Ha sorprendido a más de uno la negativa del presidente Luis Abinader a que se toque el Coliseo Carlos «Teo» Cruz, dentro del proyecto de construcción de un nuevo estadio en la cuadra donde está ubicado el Quisqueya Juan Marichal.
Ingenieros y arquitectos, cercanos y ajenos al tema, aseguran en privado a Diario Libre que no es posible construir un estadio nuevo solo entre el terreno de la Liga Mercedes y los parqueos frontales del “coloso del Ensanche La Fe”. El arquitecto José Mella, gran conocedor del tema, puso en duda que sea posible levantar una edificación nueva sin tocar la de boxeo.
Un ejercicio en AutoCAD (sofware de referencia para diseño en la construcción) con el apoyo de Google Earth descarta que un parque con aforo similar al Quisqueya se pueda levantar en el espacio citado. Ni pensar en uno mayor.
El presidente Abinader, con el proyecto en su escritorio desde 2022, apeló a la prudencia, esperó y en 2025 designó una comisión de alto nivel que evaluara los aspectos legales, técnicos y de viabilidad para lo que sería una alianza público/privada con una inversión de más de 50 millones de dólares. Se blindó con una comisión encabezada por el doctor Jorge Subero Isa.
Un proceso por la regla
El equipo jurídico dio el visto bueno a principio de febrero, lo que se interpretó como el obstáculo mayor superado por los proponentes y potenciales inversionistas del proyecto, que incluiría torres de apartamentos y hasta un centro comercial.
Sin embargo, Abinader no solo ha dicho, más adelante, que el Coliseo no será tocado, sino que comunicó al ministro de Deportes, Kelvin Cruz, que habrá mejoras en la instalación inaugurada en 1996, pero de escaso uso.
¿Será un “sí, pero”?
El primer mandatario tendrá sus razones. Ha sido un abanderado de las alianzas público/privada, pero también ha tenido la cautela de no comprometer la cosa pública. No quiere aprobar una iniciativa que pueda cuestionar su legado una vez deje el Palacio Nacional en 2028.
Existe un consenso entre los actores del béisbol dominicano en que ese Quisqueya está desfasado como principal escenario del béisbol y sus falencias obstaculizan las opciones para que el país acoja eventos como juegos de Grandes Ligas o Clásico Mundial.
Sobran las voces que sostienen que cumplió su ciclo, que poco sentido tiene plantear una remodelación.


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