Ariadna Montiel asume este domingo el desafío más complejo de su trayectoria: tomar el control de Morena de cara al proceso electoral de 2027, decisivo para conservar la mayoría en la Cámara de Diputados y consolidar el proyecto político de la presidenta Claudia Sheinbaum. No llega sola, con ella va la fortaleza y el respaldo de controlar y repartir el presupuesto público más cuantioso del país: más de 1 billón de pesos en programas sociales que llegan a más de 32.8 millones de personas y son el sello de las administraciones morenistas. Cuando sea votada esta mañana por el Congreso Nacional Extraordinario del partido, la política tendrá que echar mano de su orden y eficacia para disciplinar la estructura del partido-movimiento y llevarlo a buen puerto frente a los comicios en las que se renovará la Cámara de Diputados, 17 gubernaturas y más de 2,000 cargos locales.
Arquitecta electoral Ariadna Montiel ha sido una operadora electoral muy importante, fue clave en ligar los programas sociales a la operación electoral de Morena en las elecciones de 2024 y que con esa experiencia y teniendo a la mano todo el padrón de beneficiarios, va a ser la operadora en jefe de Morena en las próximas elecciones”.
A sus 51 años, Montiel es una arquitecta eficaz , pero su logro no está en el diseño y planificación de edificios que estudió en la UNAM, sino en la operación territorial electoral, que aprendió desde joven al lado del profesor René Bejarano, cuando recorría colonias enteras de la Ciudad de México para promover y defender el voto del entonces PRD. “Ariadna hace un excelente trabajo, es una mujer extraordinaria. No es fácil coordinar a todas y todos los servidores de la nación en todo el territorio nacional, tampoco es sencillo que se desarrollen todos los Programas de Bienestar permanentemente”, dijo la presidenta el 23 de abril de 2025, ante la queja de algunos diputados federales sobre el manejo del padrón de beneficiarios de los programas sociales. Lo anterior, porque desde la secretaría de Estado, Montiel controlaba la entrega de programas sociales —que este 2026 alcanzan más de 1 billón de pesos—, el padrón de beneficiarios y el manejo de 30,000 servidores de la Nación, quienes con chaleco caqui (antes guinda como el color de Morena) recorren el país para empadronar a nuevos beneficiarios, entregar apoyos, hacer brigadas o censos ante desastres naturales. “Montiel fue clave para ligar los programas sociales y toda la estructura de servidores de la Nación a la operación electoral de Morena en 2024. Es un cuadro muy hábil para la operación electoral”, resalta Jacques Coste, internacionalista y analista político. Los programas sociales han sido un éxito y sello de los gobiernos morenistas, en la actualidad son 18 los que está vigentes y, en su mayoría, llegan en transferencias directas a los beneficiarios. La importancia de ellos se nota en el presupuesto federal, pues mientras en el 2019 se ejercieron poco más 290,000 millones de pesos para programas sociales, para este 2026 el presupuesto aumentó a un billón de pesos.
Conocidas en «la lucha» Sheinbaum y Montiel son viejas conocidas. Ambas coincidieron en las movilizaciones que realizaba Andrés Manuel López Obrador como político opositor protegiendo a “la descubierta” y también en la Ciudad de México, una como jefa delegacional de Tlalpan y la otra como diputada a la Asamblea Legislativa. La militante de la causa lopezobradorista comenzó su carrera política en el hoy extinto Partido de la Revolución Democrática (PRD) en 1999, en donde tuvo como mentor a René Bejarano, quien como coordinador de los diputados locales perredistas protagonizó en 2004 el episodio de los «videoescándalos», tras verse recibendo fajos de billetes del empresario argentino Carlos Ahumada.
Desde la corriente Izquierda Democrática Nacional (IDN) en el PRD, Montiel, con 28 años, comenzó a adquirir experiencia en la operación territorial y en la conformación de alianzas políticas. Fue titular de las secretarías de Finanzas y de Relaciones Políticas y Alianzas del PRD en el entonces, Distrito Federal. Antes de tener un cargo público, Montiel participó en el movimiento estudiantil en la UNAM. En 2006 fue electa como senadora suplente de María Rojo y poco después fue nombrada por el entonces jefe de Gobierno, Marcelo Ebrard, como titular de la dirección de la Red de Transporte de Pasajeros (RTP). En su paso por el PRD, Montiel conoció a Andrés Manuel López Obrador, quien era la figura principal de este partido al llevarlo como su candidato presidencial en dos ocasiones: en 2006 y en 2012.
La relación de Ariadna Montiel con López Obrador se fortaleció al participar en la logística del plantón de 2006, donde el político y sus aliados bloquearon avenida Paseo de la Reforma y el Zócalo de la Ciudad de México por 48 días para denunciar el presunto «fraude electoral» contra panista Felipe Calderón, quién terminó arriba con un margen de apenas 0.58%. En su libro “El rey del cash” (Grijalbo), la escritora Elena Chávez recuerda a Ariadna Montiel como la persona que cuidaba la entrada a las casas de campaña . La propia presidenta Claudia Sheinbaum recuerda que compartió con Montiel momentos en las movilizaciones. “Hace 10 años, cuando había movilizaciones que participaba el presidente López Obrador, a veces se ponía un cerco, porque la gente venía a saludar y para evitar que hubiera… se ponía una cuerda; ahí estábamos Ariadna y yo con la cuerda protegiendo a los que eran ‘la descubierta’ —que se llamaba entonces— de las movilizaciones”, dijo aquel día que la defendió de las críticas de los diputados. Cuando López Obrador llegó a la Presidencia, Montiel recibió su primer cargo en un gabinete federal. Fue nombrada como subsecretaria de Bienestar del Gobierno de México de diciembre de 2018 a enero de 2022 cuando la titularidad la ocuparon Javier May y luego Luisa María Albores. En el cuarto año del sexenio de López Obrador, Montiel fue nombrada la encargada de la Secretaría de Bienestar, l a dependencia con mayor presupuesto y mayor importancia política y social al manejar los programas sociales del gobierno federal para adultos mayores, jóvenes y personas con discapacidad. Su ascenso se dio meses después de que en las elecciones de 2021, Morena perdiera la mayoría calificada en la Cámara de Diputados y alcadías clave en la Ciudad de México. El entonces coordinador General de Programas para el Desarrollo de la presidencia de la República, Gabriel Hernández, dejó el cargo. Desde ese cargo también sumó a atender emergencias por fenómenos naturales como los huracanes «Otis» y «Jonh» tras los cuales el gobierno federal levantó un censo y distribuyó apoyos. Aunque Montiel es considerada un cuadro formada en el obradorismo, hoy también ya es un personaje de confianza de la presidenta. “Es alguien cercana al obradorismo, pero también es cercana a la actual presidenta lo que hace puente entre los obradoristas y los claudistas para tener el control del partido”, dice Mario Ramírez, analista político.
La crítica debe estar ahí, porque es poco creíble que (en Morena) no vayan a usar (el padrón de beneficiarios), porque algo que preocupa es qué tanto están regulados (los padrones) por entes independientes al partido”.
Alerta en la oposición La llegada de Montiel a la dirigencia de Morena ya preocupa a la oposición. En el Senado algunos legisladores advirtieron vigilarán que la exsecretaria del Bienestar
no utilice los programas sociales con fines electorales. La analista política Azucena Rojas describe a Montiel como un personaje “discreto” y de “trayectoria política tradicional”, pero señala que por haber manejado los programas sociales y los millones de beneficiarios de éstos durante los gobiernos de la 4T, la llevaron a la presidencia de Morena. Además, cuestiona si esta información a la que tuvo acceso será utilizada en el partido oficialista. Menciona que al no existir el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI) como órgano de control, es difícil tener confianza de que no serán utilizados los padrones de beneficiarios. “Las dudas son legítimas, y ahí si el partido de Morena no quiere abonar a esta sensación de que estamos regresando al pasado, a un pasado no democrático, deben transparentar en dónde está el padrón y garantizarnos que no se va a utilizar con fines partidistas”, enfatiza. Ariadna Montiel hará mancuerna con Citlalli Hernández, presidenta de la Comisión de Elecciones, para que el partido concrete acuerdos con los aliados para mantenerse juntos rumbo a 2027, para que la definición de candidaturas sea lo más tersa y para que Morena coseche triunfos en las próximas elecciones, al menos en las que le preocupan a la presidenta: la Cámara de Diputados.
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