El no de José Ramírez al Clásico Mundial de Béisbol molesta, con razón de sobra, a la afición como la renuncia de Al Horford a la selección de básquet, aunque la comparación no es del todo válida… En Diario Libre entendemos el enojo, creemos que ambos fallaron al prometer que iban y no cumplir, pero ni comparamos a Horford con el Pedro Santana que anexionó en 1861 el país a España, ni a Ramírez.
De Horford, antes de 2012 y después, hemos destacado lo resaltable (que es la mayoría) y se critica cuando su desempeño así manda. La misma vara para Ramírez. Ciudadanos de hoja limpia ante las leyes, buenos hijos y padres, que han hecho nombre por méritos propios, a los que no se les ha regalado nada; se ganaron la simpatía de las masas y fortunas de sus empleadores al combinar ese talento especial que trajeron de fábrica con disciplina militar hasta moldear carreras que pueden llevarlos al Salón de la Fama de Springfield y Cooperstown.
Cuando Horford se uniformó por última la tricolor (2012) ya tenía el currículo para ser el mejor baloncestista dominicano de la historia. Casi tres lustros más tarde ni la irrupción de Karl-Anthony Towns lo baja, del todo, de ese trono.
Paradoja de la vida, la ausencia de Horford no impidió que el equipo nacional viviera su mejor tramo internacional, con tres clasificaciones a la Copa del Mundo.
José Ramírez es el latino mejor rankeado de 2026 en la MLB y el segundo mejor (medido por WAR de Baseball-Reference) desde 2017 con 50.1. Pero Ramírez no está en la discusión al mejor dominicano de la historia, si bien ya es top 10 en WAR. Como carrera, mira de lejos, por lo menos, a Albert Pujols, Manny Ramírez, Alex Rodríguez, Vladimir Guerrero Jr., Adrián Beltré, David Ortiz o Sammy Sosa.
Muy bueno, pero reemplazable
Ramírez no sobraba en el Clásico, pero el soberano sabe que hay opciones para reemplazarlo y se puede ganar el evento sin él. Horford, que solo como arma ofensiva queda debajo de Towns entre los quisqueyanos, podía llevar al equipo dominicano a otra dimensión. Tomará décadas y que lleguen otras generaciones para que esa herida cicatrice.
Con su no de esta edición, Ramírez puede que se haya despido del Clásico para siempre, de esa oportunidad de levantar una corona y prolongar su estatus de subestimado, puesto que este Cleveland no parece opción a Serie Mundial en lo inmediato. Con Miguel Rojas supimos que a los 37 años las aseguradoras no autorizan a jugador en roster de 40 disputar el torneo. Ramírez tiene 33 y el próximo Clásico llegaría entre 2029 o 2030 cuando tendrá entre 36 y 37 años.


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