Tanto en el modelo anterior de torneo único continental como en el actual de ventanas, la historia demuestra que para clasificarse a la Copa del Mundo de básquet en América se requiere de ganar, al menos, uno o dos partidos a equipos de nivel superior, no fallar ante los inferiores y dividir contra los que van a la par.
La victoria del quinteto dominicano ante el de los Estados Unidos en San Diego, el viernes, cumple con esa dinámica. Para llegar al Mundial de 2019 la zapata fue esa victoria en la Gran Arena del Cibao de los dirigidos por Melvyn López sobre Canadá. Para llegar a Filipinas 2023 fue imprescindible dejar en el camino al entonces subcampeón mundial, una Argentina forrada con lo mejor, en Argentina.
En ruta a Qatar 2027, Néstor “Che” García ya se tiene su cabeza de león de este proceso, otro barniz a su paso por el equipo, consigue un galón de oxígeno para continuar y encamina las opciones.
Este triunfo sobre los estadounidenses, el segundo en 10 encuentros oficiales, tiene comparable valor que aquel logrado en 1989, diseñado por Leandro de la Cruz y materializado con un partidazo de Evaristo Pérez, Máximo “Tepo” Tapia, José “Grillo” Vargas, Vinicio Muñoz y José “Maíta” Mercedes y un Hugo Cabrera reapareciendo tras 11 años fuera.
Ese grupo quisqueyano llegó al premundial de Ciudad México con lo mejor que se tenía, salvo Tito Horford, en la NBA con los Bucks. Derrotó a un equipo de futuras estrella de la NBA, juveniles de la NCAA como Gary Payton, Lionel Simmons, Billy Owens, Antonio Davis y Christian Laettner.
El contexto del triunfo
Esta vez, el conjunto dominicano llegó diezmado a California (sin Jean Montero, Andrés Feliz, Chris Duarte ni Karl-Anthony Towns), con Ángel Delgado y Jassel Pérez como referentes. Le ganó a un conjunto con veteranos con paso por la NBA y un grueso de jugadores de la Liga de Desarrollo (G-League) en plena forma, con nivel para dar el gran salto.
Se le ganó al equipo que la federación (USA Basketball) inscribió para que lo representase en un torneo clasificatorio, no importa si fuera el B o el Z.
La primera vez, en todo, siempre tendrá un valor alto que requiere su contextualice, aunque las posteriores sean más importantes. Es el golpe que abre el dique. Así, la victoria sobre Puerto Rico y el oro de Centrobasket de 1977 enseñó que era posible ganarle al Goliat histórico y a los que vendrían luego… EE.UU., Canadá, Argentina, Brasil, Alemania, Italia…
Pero ganarle, sin Karl-Anthony Towns, Chris Duarte ni Al Horford, a una Argentina forrada y sin mañana con Facundo Campazzo, Nicolás Laprovittola y Gabriel Deck, en una Argentina, es entendible que muchos lo vean como la victoria más importante, aun por encima de esas como ante Alemania e Italia a nivel de Copa del Mundo.
Siempre habrá espacio para el debate, pero, mientras tanto, disfrutar este regalo que dio el grupo actual en la madrugada del 27 de febrero, para comenzar a celebrar los 182 años de Independencia Nacional.


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