fecundidad general, sino en las nuevas maternidades. Entre 2019 y 2024, la tasa de fecundidad de las adolescentes capitalinas de 15 a 19 años cayó de 26.4 a 8.2 nacimientos por cada mil, una reducción de 69% (INEGI, EIC 2025) . Ningún otro grupo de edad bajó tanto; después de los 40 años la fecundidad prácticamente no cambió . En otras palabras, las capitalinas no están renunciando a la maternidad: la están decidiendo más tarde, con más información y en mejores condiciones . En el mismo periodo, la asistencia escolar de las mujeres de 15 a 24 años subió a 60.2%. Cada embarazo adolescente evitado significa años de escuela que se completan, un primer empleo que llega en mejores términos, un proyecto propio que se convierte en emprendimiento. Y cuando la maternidad llega, es diferente. En la ciudad, las mujeres con educación media superior o superior tienen en promedio 1.1 hijos, frente a 4.1 de quienes no tuvieron escolaridad (INEGI, EIC 2025). Madres con más preparación significan más tiempo, más recursos y más atención para cada niña y cada niño. Ese es el primer componente de este nuevo bono: espacios de crianza más sanos, donde la infancia se elige y se acompaña . El segundo componente es económico. La CEPAL lo identifica como el «bono de género»: un beneficio que la sociedad obtiene cuando avanza hacia la paridad entre mujeres y hombres en el trabajo. La capital va adelante. La participación económica de las mujeres llegó a 49.7%, muy por encima del 41% nacional, y ellas ya representan 44.8% de la población ocupada. Además, 43% de los hogares capitalinos tiene a una mujer como persona de referencia, la proporción más alta del país (INEGI, EIC 2025). Pero la brecha de participación con los hombres sigue siendo de 20 puntos, y los datos muestran dónde está la presión . Hoy 27% de las niñas, niños y adolescentes capitalinos vive solo con su madre, y en una cuarta parte de los hogares familiares una mujer cría sin pareja . Al mismo tiempo, la ciudad envejece, y el cuidado de las personas mayores amenaza con recaer, otra vez, en las hijas.
Por eso las políticas de cuidados son política económica en el sentido más estricto. El Sistema de Cuidados de la Ciudad de México, impulsado por la Jefa de Gobierno, reconoce que cuidar es trabajar, y la ciudad debe compartir esa carga con las familias . Estancias infantiles, atención a personas mayores y apoyo a quienes crían solas son la condición para que el tiempo de las mujeres se convierta en estudios, empleo formal, emprendimiento y patrimonio. Para las empresas, también es una cuestión de competitividad: cada profesionista que abandona su empleo por falta de cuidados es talento que la economía ya formó y que pierde. A esto se suman la formación en habilidades digitales, el financiamiento para los negocios que encabezan mujeres y los empleos de calidad cerca de sus hogares. El viejo bono demográfico dependía de cuántas personas había. Este nuevo bono depende de cuántas oportunidades tienen . Su medida real es el ingreso de los hogares que encabezan las mujeres, las adolescentes que terminan la escuela antes de pensar en ser madres, y las niñas y niños que crecen en casas con más tiempo y más recursos . La Ciudad de México tiene todo para ser la primera en beneficiarse . La transición demográfica no tiene por qué narrarse como una crisis: para las mujeres de esta ciudad, puede ser la mayor oportunidad económica de su historia . Manola Zabalza Aldama es secretaria de Desarrollo Económico de la Ciudad de México y economista por el Instituto de Estudios Políticos de París. @ManolaZabalza
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