Los documentos que advierten…
En esta vertiente de estudios estratégicos, encontramos un documento que tendría que ser estudiado y tomado en cuenta como una punta de lanza de la inteligencia mexicana ante el entorno internacional. Este documento es “El Manuel del Kremlin en México, influencia asimétrica”, elaborado por el Centro de Estudios Democráticos con sede en Bulgaria. México no es aliado de Rusia. Esa aclaración, que algunos funcionarios repiten con comodidad diplomática, es precisamente el problema: confundir la ausencia de una alianza formal con la ausencia de penetración real.
La energía como palanca geopolítica Kaspersky, RT y la soberanía cognitiva inexistente
Lo que ha ocurrido en los últimos años no requiere tratados ni banderas compartidas. Requiere algo mucho más eficiente y mucho más difícil de combatir: vulnerabilidad estructural sostenida. México no fue conquistado. Fue permeado. Y la diferencia entre ambos verbos define la tragedia estratégica que este país se niega a nombrar con claridad. El Estado mexicano sigue leyendo la seguridad nacional bajo una gramática del siglo pasado: narcotráfico, homicidios, fronteras, gobernabilidad interna. Mientras tanto, Moscú opera bajo la lógica de la guerra híbrida del siglo XXI: influencia política, penetración energética, desinformación industrial, dependencia tecnológica, manipulación cognitiva y explotación sistemática de fracturas internas. El resultado es una asimetría brutal: uno de los dos actores entiende el tablero; el otro ni siquiera sabe que está jugando. El caso Lukoil no es un asunto comercial. Es una señal de inteligencia estratégica que México decidió ignorar. La presencia de una empresa vinculada al Estado ruso en campos de exploración del Golfo de México no debe leerse como inversión extranjera ordinaria. Debe leerse como posicionamiento en infraestructura crítica, en el corazón energético de un país que ya tiene suficientes vulnerabilidades propias. México carece de mecanismos equivalentes al CFIUS estadounidense o a los filtros europeos de inversión estratégica. Esa ausencia no es un descuido administrativo: es una omisión estructural que convierte al país en territorio abierto para capitales opacos, triangulación financiera y dependencias que luego son muy costosas de deshacer. La referencia al expediente Lozoya no es un detalle menor: sugiere que la apertura de sectores estratégicos a actores externos no siempre fue inocente. Eso, en términos de seguridad nacional, tiene un nombre preciso: captura. Cuando un país permite que software de ciberseguridad vinculado a un Estado adversario gestione infraestructura sensible, ha tomado una decisión geopolítica, aunque diga que es solo una decisión técnica.
Cuando el crimen organizado y la geopolítica se tocan El costo de jugar a dos tableros
Cuando permite que medios de propaganda estatal extranjera operen sin regulación informativa seria, ha abdicado de su soberanía cognitiva, aunque lo llame pluralismo informativo. RT en Español no es un medio de comunicación en el sentido funcional del término. Es un instrumento de operación narrativa documentados, financiado por el Estado ruso, con objetivos geopolíticos explícitos. Su función en México no es informar: es amplificar el antiamericanismo, legitimar la narrativa multipolar y erosionar la confianza en instituciones occidentales. México no tiene doctrina contra desinformación. No tiene alfabetización estratégica institucional. No tiene cultura de contrainteligencia civil. Tiene, en cambio, una clase política que confunde el antihegemonismo retórico con política exterior independiente. Este es el punto que más incomodidad genera y, por eso mismo, el que más merece nombrarse con precisión. Existen riesgos documentados de convergencia entre estructuras financieras rusas, operadores offshore, criptomonedas, empresas fantasma y los ecosistemas de lavado que el crimen organizado mexicano ya tiene perfectamente aceitados. Si esa convergencia se consolida, México no será solamente un país con problemas de seguridad interna: será un espacio de interacción entre criminalidad transnacional y competencia geopolítica entre potencias. Eso tiene consecuencias que ningún gobierno mexicano parece estar midiendo con seriedad. México parece creer que puede mantener integración total con Estados Unidos mientras tolera penetración rusa y china creciente, sin pagar ningún costo geopolítico. Ese cálculo es, en el mejor de los casos, ingenuo; en el peor, irresponsable. El mundo ya no opera bajo la lógica de la neutralidad flexible del siglo XX. La competencia entre potencias ha entrado en fases tecnológicas, financieras, energéticas y cognitivas donde la ambigüedad prolongada no es neutralidad: es una señal de debilidad institucional que los actores hostiles saben leer, explotar y monetizar. Washington ya lee a México, cada vez con más frecuencia, no como un socio confiable sino como una zona gris estratégica.
El enemigo más peligroso es la complacencia
Esa percepción tiene consecuencias directas sobre el USMCA, sobre transferencia tecnológica, sobre inversión sensible y sobre el margen de maniobra que México tendrá en la próxima década. La crítica más severa no apunta a Rusia. Moscú hace exactamente lo que cualquier potencia con ambiciones geopolíticas haría: explotar las debilidades del adversario con la máxima eficiencia y el mínimo costo. La crítica más severa apunta a México, a un Estado que fue incapaz de proteger su infraestructura energética, que careció de filtros serios de inversión extranjera, que permitió propaganda estatal extranjera sin regulación, que no desarrolló doctrina de seguridad económica y que confundió el soberanismo retórico con autonomía estratégica real. Rusia no necesita dominar México. Le basta con explotar sus fracturas. Y el diagnóstico más demoledor de todo este análisis es uno solo: México aún no comprende completamente que ya está inmerso en una competencia geopolítica global de nueva generación, que no se gana con discursos, sino con instituciones, doctrina, inteligencia y voluntad política. Todo lo que hoy, lamentablemente, escasea. _____ Nota del editor: Alberto Guerrero Baena es consultor especializado en Política de Seguridad, Policía y Movimientos Sociales, además de titular de la Escuela de Seguridad Pública y Política Criminal del Instituto Latinoamericano de Estudios Estratégicos, así como exfuncionario de Seguridad Municipal y Estatal. Puedes escucharlo con su análisis en Políticas de Seguridad los martes a las 5: 25 hrs y los miércoles a las 18:20 hrs en MVS Noticias, en el 102.5 FM de la Ciudad de México. Escríbele a albertobaenamx@gmail.com y síguelo en redes sociales como @guerrerobaenamx Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor.
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