¿Componer para la audiencia o para uno mismo? ¿Es imperativo crear para agradar a otros o se debe componer para uno mismo en primer lugar?

Existe el mito de que, sin el dominio técnico de un instrumento, resulta imposible dar vida a una canción o poseer verdadero oído musical. No obstante, la historia moderna está repleta de genios que portan la orquesta completa en su interior.

Un caso emblemático es Alan Parsons; siendo un ingeniero de sonido brillante, posee una capacidad auditiva interna prodigiosa y, aunque rasguea la guitarra o toca un poco de piano, prefiere delegar la ejecución en intérpretes expertos para materializar sus ideas. Junto a Eric Woolfson, formó esa dupla creativa inigualable llamada The Alan Parsons Project.Más información — Atrapado en los 70’s»