Un reportaje de Steve Fisher y Kate Linthicum en Los Angeles Times volvió a colocar a Morena y al obradorismo bajo los reflectores. En él se asegura que los gobernadores Alfonso Durazo y Américo Villarreal son investigados por autoridades estadounidenses, que sus visas fueron revocadas por presuntos nexos criminales y que han ingresado a ese país mediante permisos especiales de ingreso condicional. Ambos mandatarios rechazaron la información. Sin embargo, más allá de la disputa narrativa, el artículo abrió una pregunta mucho más importante: ¿por qué Durazo y Villarreal aparecerían hoy en la mira de Washington y qué antecedentes explican que sus nombres estén sometidos a ese nivel de escrutinio?

Alfonso Durazo ocupa un lugar privilegiado dentro del movimiento de López Obrador. Fue secretario de Seguridad Pública durante buena parte del sexenio anterior y hoy preside el Consejo Nacional de Morena. Desde 2005 su nombre apareció alrededor de uno de los mayores escándalos de infiltración criminal en la Presidencia de la República, cuando la PGR investigó la filtración de información estratégica de la agenda de Vicente Fox a los Beltrán Leyva a través de Nahúm Acosta Lugo, coordinador de giras de la Presidencia y colaborador cercano de Durazo. Años después, ya como secretario de Seguridad Pública, Alfonso Durazo quedó marcado por uno de los episodios más humillantes para el Estado mexicano. El gobierno capturó a Ovidio Guzmán y horas después terminó liberándolo mientras grupos armados sitiaban Culiacán y desataban una ola de violencia. Las imágenes dieron la vuelta al mundo y proyectaron la imagen de un gobierno incapaz de imponer su autoridad frente al Cártel de Sinaloa. Durazo ofreció varias versiones contradictorias sobre lo ocurrido. Años más tarde, López Obrador reconoció que fue él quien instruyó la liberación del hijo de Joaquín El Chapo Guzmán. Desde entonces, la percepción de que la administración obradorista había cedido espacios frente al crimen organizado acompañó permanentemente la trayectoria política del hoy gobernador de Sonora. Tampoco ayudaron las denuncias surgidas durante los últimos años sobre los probables vínculos de su hijo y su entorno familiar con el huachicol fiscal. Ninguna de esas acusaciones derivó en procesos penales, pero contribuyeron a mantener vivo un debate que hoy cobra una dimensión mucho mayor tras las versiones publicadas por Los Angeles Times. A ello se suman los cuestionamientos por el enorme crecimiento territorial de grupos asociados al Cártel de Sinaloa y a Los Salazar en distintas regiones de Sonora, un fenómeno que ha acompañado prácticamente toda su administración.

El caso de Américo Villarreal es todavía más delicado porque muchos de los señalamientos que lo rodean convergen en expedientes que hoy se encuentran bajo revisión en Estados Unidos. Antes de gobernar Tamaulipas fue delegado de Morena en Sinaloa y coordinó la campaña que llevó a Rubén Rocha Moya al poder en 2021. Aquella elección señalada por la intervención de Los Chapitos para favorecer a Morena. A ello se agregan las declaraciones de Yoselin Hernández, fundadora de Morena en Sinaloa y colaboradora cercana de Villarreal. Según su testimonio, presenció la entrega de maletas con dinero en efectivo transportadas por Américo Villarreal y Mario Delgado para Rubén Rocha Moya. De acuerdo con esa versión, los recursos provenían de Fausto Isidro Meza Flores, conocido como ‘El Chapo’ Isidro, uno de los narcotraficantes más buscados por las autoridades estadounidenses. El expediente de Sergio Carmona, el llamado ‘Rey del Huachicol’, también aparece una y otra vez alrededor de Américo Villarreal. Existen registros de vuelos, fotografías, documentos y reportajes que documentan la cercanía de Carmona con diversos dirigentes de Morena. Las investigaciones han señalado que Carmona financió campañas en distintos estados del país y que Tamaulipas fue uno de los principales centros de operación de esa red. Además, Julio César Carmona Angulo, extitular de la Aduana de Reynosa y hermano de Sergio Carmona, ha sido mencionado como colaborador del gobierno estadounidense en investigaciones sobre huachicol fiscal y lavado de dinero, un elemento que mantiene abierto un frente de enorme riesgo para numerosos actores de Morena. Los cuestionamientos no terminan ahí. Durante la campaña de Villarreal, la Columna Armada Pedro J. Méndez, organización vinculada al Cártel del Noreste, manifestó públicamente su respaldo al candidato de Morena. Más adelante, el gobernador incorporó como asesor jurídico a Juan Pablo Penilla, abogado de Ismael ‘El Mayo’ Zambada y de Miguel Ángel Treviño, El Z-40. Penilla también ha sido acusado desde Estados Unidos por operaciones de lavado de dinero y a favor del mismo grupo criminal. Tampoco pueden olvidarse aquellas fotografías en las que Américo Villarreal aparece sonriente junto al senador morenista José Narro Céspedes y Gerardo Teodoro Vázquez Barrera, alias ‘El Gerry’, identificado como operador del Cártel del Noreste, durante una reunión realizada en un restaurante de la Ciudad de México. El caso adquirió una dimensión todavía más delicada porque dos elementos de la Secretaría de Marina que fungían como escoltas de Narro desaparecieron poco después, al igual que el propio Vázquez Barrera. Hasta la fecha, el destino de los tres sigue sin esclarecerse.

Por eso resulta tan poco convincente el intento de Morena por convertir el tema en un conflicto diplomático. Claudia Sheinbaum respondió hablando de soberanía. López Obrador reapareció mediante una extraña carta para denunciar una supuesta campaña contra su movimiento. Ambos intentaron, una vez más, trasladar la discusión hacia la intervención extranjera. Sin embargo, lo verdaderamente preocupante para Morena es que Durazo y Villarreal no son casos aislados. Sus nombres se suman a los expedientes de Rubén Rocha Moya y otros funcionarios de Sinaloa, cuya captura y eventual extradición ya fueron solicitadas por autoridades estadounidenses. Y seguramente hay muchos otros casos esperando turno. La pregunta ya no es qué está investigando Estados Unidos. La pregunta es por qué, cada vez que se destapa un escándalo de esta naturaleza, los nombres señalados terminan perteneciendo al mismo partido. ____ Nota del editor: Las opiniones de este artículo son responsabilidad única del autor.

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